«El-ei»

A 9.500 km de casa, ni todo es tan diferente, ni todo es tan similar. Hay días en los que todo transcurre normalmente, y me olvido de que no estoy en Europa, hasta que, de repente, veo un colibrí. Y me doy cuenta de lo lejos que estoy. O las veces que pienso, «voy a contarle esto a mi madre», y me doy cuenta de que son las cuatro de la mañana en España, y que si la llamo no le va a hacer precisamente gracia.

Una urbe tan inmensa como esta (70×40 km de ciudad) no pone las cosas fáciles cuando uno llega con otros esquemas urbanos y otra forma de moverse, totalmente incompatible aquí. Sin un coche, moverse es una tortura, porque, Let’s face it, en este país, excepto NY, Washington, Chicago, o ciudades así, el transporte público es un puro chiste. Cuatro o cinco compañías de autobús (Principales 3, en realidad), con tarifas distintas y billetes incompatibles entre sí. El metro sólo en la parte este de la ciudad. Carril bici «compartido» con coches (ni de coña me meto ahí). Esto, unido a una organización del tráfico pensado por un borderline con una libreta de cuadros, hacen que la movilidad sea, para mí, la mayor diferencia que noto, y, aunque me voy acostumbrando, es de lo que más me ha impactado. (De hecho, me he tenido que comprar una chatarra de segunda mano para poder moverme.)

He tenido la inmensa suerte de que, gracias al networking, tuve un recibimiento estupendo por amigos-de-amigos que se portaron genial y me acogieron hasta que encontré casa. Me considero también afortunada de vivir con locales, y no estar en una burbuja expatriada donde no hablaría inglés ni sola, porque en el trabajo hablo español (menos por teléfono), y en el día a día (tiendas, gasolineras…), hay bastante facilidad para hablar español también.

Me siento un poco como en una peli cuando, al salir de la piscina, paso por el partido de baseball infantil del barrio. O cuando veo a la policía, que son exactamente como en las pelis, comiéndose donuts de colores y con gafas de aviador. La TV es una gran fuente de información cultural, y las noticias son un puro thriller. Cuando no aparece nosequién tiroteado, hay una persecución nosedónde o se ha vuelto loco alguien en algún instituto. Hace poco se le fue la pinza a un ex-policía y se cargó a una pareja, le estuvieron buscando dos semanas, y en los carteles gigantes de las avenidas aparecía un anuncio del FBI avisando de que era peligroso, con su foto, y $1.000.000 a quien diera información al respecto. Flipante.

También hay cosas buenas, y diferentes. Hay gente con trabajo (carcajada general), los sueldos son más altos y hay mucha movilidad laboral. La gente es más emprendedora y menos apegada, y si te sale un trabajo en Boston o en Oklahoma, pues haces las maletas, te vas, y santas pascuas. Y no ahora, coyunturalmente, como está ocurriendo en España (que si no fuera por la que está cayendo, no se iría ni el tato), sino porque lo han hecho siempre así. Hay menos miedo al fracaso, a moverse, y a empezar de cero una y otra vez.

Lo complicado: que si no eres estadounidense o tienes Green Card, es complicado plantearse venir a este país a buscarte la vida (a no ser que A) te cases o B) hagas una inversión de $500.000 aquí, en cuyo caso te facilitan visado). De todas formas quiero investigar ese tema más a fondo, que nunca se sabe.

A veces me sorprende también, que, en un país tan avanzado para algunas cosas, haya temas «de bulto» en el que tengan soluciones tan rudimentarias o tan fuera de contexto. Por ejemplo:

– Lavadoras comunes en el edificio o ausencia de lavadora y vete a una lavandería: Holaaaa, bienvenidos al siglo XXI! Tanto cuesta poner una lavadora normalita en la cocina? No podrían quitar pulgadas a la TV y usar eso para convertirlo en lavadoras? (Nota: La tele de mi salón tiene 70 pulgadas. Sí, 70).

– Moqueta: A ver, holaaaa, esto es California, el máximo frío son 10ºC y en verano la moqueta NO PEGA, además de ser asquerosa, da la sensación de caminar sobre un jersey!

– Fregonas: Ignoro, a día de hoy, cómo limpian -si lo hacen-, los «suelos» de cocinas y baños, porque fregona no hay (yo conseguí una a precio de oro tras buscar y rebuscar), y no veo aparato similar al uso…

– La danza de pagar en restaurantes: Esto es la leche. Vas a un sitio y te comes una hamburguesa o lo que sea con tus colegas. Traen la cuenta. Casi nadie de tu grupo tendrá cash, y todos querrán pagar con tarjeta. La cuenta vendrá sin tips, pero con impuestos. Cada uno se hará la suma de su parte y le añadirá un 15% de tips. Le daréis la vuelta al ticket y apuntarás los 4 últimos dígitos de cada tarjeta de crédito y la cantidad a cobrar. El camarero se llevará todas las tarjetas (impensable que se lleven tu tarjeta a ningún lado en Europa), por supuesto no pedirá ninguna identificación, y cogerá el ticket con todo el lío para cobrar.

A veces incluso pagas con tarjeta la cantidad sin tips, te cobran, vuelven con un ticket para firmar donde ahora añades el tip y firmas. Los cargos en el banco son un lío, te cobran sin tip, luego con tip, y te restan el primer cobro… NO HAY UNA MANERA MÁS FÁCIL? EN SERIO?

… y alguna cosa más que ya iré contando para no hacer este post infumable. Me voy a la cama, que mañana toca excursión.

Lo mejor de todo, y que no se me olvida, es estar viva, estar haciendo algo tan distinto de lo que nunca hubiera pensado, y estar tomándome todo tan bien. No he estado triste ni un momento. Echo de menos a mi familia y a mis amigos, pero con alegría, y lo cierto es que estando tan lejos el mundo parece, cada vez, más pequeño.

 

1 comentario en “«El-ei»

  1. Lo de los tips es una coña, me acuerdo cuando estuve en Nueva York y de verdad que aún no entiendo por qué lo hacen tan complicado. Lo de la fregona mejor ni ponernos a ellos, hace justamente una semana me «quejaba» de ello…y es que aparte de España no he visto fregonas, y el sistema Alemán además de ser una pérdida de tiempo brutal es una guarrada. Encima son taaaaaaaaan orgullosos que no aceptarán, ni los mates, que hay otro sistema ya inventado que funciona mucho mejor. Ende luego…

    🙂 Pero estas cosas son las que hacen que ir a otro sitio te abra la mente. Me encanta que te hayas decidido a vivir esta aventura. Te va a cambiar la forma de ver las cosas para siempre! 🙂

    Ya nos seguirás contando!

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