El día D

Hoy hace 6 meses del día D. Después de tantos preparativos, de la incertidumbre sobre el tiempo y del estrés por cosas superfluas (lacitos, lucecitas, color de la decoración…), me vi al fin delante de mi familia y amigos. Ellos me han visto crecer, conocen mis logros, han estado ahí cuando me equivoqué, cuando tuve buena suerte y cuando la suerte no fue tan buena. En mayor o menor medida me han visto reír, llorar, cortar madera de balsa para una maqueta a las 4 de la mañana, cantar en el coche de vuelta de pasar toda una noche haciendo fotos en la playa o cambiarme el look de maneras no siempre muy acertadas.

boda2

Esta vez creo que el look no estaba nada mal

Todos sonrientes, algunos incluso emocionados de verme entrar, diciéndome guapa, haciendo fotos. Y a mi lado, Maromo, más guapo que nunca (cómo gana con traje el jodío), sonriente y mirándome como sólo él sabe hacerlo. La ceremonia fue muy bonita, personal, donde algunos amigos nos dedicaron unas palabras y nosotros también nos dedicamos mutuamente nuestros votos. Hubo mucha lagrimilla, pero también risas recordando viejos tiempos. Maromo cogió el anillo equivocado y cuando me tocó a mí, no le cabía, así que hubo que arreglarlo en el momento con los nervios y la risa general. Cuando fuimos a compartir las arras, no las encontrábamos todas en la cajita y Maromo se tuvo que parar a hacer recuento: vaya a ser que no cuadre y se nos vaya la boda al traste.

Fue muy emocionante escuchar el discurso de Maromo que también me sacó una lagrimilla. Tuvo que meter alguna broma, porque si no revienta, pero se controló bastante. Hasta MI PADRE, que es más duro que una piedra, se emocionó en la ceremonia. Mi madre estaba guapísima, al igual que mi suegra, y ambas henchidas de felicidad.

El resto de la celebración fue muy divertida, y para decepción de todos los que me dijeron que en una boda “la novia no come nada”, yo me comí el menú entero, que con la comida no se juega, y eso era parte de la diversión. Luego bailamos como locos con una música bien chula, proporcionada por nuestro súper DJ de 20 años pero grandes conocimientos musicales, hasta que el cuerpo aguantó.

Para mí, todo salió perfecto y lo pasamos en grande. A la mañana siguiente, Marido (ya como digievolución de Maromo) decía que nos podíamos casar cada 5 años, pero debemos tener en cuenta que él no tuvo que lidiar con la wedding planner. Despedimos a los invitados, descansamos casi todo el día, y nos preparamos para nuestra etapa de viaje del día siguiente… que deberá ser contada en un nuevo post 😉

Siempre me quedará un recuerdo estupendo de nuestra boda, un día estupendo en el que decidimos celebrar con los nuestros la suerte que tenemos por habernos elegido.

boda3

Myself and Marido

5 Cosas que amo y 5 cosas que odio de Suiza

La verdad es que nunca he escrito uno de estos posts comerciales con listas que pueden encontrarse en muchos blogs (bueno, escribí uno sobre lugares donde aprender francés en Ginebra, pero creo que no es lo mismo…) y me he dicho: ¿Por qué no? ¿Quién me impide ser mainstream? ¡Nadie! Así que allá vamos:

5 cosas que amo de Suiza

1. El transporte público: ¿Cómo es posible que el bus llegue exactamente a la hora que pone en el cartel de la parada? En Chiclana quise coger un bus para ir a un centro comercial que pasaba supuestamente cada 30′ (a las horas punta y a las y media). Pues llegué a las 5,25 y el de las 5,30 ya se había ido… Bueno, Chiclana es un caso extremo, pero cuando voy a Sevilla y veo que en la parada del bus pone que pasará en 16 minutos los ojos se me dan la vuelta! Que pase el tranvía cada 3 minutos en hora punta es un lujo, más aún para dormilonas como yo.

2. El mercado laboral: No nos engañemos: el que viene de España a trabajar en Suiza no ha visto tantos ceros en su nómina en la vida. Me hace gracia que en los grupos de Facebook, en las reuniones familiares o cuando alguien viene de visita, otros españoles intenten justificar esta realidad explicando que, aunque los salarios sean más elevados, también lo es el coste de la vida, y al final te quedas igual, o como dicen en mi tierra, “lo comío por lo servío“, como si les diera vergüenza admitir que su salario es elevado y para evitar agravio comparativo. Sí y no. Es cierto que un alquiler cuesta el doble o el triple que en España, al igual que la ropa, la comida o los servicios. Pero en mi propia experiencia, compensa con creces: si fuera equivalente, no podríamos ahorrar, y entonces estaríamos haciendo el canelo 🙂

3. El plurilingüismo: El suizo medio habla entre 2 y 3 idiomas, y por mi experiencia, los extranjeros viviendo en Suiza más o menos igual: si vienes de un tercer país, normalmente hablas tu lengua materna, la del cantón donde vives, y algo de inglés. Eso si eres alguien con curiosidad e interés por integrarte. También he conocido personas trabajando 20 años en una multinacional (en inglés) y sin hablar ni papa de francés… lo cual me parece una pena. Para mí es una oportunidad de poder practicar constantemente los idiomas que he aprendido, lo cual me llena de orgullo y satisfacción.

4. La situación geográfica: Estar en el centro de Europa tiene una ventaja: muchos sitios están cerquita! En una hora de avión estás en París tan ricamente, y si me da la morriña, en 2h40m estoy en Sevilla. Puede parecer muy lejos, pero cuando has vivido a 9h de diferencia horaria y 12.000km de casa, esto es pecata minuta. Hechos: Mi hermano vive en Barcelona y yo voy a Cádiz bastante más a menudo que él. No es cuestión de distancia sino de organización… y voluntad 😛

5. El civismo: Es agradable que un chaval de 14 años te pregunte educadamente por la calle si tienes hora, que la gente espere ordenadamente las colas, que las calles estén limpias -en Ginebra no tanto-, en definitiva, respirar ese orden general por el cual las cosas, normalmente, funcionan bastante bien. Aquí un email de un ente público tipo “info@ayuntamientodemipueblo.com” TE RESPONDE, y oyes, eso mola.

Los más avispados habrán notado que no he mencionado ni el queso ni el chocolate: sí, me encantan, pero en este mundo globalizado puedes comer el mismo queso y el mismo chocolate suizo en Utrera sin despeinarte.

5 cosas que odio de Suiza

1. Los horarios: Vivo en un Jet lag continuo. Es imposible adaptarme a los horarios, y no es por que no lo intente, es que no puedorl! Mis compañeros van a comer a las 11.50-12.00; Señores, yo a esa hora tengo la tostada todavía en camino. Que sí, que si me hubiera despertado como ellos a las 6 de la mañana y hubiera desayunado entonces, tendría hambre. Pero QUÉ SE ME HA PERDIDO A MÍ A LAS 6 DE LA MAÑANA, si al trabajo puedo llegar desde las 7 hasta las 9! Evidentemente, llego a las 9:00, y me voy a las 18:00. De hecho, soy tan poco “mañanera” que hasta las 10 yo noto que mi cuerpo no responde a los estímulos como debería, y a las 17:45 estoy totalmente on fire. Cuando llega el fin de semana, si me despierto a las 11, el día ya va por la mitad para los Suizos… y es que aquí da la impresión de que los días son más cortos: a las 8 de la tarde parece que sean las 22h. Si quiero aprovechar bien el día, tengo que concienciarme de que hay que madrugar. Y eso para mí, en finde, es pecado!

2. Los horarios (II): Por favor: ¿PODRÍAN ABRIR LAS TIENDAS HASTA MÁS ALLÁ DE LAS 18H los sábados? Que sí, que es por la conciliación de la vida familiar y laboral que los suizos se empeñan en tener horarios comerciales más bien restringidos en general, con contados casos de domingos en que abren… pero… en serio… tan malo sería? Pasar de lo radical de supermercados abiertos 24h en Los Ángeles a que llegue aquí la hora Heidi a las 6 de la tarde, es un shock. Cuando voy a España y me dan las 22h en El Corte Inglés me siento aventurera de la vida.

3. La falta de espontaneidad: Cuenta la leyenda que hubo un suizo que una vez, hizo algo sin haberlo planificado un mes antes. Al despertarse al día siguiente, un rayo divino le fulminó, y por el miedo a ese ente divino, la agenda es el best seller de las librerías, y el Google Calendar la app del milenio. A una amiga española le invitaron el otro día a un cumpleaños que se celebrará en JUNIO. ¿Perdona? Quizás en Junio ya ni te hable, quizá me haya ido del país, o no me apetezca ir, o me haya tocado la lotería y esté en la Riviera Maya. Imaginad el estrés de esta misma chica cuando los invitados a su boda le decían que a ver cuándo enviaba las invitaciones, que ya faltaban 9 meses y aún no las había enviado…

4. Los vecinos: Pueden ser muy pejigueras. Su tolerancia al ruido es de 1dB, y aunque en nuestro apartamento actual no hemos tenido muchos problemas, aún no he superado mi trauma con la loca del wifi, que me enviaba sms diciendo: “¿Puedes caminar más ligeramente?”. “Tu maromo habla muy alto”.

5. La sensación de ciudad “a medio gas”: Hay pocas cosas más deprimentes que pasear por Ginebra un domingo de Enero, no hay ni el tato: bares cerrados, tiendas cerradas, la gente en sus casas o como mucho en algún parque (si no te hielas). Comparada con la plaza del Salvador a las 13:00, es para pegarse un tiro. Aquí tienes que apañarte para quedar con la gente en casa de alguien, o buscar alguna actividad que te guste para no morir de aburrimiento. En España, con salir a la calle, el buen tiempo (más la sí-espontaneidad) anima a juntarse en algún sitio exterior a tomar un café o una cervecilla mucho más fácilmente.

Voilà mi lista de 5 cosas que amo y 5 cosas que odio de vivir en Suiza.

¿Cuáles son las tuyas?

Feliz semana!

Calcula tu seguro médico en Suiza

En mi vida no hay decisión práctica o nuevo proyecto que empiece sin que yo me haga una hoja Excel. Maromo se ríe cuando hago clic en el iconito verde porque sabe que eso significa que la cosa va en serio. 

Ayer se publicaron las nuevas tarifas del seguro médico (Assurance Maladie / Lamal) para 2018 en Suiza y para decidir qué opción y franquicia nos conviene más hay que echar números.

Entender cómo funciona el sistema sanitario en Suiza no es cosa trivial y sin extenderme mucho (se puede encontrar info muy valiosa y detallada en el blog de Sara), me gustaría dar información básica y mi maravillosa hoja excel para que podáis también tomar una decisión meditada.
Info básica:
  • En Suiza es obligatorio contratar un seguro médico básico individual si eres residente en el país. Es lo que se denomina Lamal (las siglas son las de la ley que lo regula)
  • Este seguro básico​ cubre lo mismo en todas las compañías aseguradoras (las coberturas básicas son las que exige la ley).
  • El seguro supone una cuota mensual que varía según la compañía aseguradora y la franquicia contratada (las franquicias posibles son 300, 500, 1000, 1500, 2000 y 2500 francos al año)
  • Si en un año nuestro gasto médico supera la franquicia, pagaremos: La cuota mensual del seguro + la franquicia contratada + el 10% de la cantidad que supere la franquicia, pero el máximo que pagaremos en este concepto es 700CHF​ en adultos (350 CHF en niños).
Ejemplo: Contratamos la compañía Groupe Mutuel con una franquicia de 1000 CHF. Esto nos cuesta 450 CHF al mes. En un año tenemos un gasto médico de 5000 CHF.
Cuánto gastaríamos ese año en seguro en total?
  • La cuota mensual: 450 x 12 = ​5400 CHF
  • Los 1000 CHF de la franquicia
  • Nos pasamos de la franquicia en 5000 CHF – 1000 CHF = 4000 CHF, el 10% son 400 CHF que debemos abonar también
Luego en este año nuestro gasto médico ascendería a 5400 + 1000 + 400 = 6800 CHF
Mi pregunta todos los años es, merece la pena tener una franquicia más baja (la prima mensual sube bastante), o interesa pagar lo mínimo con la franquicia más alta y si pasa algo, tener dinero ahorrado para imprevistos? Este año he sacado la analista que hay en mí y he creado una tabla para saber la diferencia entre ambas opciones.
El ejemplo a continuación refleja las primas de Groupe Mutuel SanaTel para 2018 en Ginebra, pero podéis descargar el excel y cambiar las cuotas por las de vuestra compañía para obtener el mismo cálculo. Todas las primas pueden consultarse en https://www.priminfo.admin.ch/fr/praemien
coste_lamal
  • La primera tabla muestra la cuota mensual para cada franquicia, vemos que la diferencia entre tener la franquicia más alta o la más baja son unos 120CHF al mes (1440 CHF al año).
  •  En la segunda tabla podéis ver el coste total que tendremos en seguro médico según la franquicia elegida y el gasto médico que hagamos (consultas, pruebas, medicamentos…).
Ejemplo: si en un año tenemos un gasto médico de 400 CHF y nuestra franquicia es de 500 CHF, vemos que el coste total para nosotros es de 6,329.20 CHF (casilla naranja). De hecho, si tenemos CERO gasto médico, con la franquicia de 300 CHF pagaremos 6.051 CHF.
Podéis ver que cuando el gasto médico sube bastante, da igual que el gasto médico sea 10,000 que 50,000 porque ya no pagaremos más. Esto se debe a que una vez superada la franquicia y el tope de 700CHF que pagamos por el 10% de la cantidad que sobrepase la franquicia, no pagamos más. He reflejado esto en la última línea “Tope de gasto médico a partir del cual no pagaremos más”. Este umbral es más bajo para las franquicias más bajas, evidentemente 🙂
Descarga el excel aquí: Analisis_Seguro_Medico
Con estos números por delante, podemos sacar algunas conclusiones:
  • Si nuestro gasto médico es inferior a 2000 CHF al año, siempre nos compensa la franquicia más alta. (He marcado en gris esta línea, que es donde el coste empieza a igualarse entre la franquicia más baja y la más alta)
  • Si nuestro gasto médico es superior a 2000 CHF (enfermedad crónica, o sabemos que vamos mucho al médico), empieza a compensar tener una franquicia más baja. Pero ojo, si al final vamos menos al médico que lo estimado, nos saldrá más caro.
  • Como (en mi caso) a priori, no sé el gasto que voy a tener, y en los años anteriores gasté siempre menos de 1000CHF al año, me sigue compensando la franquicia más alta. Si por mala suerte mi gasto se dispara el año que viene (cruzo los dedos porque eso no ocurra), la cantidad máxima que pagaré “de más” respecto a la franquicia más baja será de unos 800 CHF. La diferencia no es tanta al fin y al cabo, pero si opto por una franquicia menor, lo pagaré tenga el gasto médico o no.
En fin, cada familia es un mundo, pero espero que esto ayude a quien no tenga muy claro cuánto le está costando todo esto a final de año.
Feliz finde!!

Upgrades

Es un poco triste que mi anterior post date del día de Reyes, pero bah, el blog es mío y hago lo que me da la gana 😛

La vida va muy rápido, o al menos eso me parece, pues desde mi anterior post hay muchas y buenas novedades. Maromo decidió un buen día de Febrero, en pleno Pont de Sant’Angelo de Roma, que quería un upgrade de Maromo 2.0 a Marido 1.0. Y yo, que soy muy de ir a la última tecnología, dije que sí! Así que andamos planeando lo que esperamos sea el bodorrio de 2018 con mucha ilusión y bastante lío, ya que lo hacemos en la distancia.

proposal

Esta locura ha dado de sí buenas anécdotas como la excursión liderada por una estupenda wedding planner que contratamos, mi madre, una amiga de mi madre y los padres de Maromo para elegir el sitio donde celebraríamos tan dichoso evento, ya que había que reservar con tiempo y nos era imposible ir a España en aquellos momentos. Nosotros, desde Suiza, recibíamos fotos y vídeos por Whatsapp con las opiniones de cada uno sobre tal o cual sitio. Ahí fue donde comprobé la buena decisión de haber contratado a la WP, pues ella nos enviaba vídeos donde podíamos hacernos una idea del emplazamiento y nos explicaba las ventajas e inconvenientes de cada uno. En paralelo, tanto mi madre como mi suegra, nos enviaban fotos…. del suelo, vídeos girados 90º, o simplemente, se quedaban sin batería. Es lo que tiene contratar a un profesional.

Así que tras esta primera incursión y tras recibir el input de cada uno, pudimos reservar el sitio y lo visitamos en septiembre aprovechando que ya teníamos unos días de vacaciones por tierras patrias.

Sólo la organización bodil daría para varios posts. Ahora mismo estamos intentando realizar los trámites legales en el consulado para casarnos en España, pero no podemos continuar ya que antes necesitamos encontrar un notario que esté dispuesto a desplazarse un sábado para casarnos en el lugar elegido. Es una idea que me gusta, ya que evita estas ceremonias-paripé, típicas de bodas civiles, donde los contrayentes se casaron en el ayuntamiento el día o la semana anterior.

En otro orden de cosas, parece que estaremos en Suiza bastante tiempo más 🙂 Conseguí un puesto mejor y… permanente! en la misma empresa en la que llevo desde Mayo del año pasado. Es increíble que en relativamente poco tiempo haya podido conseguir un puesto así, con el que fantaseaba cuando aún trabajaba en la empresa de Cateto a Babor.

work

No encontraría algo así en España ni en mis sueños más remotos, así que estoy en un estado de paz interior laboral que no experimentaba desde… creo que nunca! Es cierto que he currado como loca, y en esta ocasión ha tenido su recompensa. Olé, olé y olé! (Y al que no diga olé, pues que se le seque la hierbabuena… jejeje).

Feliz sábado 🙂

 

Cambiando Roscón por Galette

Creo que es el primer día de Reyes que me pilla trabajando. En mi casa hace tiempo que cambiamos el día de Reyes por Nochebuena, porque a nadie le pillaba ya en Cádiz, así que este día, si alguien andaba por casa, como mucho nos poníamos algunas chuches en la chimenea, pero no como los días de Reyes de antaño. Así que aunque me dé cosita no salir a ver la cabalgata a luchar a muerte por caramelos de propaganda de caja rural que dos semanas después acabaría tirando, tampoco me supone un trauma.

Lo que me da rabia es que este año me he quedado sin probar el roscón! Entre unas cosas y otras, y como ya de por sí andaba comiendo cual gorrina toda la Navidad, realmente ni me acordé, hasta hoy. Sin embargo esto me ha permitido probar el equivalente francés/suizo de la Galette des Rois, ya que una compañera del trabajo ha traído una para que todos la probáramos en el desayuno.

La Galette es una especie de tarta de hojaldre rellena de mazapán (todo light, of course). Dentro tiene también sorpresas escondidas, y trae coronas de cartón. Se supone que las personas que encuentren la sorpresa, serán los reyes y se pueden poner la corona. De hecho, mi jefa y un compañero las han tenido puestas un buen rato, jaja.

Más o menos esta pinta tenía el asunto

Debo decir que el mazapán de dentro (frangipane, en la lengua de Baudelaire), no es tan tocho como el de españa, que te comes un trocito y necesitas una traqueotomía. Este estaba algo más suave y fluido, así que el invento estaba bastante bueno.

En la wikipedia dice que este tipo de roscón es típico en Francia, Suiza, Luxemburgo, Bélgica y el Líbano. Me pregunto si en la parte alemana de Suiza también lo toman.

Por otra parte, los Reyes sí que me han dejado un regalito en la oficina, de una compañera española: Una morcilla de Burgos que en breve voy a degustar, y el típico paquete de papas artesanas tipo Casa Paco (Clásico de Jaén), que están de muerte. Yo le había dejado a ella un detalle el día anterior y mira, ¡al menos hemos tenido un poco de día de Reyes aunque sea a nuestra manera!

¡Espero que os hayan traído muchas cosas!

 

El post de después de Navidad

Hoy estrenamos año y lo primero que he hecho es… volver a Suiza. El concierto de año nuevo lo he medio escuchado en el coche mientras Maromo me llevaba al aeropuerto, ya que él, suertudo, tiene una semana más de vacaciones y yo el día 2 tengo que volver al trabajo.

Hemos tenido que hacer malabares para meter todo lo que quería traer en la maleta, ya que TODO ERA IMPRESCINDIBLE, desde la botella de aceite de primera prensa para las tostaditas hasta la cuña de queso curado (el Gruyère está muy rico, pero el García Baquero me pierde…).

Las vacaciones se me han hecho cortas, como siempre. Me hago una idea mental de todas las cosas que quiero hacer antes de ir a España, y al final suelen verse reducidas a la mitad, principalmente por las horas pasadas en el brasero viendo cualquier película tipo “Milagro de Navidad”, o durmiendo la siesta. La tentación es demasiado grande, y al final no tengo fuerzas para salir de ahí y me digo, qué leche, para eso están las vacaciones.

Como quien mucho abarca poco aprieta, y por mi configuración familiar y maromil tengo que pasar por 3 ciudades Andaluzas durante la Navidad, al final concentro las quedadas con amigos, y en un día organizamos una comida donde tienes que poner al día a todos y recibir las correspondientes actualizaciones. Es un poco triste, porque te vas dando cuenta de que cada vez te enteras menos de lo que pasa, pero me quedo con lo positivo de que al menos conseguimos juntarnos unos cuantos aunque sea una vez al año, que no es poco teniendo en cuenta que estamos repartidos por toda la geografía mundial: España, Suiza, Bélgica, Colombia y Alemania. Quién nos lo iba a decir cuando estudiábamos todos en Sevilla…

Así que esta semanita me toca reconciliarme con el clima (estábamos a 17 grados y solecito allá abajo, el abrigo era necesario, si acaso, de noche…) y con el ritmo. Ese será mi propósito para la primera semana de 2017.

Feliz año nuevo!

Cádiz

Yo no nací en Cádiz, nací en Jaén, pero los Gaditanos nacemos donde nos da la gana. Cádiz es ese olor a choco frito y a pescado riquísimo, es ese grito de “Quilloooo” que se cruzan dos que se encuentran por la calle, esa brisa de poniente al caer la tarde. Las playas infinitas, de arena fina, que en algunos lugares siguen sin estar sobreexplotadas por culpa gracias al viento de Levante, que ahuyenta a los veraneantes más atrevidos. Es poder quedar con alguien hoy mismo, cambiar el plan en el último momento porque te enteras de que hay una feria en algún sitio. Es salir a las ocho de la tarde, con el pelo mojado, a tomar un tinto de verano en la playa. Son las albóndigas de choco, las tortillas de camarones, el Carnaval. 

Pero Cádiz es también esa estación de RENFE a donde llegas con tu billete electrónico pero tienes que hacer cola en la ventanilla para que te abran la entrada, y al final da igual haberlo comprado por internet que con un ábaco de madera. Es ese policía local que se queja de la corrupción pero te cuenta que imprime todos los libros de la universidad de su hija en la comisaría porque allí “es gratis”. Es ese tranvía de chopocientos millones de Euros que sabes que nunca será rentable y que dudas que llegue a funcionar. Es un 40% de paro, pero lleno de instaladores de aire acondicionado, albañiles, fontaneros, jardineros y electricistas que no te dan una factura ni a tiros. Es esa chica que se decide a estudiar contabilidad en lugar de márketing aunque le atrae más lo segundo, porque “es en Jerez, y contabilidad es en Cádiz, e ir todos los días hasta Jerez sin estar segura…”.


Cádiz es a donde siempre me gusta volver pero donde no podría volver a vivir. Unos días son estupendos, unas semanas incluso, siempre que haya fecha de salida. Es el lugar donde relajarse, perder el tiempo, pasear, disfrutar del sol y de la familia. Pasar por la puerta de tu antiguo instituto y que parezca que aquello fue hace un siglo. Es ver al hijo del vecino que ha terminado la carrera y que iba al cole cuando te fuiste. Es despedirte cada vez con la pena de querer quedarte un poco más pero sabiendo que no querrías quedarte demasiado.

Buscar un piso en Ginebra

Aprovecho para escribir mientras me pongo en modo inmobiliaria para recibir visitas de futuros víctimas inquilinos de “la loca del wifi”. Sí amigos, maromo consiguió trabajo de lo suyo (empieza en septiembre, yey!), hemos conseguido encontrar otro apartamento, y si todo sale bien, por fin podré dormir tranquila sin pensar en que quizás con mi respiración estoy molestando a alguien en este remanso de pejigueras paz.

Encontrar un apartamento en Suiza -y me atrevería a decir que en Ginebra en particular- no es cosa fácil, mucha demanda, poca oferta, y la mafia de las Régies (Inmobiliarias), que poseen la mayor parte de los inmuebles y con las que hay que lidiar.

Para conseguir alquilar algo, normalmente tienes que visitar el sitio y entregar:

  • Tus tres últimas nóminas
  • Un certificado de no tener deudas en Suiza
  • Tu permiso de trabajo o pasaporte Suizo

Si ya vives aquí y trabajas*, tendrás esos documentos, y normalmente la Régie calculará que el alquiler no supera un 25-30% de tu salario bruto para considerarte como candidato, por lo que dos sueldos mejor que uno, claramente.

 

Para nosotros era importante encontrar algo con al menos una habitación más (Estamos en un estudio ahora mismo) y en una zona con mejor comunicación, ya que desde aquí al trabajo de Maromo son 40 min. Vimos 3 apartamentos y entregamos 3 dossiers con todos los documentos, y voilà, a la tercera va la vencida! En octubre nos mudamos! Aunque siempre hay pros y contras, el poder tener un salón para invitar a gente (y que no se tengan que sentar en… la cama?) va a ser un gran cambio (esto en España suena a coña, pero es que no me podía permitir un piso más grande yo sola!!!).

El tema es que para poder dejar nuestro apartamento actual, como no hemos avisado con 3 meses de antelación, tenemos que buscar a alguien que se quede con el piso y que le mole a la loca, así que he publicado anuncios en internet y tengo algunas visitas ahora. Luego me toca recopilar los dossier y entregarlos para que la buena señora, decida.

¿Por qué todo es tan complicado en este país? ¿Alguien en otra zona de Suiza que haya tenido experiencias distintas?

*Si es la primera vez que buscas casa en Suiza, no tendrás nada de eso, así que las alternativas son:

  • Subalquilar un apartamento (es legal aquí y mucha gente lo hace por períodos más o menos largos para no soltar el apartamento pero ahorrarse unas pelas si no van a estar aquí). Te piden menos papeles ya que se trata de alquilarle a un inquilino.
  • Tirar de AirBnB, hostales o similares, claro que mucho más caro.
  • Si tu permiso de trabajo lo permite, alquilar algo temporalmente en Francia vecina.

No holidays here

Este es el primer verano que no tengo vacaciones. No se me hace muy pesado porque me gusta mi trabajo y la ciudad en verano es bastante agradable (no echo nada de menos los veranos sevillanos/cordobeses a 47º ni el verano gaditano con el pueblo saturado de turistas a más no poder), así que realmente el tiempo pasa rápido y voy encontrando cosas que hacer. Lo que es curioso es ir viendo cómo los demás sí se van de vacaciones, y lo que les cuesta volver.

En el trabajo he estado sustituyendo a compañeros que se han ido, así que tenía que hacer su trabajo y el mío, y aunque alguna semana me he quedado un rato más para llegar a ponerme al día, lo he llevado bien. Mi contrato es aún temporal (hasta enero), pero visto que la persona a la que sustituyo dejó la empresa, tengo la esperanza de quedarme más tiempo. Mi jefa (a la que amo oficialmente) me ha comentado varias veces que está muy contenta con mi trabajo y con lo rápido que he asimilado todo, así que por ella no será…

Mientras, mi querida casera y sus curiosas maneras de comunicarse también me han tenido entretenida. Estoy deseando encontrar otro piso y perderla de vista, porque esta mujer de verdad que está para hacérselo mirar, y bien. Miramos anuncios de vez en cuando, pero lo cierto es que para mudarnos, con la que hay que liar, nos tiene que gustar mucho el sitio y tiene que entrar en nuestro presupuesto. Maromo empieza a trabajar en septiembre (yeah! es un auténtico campeón), así que tendremos más posibilidades con 2 sueldos.

Mi mini vacación consistirá en un finde en Ámsterdam dentro de un par de semanas. Tenía ganas desde hacía mucho tiempo de conocer Holanda, y gracias a una oferta de Easyjet con horarios adecuados para el finde (cosa rara) podremos conocer la tierra de Van Gogh.

La semana pasada fue puente por el día de la fiesta nacional, 1 de Agosto. Como Maromo estaba en España de vacaciones y no quería quedarme sin hacer nada especial, fui con mi mejor amigo y su familia a conocer el departamento francés de Ardèche, a unas 5 horas de coche de aquí. Fue, sin lugar a dudas, una experiencia… que dudo que repita. El grupo en cuestión éramos mi amigo, su novia, su hija de apenas 2 años, y la hermana de 14 años del matrimonio anterior de ella. Sounds like a plan. La cosa empezó bien, pero la verdad es que es agotador llevarle el ritmo a una familia que no es la tuya, y que ahora mismo tiene frentes abiertos a nivel Dora Exploradora y Justin Bieber. Las niñas eran un encanto, pero ellos perdían la paciencia cada 10 minutos y echaban broncas a diestro y siniestro. Se daba el fenómeno de cabreos encadenados -bebé cabrea a madre, madre paga con adolescente, adolescente paga con padrastro, y ya sólo quedaba yo, que era la suiza neutral-, que me tenían en un estado de pseudo tensión todo el día.

Al final, a pesar de que les quiero mucho, acabé la escapada más cansada que cuando me fui. La zona es preciosa y con mucho para disfrutar, pero ni pude hacer la actividad estrella (descender el río Ardèche en kayak), ni pude ser muy proactiva en los planes, porque ellos mandaban. Me gustaría volver con Maromo para ir más a nuestro ritmo.

Me ha salido un post un poco de cualquier manera, pero al menos manifiesto que sigo viva y coleando.

Hasta pronto!

Cartas desde el piso de abajo

Quizás hayas leído el post en el que presenté a mi querida casera, a.k.a. La Loca del Wifi. Es un buen antecedente para este nuevo episodio de encuentros en la tercera fase Suiza.

Volvía yo, jovial y glamurosa tras una jornada de trabajo en Disneywork -todo lo jovial que se puede volver apretujada en el tram 12 a las 6 de la tarde, y todo lo glamurosa después de que el aroma del interior del mismo fuera más bien a choto-, cuando, tras mirar en el buzón y encontrar una carta, compruebo con estupor que la dirección del remitente es idéntica a la del destinatario (moi), y que para más inri, se encuentra franqueada y entregada por nuestros amigos de La Poste.

Cartas desde tu propia casa. Inquietante.

Evidentemente, tal contrasentido solo podía provenir de mi querida Loca del Wifi, que pasaba ahora a un estatus superior, siendo capaz de escribir e imprimir una carta (no era manuscrita), llevarla a la oficina de correos, ponerle el sello más barato de Suiza (por 85 céntimos envías una carta que tarda unos 3-5 días, pero por 1 franco llega al día siguiente), y enviármela a mí, que vivo en el piso de arriba. A mí, a la que manda sms cuando mi susurro supera los 5dB, y con quien se comunicaba por e-mail cuando firmamos el contrato.

“No límites mis formas de expresión”

¿Se habrá vuelto (semi) Amish? Digo semi, porque llegó a abrir el word, escribir la carta e imprimirla. Tendría algún tipo de justificación lógica si fuera como mi ex ex ex ex ex ex casero, el señor Antonio de Espartinas, que nos comunicaba a mis compañeras de piso y a mí cualquier buena nueva por correo postal, y aunque le llamáramos, el hombre se aturrullaba (era mayor y de pueblo) y la cosa no se hacía “oficial” hasta que no había carta de por medio. Hablo de misivas como esta:

Reina Mercedes, Sevilla, 12 de Marzo de 2004
Estimado Antonio,

Por la presente le comunicamos la avería recurrente de la lavadora. Debido a la persistencia de la misma, nos vimos obligadas a llamar al técnico pertinente, que se sorprendió de que siendo un modelo tan antiguo, siguiera aún con vida, a pesar de que usted afirma que la misma está casi nueva. Quizás debiéramos revisar el concepto “nuevo”, ya que en el marco de una existencia dilatada como la suya, el hecho de que la lavadora tenga 20 años pueda ciertamente calificarse como nueva, mientras que para nosotras, estudiantes de 3º de carrera y con 21 años, es de hecho el 98% de nuestra vida, lo cual nos impide considerarla “nueva”. […]

Sin embargo, no puedo considerar que mi compi yogui la casera juegue en esta liga, ya que me ha enviado e-mails con anterioridad. Entonces, ¿Por qué enviarme una carta postal por correo no certificado, pudiendo incluso depositar la misma sin franquear en mi buzón, situado a 34,5 mm exactamente del suyo? Hm. Veamos el contenido de la carta.

En efecto, la carta, en un inglés B1 sin florituras, venía a decir:

Hola,

Está la cosa tomatosa, y el consumo de calefacción ha subido, así que a ti te toca pagar 30 francos más al mes.

Ciao Bacalao,

Atentamente,

La Loca

Ahhhhh, acabáramos! Que es para pedir pasta sin ningún tipo de justificación! Ahí comienza a cobrar sentido el enrevesado canal comunicativo, para ver si cuela, o algo. Una nota sin ningún tipo de cálculo donde ponga cuánto he gastado de más, o cómo se reparte la factura de la calefacción entre todos, ni nada.

Y aquí entra en juego una respuesta de nivel cultura Suiza B2 (nivel que me auto-atribuyo tras unos dos años de análisis helvético por mi parte), que es contestar, educadamente, que le voy a pagar eso sin justificación cuando Heidi cante reaggeton, citando artículos de la ley de arrendamientos y a la asociación de defensores de los derechos del inquilino.

Por supuesto, en una carta a la que puse un sello de 85 céntimos y deposité en el buzón más lejano que me fue posible.

Hasta la próxima 🙂