Upgrades

Es un poco triste que mi anterior post date del día de Reyes, pero bah, el blog es mío y hago lo que me da la gana 😛

La vida va muy rápido, o al menos eso me parece, pues desde mi anterior post hay muchas y buenas novedades. Maromo decidió un buen día de Febrero, en pleno Pont de Sant’Angelo de Roma, que quería un upgrade de Maromo 2.0 a Marido 1.0. Y yo, que soy muy de ir a la última tecnología, dije que sí! Así que andamos planeando lo que esperamos sea el bodorrio de 2018 con mucha ilusión y bastante lío, ya que lo hacemos en la distancia.

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Esta locura ha dado de sí buenas anécdotas como la excursión liderada por una estupenda wedding planner que contratamos, mi madre, una amiga de mi madre y los padres de Maromo para elegir el sitio donde celebraríamos tan dichoso evento, ya que había que reservar con tiempo y nos era imposible ir a España en aquellos momentos. Nosotros, desde Suiza, recibíamos fotos y vídeos por Whatsapp con las opiniones de cada uno sobre tal o cual sitio. Ahí fue donde comprobé la buena decisión de haber contratado a la WP, pues ella nos enviaba vídeos donde podíamos hacernos una idea del emplazamiento y nos explicaba las ventajas e inconvenientes de cada uno. En paralelo, tanto mi madre como mi suegra, nos enviaban fotos…. del suelo, vídeos girados 90º, o simplemente, se quedaban sin batería. Es lo que tiene contratar a un profesional.

Así que tras esta primera incursión y tras recibir el input de cada uno, pudimos reservar el sitio y lo visitamos en septiembre aprovechando que ya teníamos unos días de vacaciones por tierras patrias.

Sólo la organización bodil daría para varios posts. Ahora mismo estamos intentando realizar los trámites legales en el consulado para casarnos en España, pero no podemos continuar ya que antes necesitamos encontrar un notario que esté dispuesto a desplazarse un sábado para casarnos en el lugar elegido. Es una idea que me gusta, ya que evita estas ceremonias-paripé, típicas de bodas civiles, donde los contrayentes se casaron en el ayuntamiento el día o la semana anterior.

En otro orden de cosas, parece que estaremos en Suiza bastante tiempo más 🙂 Conseguí un puesto mejor y… permanente! en la misma empresa en la que llevo desde Mayo del año pasado. Es increíble que en relativamente poco tiempo haya podido conseguir un puesto así, con el que fantaseaba cuando aún trabajaba en la empresa de Cateto a Babor.

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No encontraría algo así en España ni en mis sueños más remotos, así que estoy en un estado de paz interior laboral que no experimentaba desde… creo que nunca! Es cierto que he currado como loca, y en esta ocasión ha tenido su recompensa. Olé, olé y olé! (Y al que no diga olé, pues que se le seque la hierbabuena… jejeje).

Feliz sábado 🙂

 

No holidays here

Este es el primer verano que no tengo vacaciones. No se me hace muy pesado porque me gusta mi trabajo y la ciudad en verano es bastante agradable (no echo nada de menos los veranos sevillanos/cordobeses a 47º ni el verano gaditano con el pueblo saturado de turistas a más no poder), así que realmente el tiempo pasa rápido y voy encontrando cosas que hacer. Lo que es curioso es ir viendo cómo los demás sí se van de vacaciones, y lo que les cuesta volver.

En el trabajo he estado sustituyendo a compañeros que se han ido, así que tenía que hacer su trabajo y el mío, y aunque alguna semana me he quedado un rato más para llegar a ponerme al día, lo he llevado bien. Mi contrato es aún temporal (hasta enero), pero visto que la persona a la que sustituyo dejó la empresa, tengo la esperanza de quedarme más tiempo. Mi jefa (a la que amo oficialmente) me ha comentado varias veces que está muy contenta con mi trabajo y con lo rápido que he asimilado todo, así que por ella no será…

Mientras, mi querida casera y sus curiosas maneras de comunicarse también me han tenido entretenida. Estoy deseando encontrar otro piso y perderla de vista, porque esta mujer de verdad que está para hacérselo mirar, y bien. Miramos anuncios de vez en cuando, pero lo cierto es que para mudarnos, con la que hay que liar, nos tiene que gustar mucho el sitio y tiene que entrar en nuestro presupuesto. Maromo empieza a trabajar en septiembre (yeah! es un auténtico campeón), así que tendremos más posibilidades con 2 sueldos.

Mi mini vacación consistirá en un finde en Ámsterdam dentro de un par de semanas. Tenía ganas desde hacía mucho tiempo de conocer Holanda, y gracias a una oferta de Easyjet con horarios adecuados para el finde (cosa rara) podremos conocer la tierra de Van Gogh.

La semana pasada fue puente por el día de la fiesta nacional, 1 de Agosto. Como Maromo estaba en España de vacaciones y no quería quedarme sin hacer nada especial, fui con mi mejor amigo y su familia a conocer el departamento francés de Ardèche, a unas 5 horas de coche de aquí. Fue, sin lugar a dudas, una experiencia… que dudo que repita. El grupo en cuestión éramos mi amigo, su novia, su hija de apenas 2 años, y la hermana de 14 años del matrimonio anterior de ella. Sounds like a plan. La cosa empezó bien, pero la verdad es que es agotador llevarle el ritmo a una familia que no es la tuya, y que ahora mismo tiene frentes abiertos a nivel Dora Exploradora y Justin Bieber. Las niñas eran un encanto, pero ellos perdían la paciencia cada 10 minutos y echaban broncas a diestro y siniestro. Se daba el fenómeno de cabreos encadenados -bebé cabrea a madre, madre paga con adolescente, adolescente paga con padrastro, y ya sólo quedaba yo, que era la suiza neutral-, que me tenían en un estado de pseudo tensión todo el día.

Al final, a pesar de que les quiero mucho, acabé la escapada más cansada que cuando me fui. La zona es preciosa y con mucho para disfrutar, pero ni pude hacer la actividad estrella (descender el río Ardèche en kayak), ni pude ser muy proactiva en los planes, porque ellos mandaban. Me gustaría volver con Maromo para ir más a nuestro ritmo.

Me ha salido un post un poco de cualquier manera, pero al menos manifiesto que sigo viva y coleando.

Hasta pronto!

¡Tengo trabajo! (Yeah)

El miércoles pasado, a las 16:39, sonó el teléfono para darme la buena noticia: ¡Me han seleccionado y empiezo a trabajar en una semana! Como estaba sola en casa, tuve que pegar botes y bailar rollo Príncipe de Bel Air yo sola, importándome un auténtico bledo la pesada de la vecina de abajo.

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No me lo podía creer, estaba flipando en colorines! Después de un período de unos 2 meses y medio donde no había conseguido ninguna entrevista, de repente aparecieron dos, en empresas estupendas, y en puestos chachis, la misma semana. La cosa parecía avanzar, y aunque siempre tienes esa ilusión de que alguno de los dos será tuyo, tampoco me quería flipar porque luego se queda una con un palmo de narices cuando te dicen: Sentimos mucho desestimar su candidatura, dado que hemos encontrado un candidato que además hablaba chino cantonés sin acento y bailaba el waka waka de shakira mientras cuadraba un balance.

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Para este puesto en concreto han sido 3 entrevistas y un test de personalidad de estos oscuros de RRHH. No quiero ofender a ningún profesional de los Recursos Humanos, pero a mí muchas de sus actitudes con respecto a los candidatos no me parecen para nada humanas. (No es este el caso, pero en experiencias anteriores sí que me he encontrado al típico de RRHH al lado en la entrevista, apuntando cosas muy en secretito y analizándote psíquicamente. ¿Cómo quieres que esté tranquila así, maremía?)

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El caso es que pasé todas las pruebas y estoy súper ilusionada con empezar el miércoles. La jefa parece una persona encantadora por lo que llevo visto, y los compañeros a los que conocí (3 de unos 9 que son en el equipo) también. Para mí es también una tranquilidad el saber que tomé la decisión correcta cuando decidí no volver a España con las orejas gachas siguiendo a mi jefe, y arriesgarme a intentarlo aquí. Además estoy especialmente contenta por haber conseguido:

  • Encontrar el trabajo por el cauce de procesos de selección “normal” (antes había sido o por contactos o porque se trataba de algún proceso oficial tipo mini oposición).
  • La experiencia en una empresa 0% española y sin ningún vínculo con la piel de toro. No por ningún tipo de animadversión por mi país, sino por la superación personal de saber que puedo competir con personas de otros países en su terreno.
  • Saber que voy a trabajar en francés y en inglés (yeah!)
  • Haber pasado de una empresa donde el avance tecnológico significaba:“Benito y Manolo se instalan el Office 2000” a una empresa de 26.000 personas donde espero que los procesos estén más profesionalizados. (Esto, a comprobar, pero nada puede ser peor que manejar una empresa de 500 personas con un excel, jajaja)

Por todo ello estoy súper contenta de tener esta oportunidad, y ahora es mi turno para demostrar que no se equivocaron! Feliz fin de semana a tod@s y que os pasen también muchas cosas buenas! 🙂

Multipotencialistas, o qué pasa cuando no tienes vocación

¿Qué quieres ser de mayor? Esta pregunta, que yo de pequeña contestaba aleatoriamente (artista de circo, médico, ingeniera, bombera…), sigue hoy día, para mí, sin respuesta.

Ayer estuve un rato curioseando charlas TED. Para quien no las conozca, son una estupenda manera de procastinar y entrar en un círculo vicioso de vídeos que tratan de todo tipo de temas: psicología, ciencia, sociedad, humor…

Viendo los títulos relacionados, me llamó la atención la charla de Emilie Wapnick: Why some of us don’t have a true calling (Por qué algunos no tenemos una auténtica vocación).

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Nunca he tenido la llamada de la arquitectura, de la música, o de las finanzas. Cuando hubo que elegir qué carrera universitaria escoger (sobre esto escribí hace mucho), me di cuenta de que no lo tenía nada claro. No había una materia concreta en la que yo destacara muy por encima de las demás, y al mismo tiempo, había varias cosas que se me daban bien, aunque no tuvieran que ver mucho entre ellas.

El hecho es que escogí estudiar arquitectura basándome no en una pulsión interna o pasión por un futuro a lo Rafael Moneo, sino porque en el panfleto de la escuela de arquitectura ponía que había una tasa de 0% de paro entre los arquitectos en España. Nota mental: No volver a fiarse de panfletos de ningún tipo.

Como visionaria, desde luego no tengo ningún futuro.

El caso es que viendo esta charla, me sentí muy identificada con el patrón que en ella se describe: Un día descubres algo nuevo (tocar un instrumento, aprender un idioma) y te interesas un montón. De hecho, te obsesionas un poco y quieres llegar hasta el fondo del asunto, te compras un libro, miras vídeos, te apuntas a un curso, etc. Estás casi seguro de que esto es lo tuyo.

La cosa se pone chachi hasta que llega un punto en que la actividad o el tema se vuelve aburrido. No es que llegues a dominarlo por completo, pero te has hecho una idea de cómo funciona, y de qué conllevaría (a nivel de esfuerzo, o de tiempo, o lo que sea) llegar a ser un especialista en ese tema concreto. Y lo abandonas.

Al tiempo, te da por otra cosa, y vuelta a empezar. Esta nueva cosa puede estar relacionada o no, con la anterior, y todo marcha de nuevo hasta ese famoso punto crítico. And so on.

A lo largo de mi vida he aprendido me ha dado por: tocar mediocremente dos instrumentos, hacer páginas web, programar java, aprender fotografía, estudiar arquitectura, aprender muchos programas (de diseño, de cálculo, yo qué sé), aprender idiomas (algunos mejor, otros peor), estudiar finanzas (fail), intentar ser deportista (fail), y un largo etcétera. No me considero especialista en ninguna de las facetas porque siempre hay quien se ha dedicado toda la vida a tocar el piano, y ahora da conciertos. Estas personas son especialistas, y ojalá yo fuera uno de ellos, porque, sinceramente, la vida es más fácil así.

El resultado de lo que la autora llama ser “multipotentialite” (Algo así como personas con múltiples potenciales), puede observarse en mi perfil: un recorrido desigual, con distintas experiencias, en distintos sitios, y aptitudes desarrolladas en materias dispares hasta cierto punto. El terror del profesional de recursos humanos, jajaja.

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Hasta ahora, había visto esto como una desventaja frente al poder haberme especializado en algo, pero es cierto que cuando estoy trabajando, o simplemente con la familia o amigos, me doy cuenta de la cantidad de cosas que puedo hacer, la de problemas que puedo resolver, gracias a que en algún momento me interesé por X, y aunque no hiciera el doctorado en X, esto me ha ayudado en Y. Así, en muchas cosas más. Es lo que se llama valer pa un roto y pa un descosío, pero meter esto en una charla TED creo que les hubiera quedado demasiado folklórico.

Y oye, que esto hace que los multipotencialistas tengamos 3 súper poderes, a saber:

  1. Capacidad de síntesis: Es más fácil ver “the big picture” cuando te has interesado tanto por Mario Bros como por el cultivo de la coliflor. Digamos que sintentizar teniendo nociones de varias materias es más fácil.
  2. Agilidad en el aprendizaje: Aunque parezca una tontería, también se aprende a aprender, y cuando has sido principiante tantas veces, no cuesta tanto serlo una más. He empezado muchas cosas de cero, y eso no me asusta.
  3. Adaptabilidad: Si mañana me tengo que mudar a Suecia (por una buena razón eh, no por un simple “no hay huevos“), podría hacerlo, y eso no me da miedo. Maldita sea, he matriculado coches en tres países en el idioma local, en Suecia no será tan diferente XD.

Así que creo que ser así, al fin y al cabo, no es tan malo. Mis felicitaciones a los especialistas de este mundo, ya que su vocación es un pilar más fuerte que la religión, y parece ser que esa vocación se tiene o no se tiene, no creo que se pueda aprender. Lo bueno es que los mejores equipos se forman de ambos tipos de personas, porque alguien tiene que tener la vista puesta en el que rema en el barco y en si el postre del menú del día lleva gluten.

Y tú, ¿Eres especialista o multipotencialista?

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2016 Suizo

La vuelta a Suiza después de las vacaciones ha sido un poco accidentada: además de mis problemitas en la piel, que no se termina de curar, en la primera semana después de volver de España:

– Me resfrié

– Me caí en la calle en toda mi largura, dejándome las rodillas y las manos como cuando era cría

– Me quemé con un cacharro demasiado caliente que sacaba del micro

– Tuve -tengo- una conjuntivitis en un ojo

Ah! Y en las vacaciones habré cogido como 6kg a base de croquetas suegriles y arroces maternos.

Lo bueno es que esta situación SÓLO PUEDE MEJORAR, jajaja, y las mejoras sólo pueden producirse si decido cambiar cosas. Ayer fue mi último día de ¨trabajo¨en la empresa española, y el lunes comienza oficialmente la búsqueda de trabajo en lares  helvéticos. Da canguelo pero es también mi oportunidad de mejorar, ya que he conseguido llegar hasta aquí, tener casa, tener permiso, retomar el idioma, que venga Maromo… Como soy impaciente por naturaleza, sé que tendré momentos de desesperación cuando no consiga lo que quiero en un plazo razonable para mí (es decir, YA), pero espero aprender a capearlos más o menos.

Decidir no volver a España, aún teniendo oportunidades -he de decir que tampoco las mejores del panorama, pero opciones había-, es en realidad lo que me pedía el cuerpo ahora, y lo que también mis amigos y familia me han aconsejado en mi situación. Para mí, el vivir fuera de España, integrarme en otras culturas, en otros idiomas, ha sido siempre algo que he querido experimentar, y cuando estuve en EE.UU. estuve feliz en ese sentido porque al fin tuve la sensación de haber conseguido estar allí y ser parte del cotarro. Y eso es lo que me da como subidón (a otros les da por otras cosas, pos a mí me va lo guiri, qué le vamos a hacer).

No es sólo cuestión de que aquí la calidad de vida -en términos económicos- sea mejor, o haya más opciones de encontrar un trabajo digno, es también ese gusanillo de haber comprendido una cultura nueva. Mi existencia es limitada, y no sé cuántas oportunidades más voy a tener así, así que he pensé que si no lo intentaba, me iba a arrepentir… Y aquí estoy. Me puede salir mal, claro, pero lo peor que puede pasar es que no encuentre nada en un año, y me vuelva a España, que va a seguir estando ahí. Pero, ¿Y si me sale bien? Podré crecer profesionalmente, ahorrar, y cuando pase un tiempo intentar volver en mejores condiciones (con más experiencia, con ahorros, con la vivencia de haber estado aquí unos años).

Toca ser constante y no perder la paciencia. Y ponerse a dieta.

Feliz año nuevo!

La Suisse, Der Schweiz, La Svizzera

Estaba yo tan feliz pensando en retomar este blog y contar mi reciente experiencia suiza, que podría ir comparando con la estadounidense, de manera que iba a quedarme un post “tó guapo“. Pero bam! Se tambalearon las cosas y de nuevo me encuentro en ese momento clásico de mi vida de encrucijadas vitales.

Ayer no fue mi mejor día. Llevo en Suiza intermitentemente 11 meses, y “fija” desde Marzo de este año. Vine como abanderada de mi empresa de raíces españolas, a coordinar el percal. El tema es que el percal agonizaba terriblemente, y aunque se veía venir, vi también la oportunidad de probar la vida en este país. Por nosecuagésima vez hice las maletas, y Au Revoir.

Llegar a Ginebra y conseguir una situación pseudo estable (alojamiento + regularizar tu situación en el país), incluso teniendo tu contrato de trabajo firmado y en la mano, no es tarea fácil. Quizás me extienda en otros posts sobre este tema, pero resumiendo diré que hasta mes y pico después de llegar, no tenía casa y fui de airbnb a subalquiler (de precios desorbitados ambos), y hasta 3 meses después no tuve el dichoso papelito del permiso de trabajo, que me permitía sacarme chorradas como: línea de móvil y cuenta bancaria…

Además de eso, mientras, había que trabajar. El hecho de no tener aquí oficina como tal, hacía que todo fuese más fácil y flexible, pero también te mete en una dinámica en la que todo el tiempo estás con la cabeza en lo mismo, es muy difícil desconectar.

Nuestro cliente aquí cerró el proyecto, y esto está a punto de chapar. Mi empresa me ha dado el primer toque de que me vuelva a España y cierre el chiringuito… y me parece que el chiringuito lo cierro… pero lo de volver no está tan claro…

Next Station USA

“En tiempos de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán bien equipados para un mundo que ya no existe.”

Eric Hoffer

Así es… en poco más de un mes estaré surcando highways en la costa oeste. Lo conseguí, me piro, un año de desconexión remunerada a 12.000 km de distancia de mi casa. A veces me acojono -no muchas veces, la verdad-, y estoy súper ilusionada con esta experiencia. Mi familia está flipando, todos muy orgullosos de que haya salido triunfante en el proceso selectivo de estas becas, que era lo más parecido a Los Juegos del Hambre o Battle Royale (A matarse todos hasta que queden los elegidos), y está siendo el tema estrella de las navidades.

Y es que todo esto me ha costado mucho esfuerzo, muchos, muchos disgustos, incertidumbres -de las malas-, putadas de compañeros, etc, etc, pero me llevo varias conclusiones de todo  el proceso que creo que me han ayudado a conocer un poco más de mí y de los demás, por ejemplo:

– Hay gente chachi por ahí, de los que pillan tu humor y lo aprecian como tú quieres que lo entiendan. Gente inteligente a la que admirar, y no estaban tan lejos, ni eran tan diferentes.

– Puedo ser una buena mediadora, una buena organizadora, y -qué coño, lo voy descubriendo- tengo capacidad de liderazgo. Doy credibilidad a lo que hago, la gente confía en mí y piensan que soy alguien con quien se puede contar. Eso es genial, y me alegro de ser así, la verdad. He dado el 150% de mí en este proceso, sobre todo en la parte de proyecto grupal. Ellos lo han valorado, y, a pesar de haber tenido encontronazos, problemas de coordinación, discusiones, etc, yo estoy muy orgullosa de mi propia actuación. No he perdido los papeles NUNCA. He ayudado a que los demás no los perdieran más de la cuenta, y, ciertamente, me he dado cuenta de que hay personas que saben llevar la presión, y personas que no. Puedo vivir en una olla exprés.

– Hay personas oscuras. Con dos caras, o tres, o catorce. Y mi impresión es que alguien que es oscuro lo es en todas las facetas de su vida. Así se fue desvelando un compañero, que, con el trato diario y el trabajo intenso, llegué a “calar” más hondo. Y lo que vi no me gustó nada. No es que haya descubierto la pólvora con esto, pero sí creo que me hace ser más cauta. Tiendo, de todas formas, a no pensar “lo peor” de la gente -en ese caso estaría siempre al borde del suicidio-, sin embargo no está de más tener cierta precaución, y que no la tomen a una por tonta. Esta persona se reveló manipuladora y totalmente Jeckyll & Hyde, pero fue tan progresivo que casi no me daba cuenta, hasta que me hizo plantearme mi propia personalidad con una serie de reproches que me repetía en los días de trabajo más intensos. Que no respetaba su opinión, que no le dejaba hablar… Me llegué a creer que yo estaba siendo así -y yo NO SOY ASÍ-, y gracias al resto de compañeros de grupo me di cuenta de que yo era la de siempre y que el que estaba en otra dimensión -conmigo y con el resto-, era esa persona, y que así intentaba manipular al resto. Cuando me hicieron verlo así, me di cuenta, y ya estuve preparada para manejar esa situación, que, gracias a Dios, tenía fecha de caducidad.

– Da lo mejor de ti. Siempre. Aunque te parezca que no sirve para nada, sí sirve. En este proceso, que era de espíritu totalmente competitivo -y eso para algunos se traducía en mezquino-, yo he hecho, dentro de mis posibilidades, lo que he podido para ayudarnos a todos en general.  He compartido información -otros NO lo hacían-, he echado una mano cuando he podido y he contribuido con gracietas en el grupo de fb cuando todos estábamos hasta el santo **** de estudiar, y nos hemos reído. Y la gente lo ha agradecido. Fue muy emocionante cuando en la entrega de diplomas, “subieron” los aplausos cuando me tocó salir a mí, porque era un gesto guay por parte de mis compañeros, que antes de competidores han sido eso, compañeros. Si otros no lo ven así, y se guardan su preciada información para ellos, es su problema. Yo me llevo mucho más siendo como soy cuando no hay nada en juego.

En fin, me sumo a la corriente de emigrantes españoles que buscan algo mejor que hacer con su vida que mirar su careto en el espejo cada mañana. Es cierto que esto no hubiera pasado si siguiéramos en el boom inmobiliario y yo estuviera haciendo chalets como galletas… pero en el fondo yo tampoco quería eso, y me voy con alegría. Con ganas de ver cosas nuevas. Intuyo que la cultura norteamericana me va a chocar, y que habrá miles de cosas que no me gustarán, pero hay que probar primero, y opinar después.

Feliz Navidad a todos 😉

Impossible? I’m possible!

Me cuesta mucho encontrar un rato para escribir aquí, y es que parece que, al menos para mí, escribir es terapéutico, una vía de escape, de manera que escribo sólo cuando lo estoy pasando mal y necesito verbalizar, ordenar pensamientos y, de alguna manera, avanzar. De esa manera, escribir es algo que me sale mucho más natural y fluído. Por tanto, si tanto me cuesta escribir ahora, es porque soy mucho más feliz 😉

Así es, aunque mi vida siga en un camino desconocido de momento para mí, soy feliz, porque hago lo que hago de manera consciente y porque creo que me lleva a un lugar mejor, que me abrirá otras puertas, sin planificar mucho más allá del siguiente paso: es lo que más me ha costado aprender pero a la vez lo más reconfortante para mí, que he sido organizada y planificadora desde mi más tierna infancia. Ahora me doy cuenta de que no puedo (ni quiero) tener el control de todo y que no tiene sentido enfrascarse en un agobio extremo por no saber qué pasará, si conseguiré trabajar, o qué será de mí en 5 años. No sé qué será de mí en un mes, y empiezo a estar cómoda viviendo en la incertidumbre.

He apostado por luchar por una beca de comercio exterior que puede llevarme al extranjero por un año como mínimo. Es un tema que no domino, pero que no es física cuántica y que si diplomados en Turismo lo han conseguido otros años, puedo hacerlo yo. Lo voy a luchar, eso seguro, y la idea de trabajar en un ambiente internacional donde me exijan utilizar por fin los idiomas que tanto he disfrutado aprendiendo, me encanta. Lamentablemente no conseguí el puesto para el que me entrevistaron justo después de dejar el trabajo, pero no pasa nada. Quizás no era ese mi momento.

Me sorprendo a mí misma de lo contenta que estoy comparado a cómo pensaba que estaría cuando vi que era más que probable que me quedara en paro. Me levanto cada mañana y no tengo la sensación de un vacío vital. Me pongo a estudiarme la beca y cuando me canso siempre tengo algo que hacer: edito una foto, me voy a hacer deporte, quedo con alguien. Y no necesito tanto dinero como pensaba, puedo ir tirando. Esto tiene que servirme de lección para no volver a tener esos ataques de insomnio y estrés que me provocaron incluso un herpes por saber que se me acababa el trabajo.

Y suma y sigue! El triatlón fue una experiencia magnífica y que espero repetir en cuanto pueda. El día de antes me acojoné un poco pero luego allí todo fue genial. Los tres amigos a los que convencí para ir también lo pasaron de muerte, el ambiente era espectacular, la gente animada y había de todo: Pros y no tan pros, así que se me fue el miedo y empecé a disfrutar al sentirme parte de todo aquello. Dejando las cosas en boxes hablé con un par de chicas que tenían dudas tontas igual que yo, y nos reímos, así que me fui relajando.

Tras ver al resto de categorías, y encontrar entre montones de cabecitas con gorro amarillo a una lifestraveller a punto de competir, llegó mi turno. Iba totalmente concienciada a golpear y ser golpeada en la natación, así que eso no me dió ningún miedo. Me tiré del tirón y preferí tener una posición más bien por fuera para evitar la total marabunta. Aunque se formaban pegotones no tengo la sensación de haber sido pateada… sino al contrario, creo que pegué más de una patada y aparté a dos o tres en mi camino, pero… así es la vida, supongo. Lo malo es que estuve a punto de irme a la otra orilla del río porque me despisté y ahí perdí algo de tiempo, pero luego enfilé y salí del agua con el puesto 22 de 41 de mi categoría, que, para ser yo, está genial. Llegué corriendo, me puse los avíos y hala, la bici. Es lo que peor llevaba porque aunque hubiera entrenado, la bici no era gran cosa y yo no soy una gran ciclista. Conclusión: me adelantó todo el mundo en la parte de bici, que fue especialmente durilla por el viento en contra en la mitad del recorrido. Cuando llevaba la mitad, al pasar un puente, de repente escuché gritos de ánimo, y es que allí estaban 3 de mis amigos que se habían acercado a animarme, qué subidón me dió ese momento, les di una palmada y eso me dio fuerzas para continuar! Acabada la bici, la solté y sin pensarlo mucho me puse a correr. Los primeros minutos noté que uno de mis gemelos quería fiesta, pero aguanté a ritmo bajito y se fue pasando.

A pesar de que correr después de una tralla semejante puede parecer el remate de un cadáver, lo cierto es que no sufrí. Disfruté todo el rato y la serotonina corría por mi sistema nervioso porque me daba cuenta de que LO ESTABA CONSIGUIENDO. Yo, con dos cojones. Aunque aquello se volviera tan extenuante que tuviera que trotar como un pequeño pony, sabía que iba a llegar. Me adelantaron algunos, y yo adelanté a dos, creo. Unos niños me gritaron para animarme y si no fuera porque tenía que seguir les hubiera dado un achuchón a cada uno. Poco después escuchaba la música y el follón de la meta, y eso me dió el último impulso. Al llegar no sólo estaban mis 3 compañeros esperándome, sino una amiga que grabó un vídeo y uno de mis amigos fotógrafos para inmortalizar el momento. Fue genial! Es una sensación que no entenderá quien no se haya puesto nunca a prueba. Uno de mis amigos me dijo en ese momento: “Estoy orgulloso de tí… podemos hacer lo que nos propongamos!” y me sentí como en esas películas de serie B que te plantan en la sobremesa de antena 3 donde suele haber alguna historieta de superación cuasi inverosímil. Ésta fue la mía, y esto es sólo el comienzo.

[Flash Back. 28 de abril de 2010]

El día que ocurrió todo lo malo, ese día, me perdí en internet y el post donde acabé era este. Pensé “esta tía está loca”. Un triatlón, dice. A mí eso me sonaba a la tienda Decathlón, pero en pro. No le hice mucho caso. Pero seguí leyendo. Al mes siguiente retomé la piscina después de casi 6 años sin haberla pisado. Creí morir, pero aguanté. En septiembre empecé a correr con dos amigas. 1 minuto y 1 minuto andando. Creí morir, pero aguanté. Ellas lo dejaron a la semana siguiente porque “hacía frío”. Cada vez me parecía menos loco todo aquello, pero aún muy lejos de mi alcance. Me traje una bici del año pum a Sevilla y me di una vuelta. Creí morir… pero de nuevo, aguanté.

Dos años después de leer ese post yo también lo hice. No creo que de no haber topado con esas historietas me hubiera picado la curiosidad porque en mi entorno, correr es de cobardes. Y nadar, ir en bici y correr ya es de puros psicópatas. Por eso agradezco haber encontrado tu blog.

Gracias por escribirlo 😉

Las defensas me abandonan

Las fuerzas me flaquean. Levantarme por la mañana y dirigirme a un trabajo sin sentido que además tiene fecha de caducidad me provoca un regusto amargo que no me gusta nada. Las horas son interminables y mi capacidad de concentración es nula. Sin embargo, la idea de que en breve esto se acabará -y con ello mis ingresos- me acojona. Miro las ofertas de trabajo de soslayo y pienso en un puesto análogo a éste, en una oficina tan gris como ésta, en esta misma o en otra ciudad, y me desmotivo.

Leo y leo blogs y noticias que desaniman en todos los sentidos: si buscas trabajo, no lo encontrarás. Si crees que escapar a otro país a ganarte la vida es un as que siempre tienes en la manga, olvídalo; no es tan fácil, y además de no encontrar trabajo, te cagarás de frío.

Empecé en enero un Máster online de diseño gráfico porque el tema siempre me atrajo, porque lo daban con una beca -gratuito-, y porque pensé que sería echar unas horitas algunas tardes aprendiendo Photoshop y algunas cosas más. Inscribirme fue “demasiado” fácil, me aceptaron del tirón y la cosa al final empezó. Es interesante pero muy muy intensivo. Consume mucho de mi tiempo y entre las horas de encierro en el trabajo y las entregas de trabajos apenas saco tiempo para nadar o simplemente desmayarme en la cama. Así que ya de plantear mi futuro cuando me vea en el paro, ni hablar. Claro que eso no significa que no sienta la fría culata de la amenaza cada vez más apretada contra mi cogote. Todo el rato.

Así que empecé a no poder dormir, a destrozarme la cara porque cuando me pongo nerviosa me rasco, me aprieto, me dejo el cuerpo hecho un cristo, y la semana pasada empezó un dolor en un costado, una especie de dolor-escozor que quise ignorar hasta que no pude. Bienvenido, Herpes Zóster. Por lo visto el virus de la varicela, cuando la has pasado, se queda latente por ahí y ante varios factores como bajada de defensas o estrés emocional, aflora. Así que enhorabuena, tengo que estar curándome una herida que se extendió hasta un pecho y que pega unos pinchazos de aúpa mientras tomo unas pastillas para que el dolor en la zona no persista una vez la herida cicatrice. 100 pavos que costaban la mierda de las pastillas.

Así que a falta de ideas positivas, utilizo esto para desahogarme. Sólo quiero hacerme pequeña y dormir, dormir, dormir. Que pase todo esto, que encuentre un camino. Por favoooooooooooooooor.

Chim Pún

Parece que se acaba otra etapa en mi vida, y es que se me acabó el trabajo (aunque no de tanto usarlo, jeje). Tengo sentimientos encontrados, porque por una parte estaba harta de él por mi absoluta falta de motivación, pero a cambio tenía una posición bastante cómoda, dadas las circunstancias actuales y en comparación con los amigos y compañeros de mi entorno. C’est la vie, supongo, y quizá esta patada en el culo es lo que me hacía falta para intentar mejorar a medio-largo plazo y no estancarme en el conformismo al que llega una cuando asienta el culo en una zona de confort, que es algo así como ponerte el pijama un sábado por la noche. Es casi imposible que aunque te llame el mismísimo Brad Pitt, te lo quites, te pongas los tacones y salgas a bailar 😉 Digamos que me han quitado el pijama y me han empujado a la pista de baile, o al menos quiero verlo así.

Aunque ya me lo viera venir, el confirmarlo me ha descolocado un poco. Es normal, y a pesar de tenerlos bien puestos -eso creo, eso dicen- debo permitir sentirme débil de vez en cuando. Si me reinventé cuando mi pareja me tiró al ring, puedo hacerlo ahora, eso seguro. Quizá toque luchar aquí o emprender el vuelo, pero eso aún no lo sé. Cada día, un pasito. En esta semana tengo que acabar el trabajo pendiente e intentar pedir un mes de “prórroga” para no quedarme con el culo al aire del tirón y poder empezar a plantearme alternativas.

Se aceptan todo tipo de ideas 😉