5 Cosas que amo y 5 cosas que odio de Suiza

La verdad es que nunca he escrito uno de estos posts comerciales con listas que pueden encontrarse en muchos blogs (bueno, escribí uno sobre lugares donde aprender francés en Ginebra, pero creo que no es lo mismo…) y me he dicho: ¿Por qué no? ¿Quién me impide ser mainstream? ¡Nadie! Así que allá vamos:

5 cosas que amo de Suiza

1. El transporte público: ¿Cómo es posible que el bus llegue exactamente a la hora que pone en el cartel de la parada? En Chiclana quise coger un bus para ir a un centro comercial que pasaba supuestamente cada 30′ (a las horas punta y a las y media). Pues llegué a las 5,25 y el de las 5,30 ya se había ido… Bueno, Chiclana es un caso extremo, pero cuando voy a Sevilla y veo que en la parada del bus pone que pasará en 16 minutos los ojos se me dan la vuelta! Que pase el tranvía cada 3 minutos en hora punta es un lujo, más aún para dormilonas como yo.

2. El mercado laboral: No nos engañemos: el que viene de España a trabajar en Suiza no ha visto tantos ceros en su nómina en la vida. Me hace gracia que en los grupos de Facebook, en las reuniones familiares o cuando alguien viene de visita, otros españoles intenten justificar esta realidad explicando que, aunque los salarios sean más elevados, también lo es el coste de la vida, y al final te quedas igual, o como dicen en mi tierra, “lo comío por lo servío“, como si les diera vergüenza admitir que su salario es elevado y para evitar agravio comparativo. Sí y no. Es cierto que un alquiler cuesta el doble o el triple que en España, al igual que la ropa, la comida o los servicios. Pero en mi propia experiencia, compensa con creces: si fuera equivalente, no podríamos ahorrar, y entonces estaríamos haciendo el canelo 🙂

3. El plurilingüismo: El suizo medio habla entre 2 y 3 idiomas, y por mi experiencia, los extranjeros viviendo en Suiza más o menos igual: si vienes de un tercer país, normalmente hablas tu lengua materna, la del cantón donde vives, y algo de inglés. Eso si eres alguien con curiosidad e interés por integrarte. También he conocido personas trabajando 20 años en una multinacional (en inglés) y sin hablar ni papa de francés… lo cual me parece una pena. Para mí es una oportunidad de poder practicar constantemente los idiomas que he aprendido, lo cual me llena de orgullo y satisfacción.

4. La situación geográfica: Estar en el centro de Europa tiene una ventaja: muchos sitios están cerquita! En una hora de avión estás en París tan ricamente, y si me da la morriña, en 2h40m estoy en Sevilla. Puede parecer muy lejos, pero cuando has vivido a 9h de diferencia horaria y 12.000km de casa, esto es pecata minuta. Hechos: Mi hermano vive en Barcelona y yo voy a Cádiz bastante más a menudo que él. No es cuestión de distancia sino de organización… y voluntad 😛

5. El civismo: Es agradable que un chaval de 14 años te pregunte educadamente por la calle si tienes hora, que la gente espere ordenadamente las colas, que las calles estén limpias -en Ginebra no tanto-, en definitiva, respirar ese orden general por el cual las cosas, normalmente, funcionan bastante bien. Aquí un email de un ente público tipo “info@ayuntamientodemipueblo.com” TE RESPONDE, y oyes, eso mola.

Los más avispados habrán notado que no he mencionado ni el queso ni el chocolate: sí, me encantan, pero en este mundo globalizado puedes comer el mismo queso y el mismo chocolate suizo en Utrera sin despeinarte.

5 cosas que odio de Suiza

1. Los horarios: Vivo en un Jet lag continuo. Es imposible adaptarme a los horarios, y no es por que no lo intente, es que no puedorl! Mis compañeros van a comer a las 11.50-12.00; Señores, yo a esa hora tengo la tostada todavía en camino. Que sí, que si me hubiera despertado como ellos a las 6 de la mañana y hubiera desayunado entonces, tendría hambre. Pero QUÉ SE ME HA PERDIDO A MÍ A LAS 6 DE LA MAÑANA, si al trabajo puedo llegar desde las 7 hasta las 9! Evidentemente, llego a las 9:00, y me voy a las 18:00. De hecho, soy tan poco “mañanera” que hasta las 10 yo noto que mi cuerpo no responde a los estímulos como debería, y a las 17:45 estoy totalmente on fire. Cuando llega el fin de semana, si me despierto a las 11, el día ya va por la mitad para los Suizos… y es que aquí da la impresión de que los días son más cortos: a las 8 de la tarde parece que sean las 22h. Si quiero aprovechar bien el día, tengo que concienciarme de que hay que madrugar. Y eso para mí, en finde, es pecado!

2. Los horarios (II): Por favor: ¿PODRÍAN ABRIR LAS TIENDAS HASTA MÁS ALLÁ DE LAS 18H los sábados? Que sí, que es por la conciliación de la vida familiar y laboral que los suizos se empeñan en tener horarios comerciales más bien restringidos en general, con contados casos de domingos en que abren… pero… en serio… tan malo sería? Pasar de lo radical de supermercados abiertos 24h en Los Ángeles a que llegue aquí la hora Heidi a las 6 de la tarde, es un shock. Cuando voy a España y me dan las 22h en El Corte Inglés me siento aventurera de la vida.

3. La falta de espontaneidad: Cuenta la leyenda que hubo un suizo que una vez, hizo algo sin haberlo planificado un mes antes. Al despertarse al día siguiente, un rayo divino le fulminó, y por el miedo a ese ente divino, la agenda es el best seller de las librerías, y el Google Calendar la app del milenio. A una amiga española le invitaron el otro día a un cumpleaños que se celebrará en JUNIO. ¿Perdona? Quizás en Junio ya ni te hable, quizá me haya ido del país, o no me apetezca ir, o me haya tocado la lotería y esté en la Riviera Maya. Imaginad el estrés de esta misma chica cuando los invitados a su boda le decían que a ver cuándo enviaba las invitaciones, que ya faltaban 9 meses y aún no las había enviado…

4. Los vecinos: Pueden ser muy pejigueras. Su tolerancia al ruido es de 1dB, y aunque en nuestro apartamento actual no hemos tenido muchos problemas, aún no he superado mi trauma con la loca del wifi, que me enviaba sms diciendo: “¿Puedes caminar más ligeramente?”. “Tu maromo habla muy alto”.

5. La sensación de ciudad “a medio gas”: Hay pocas cosas más deprimentes que pasear por Ginebra un domingo de Enero, no hay ni el tato: bares cerrados, tiendas cerradas, la gente en sus casas o como mucho en algún parque (si no te hielas). Comparada con la plaza del Salvador a las 13:00, es para pegarse un tiro. Aquí tienes que apañarte para quedar con la gente en casa de alguien, o buscar alguna actividad que te guste para no morir de aburrimiento. En España, con salir a la calle, el buen tiempo (más la sí-espontaneidad) anima a juntarse en algún sitio exterior a tomar un café o una cervecilla mucho más fácilmente.

Voilà mi lista de 5 cosas que amo y 5 cosas que odio de vivir en Suiza.

¿Cuáles son las tuyas?

Feliz semana!

Calcula tu seguro médico en Suiza

En mi vida no hay decisión práctica o nuevo proyecto que empiece sin que yo me haga una hoja Excel. Maromo se ríe cuando hago clic en el iconito verde porque sabe que eso significa que la cosa va en serio. 

Ayer se publicaron las nuevas tarifas del seguro médico (Assurance Maladie / Lamal) para 2018 en Suiza y para decidir qué opción y franquicia nos conviene más hay que echar números.

Entender cómo funciona el sistema sanitario en Suiza no es cosa trivial y sin extenderme mucho (se puede encontrar info muy valiosa y detallada en el blog de Sara), me gustaría dar información básica y mi maravillosa hoja excel para que podáis también tomar una decisión meditada.
Info básica:
  • En Suiza es obligatorio contratar un seguro médico básico individual si eres residente en el país. Es lo que se denomina Lamal (las siglas son las de la ley que lo regula)
  • Este seguro básico​ cubre lo mismo en todas las compañías aseguradoras (las coberturas básicas son las que exige la ley).
  • El seguro supone una cuota mensual que varía según la compañía aseguradora y la franquicia contratada (las franquicias posibles son 300, 500, 1000, 1500, 2000 y 2500 francos al año)
  • Si en un año nuestro gasto médico supera la franquicia, pagaremos: La cuota mensual del seguro + la franquicia contratada + el 10% de la cantidad que supere la franquicia, pero el máximo que pagaremos en este concepto es 700CHF​ en adultos (350 CHF en niños).
Ejemplo: Contratamos la compañía Groupe Mutuel con una franquicia de 1000 CHF. Esto nos cuesta 450 CHF al mes. En un año tenemos un gasto médico de 5000 CHF.
Cuánto gastaríamos ese año en seguro en total?
  • La cuota mensual: 450 x 12 = ​5400 CHF
  • Los 1000 CHF de la franquicia
  • Nos pasamos de la franquicia en 5000 CHF – 1000 CHF = 4000 CHF, el 10% son 400 CHF que debemos abonar también
Luego en este año nuestro gasto médico ascendería a 5400 + 1000 + 400 = 6800 CHF
Mi pregunta todos los años es, merece la pena tener una franquicia más baja (la prima mensual sube bastante), o interesa pagar lo mínimo con la franquicia más alta y si pasa algo, tener dinero ahorrado para imprevistos? Este año he sacado la analista que hay en mí y he creado una tabla para saber la diferencia entre ambas opciones.
El ejemplo a continuación refleja las primas de Groupe Mutuel SanaTel para 2018 en Ginebra, pero podéis descargar el excel y cambiar las cuotas por las de vuestra compañía para obtener el mismo cálculo. Todas las primas pueden consultarse en https://www.priminfo.admin.ch/fr/praemien
coste_lamal
  • La primera tabla muestra la cuota mensual para cada franquicia, vemos que la diferencia entre tener la franquicia más alta o la más baja son unos 120CHF al mes (1440 CHF al año).
  •  En la segunda tabla podéis ver el coste total que tendremos en seguro médico según la franquicia elegida y el gasto médico que hagamos (consultas, pruebas, medicamentos…).
Ejemplo: si en un año tenemos un gasto médico de 400 CHF y nuestra franquicia es de 500 CHF, vemos que el coste total para nosotros es de 6,329.20 CHF (casilla naranja). De hecho, si tenemos CERO gasto médico, con la franquicia de 300 CHF pagaremos 6.051 CHF.
Podéis ver que cuando el gasto médico sube bastante, da igual que el gasto médico sea 10,000 que 50,000 porque ya no pagaremos más. Esto se debe a que una vez superada la franquicia y el tope de 700CHF que pagamos por el 10% de la cantidad que sobrepase la franquicia, no pagamos más. He reflejado esto en la última línea “Tope de gasto médico a partir del cual no pagaremos más”. Este umbral es más bajo para las franquicias más bajas, evidentemente 🙂
Descarga el excel aquí: Analisis_Seguro_Medico
Con estos números por delante, podemos sacar algunas conclusiones:
  • Si nuestro gasto médico es inferior a 2000 CHF al año, siempre nos compensa la franquicia más alta. (He marcado en gris esta línea, que es donde el coste empieza a igualarse entre la franquicia más baja y la más alta)
  • Si nuestro gasto médico es superior a 2000 CHF (enfermedad crónica, o sabemos que vamos mucho al médico), empieza a compensar tener una franquicia más baja. Pero ojo, si al final vamos menos al médico que lo estimado, nos saldrá más caro.
  • Como (en mi caso) a priori, no sé el gasto que voy a tener, y en los años anteriores gasté siempre menos de 1000CHF al año, me sigue compensando la franquicia más alta. Si por mala suerte mi gasto se dispara el año que viene (cruzo los dedos porque eso no ocurra), la cantidad máxima que pagaré “de más” respecto a la franquicia más baja será de unos 800 CHF. La diferencia no es tanta al fin y al cabo, pero si opto por una franquicia menor, lo pagaré tenga el gasto médico o no.
En fin, cada familia es un mundo, pero espero que esto ayude a quien no tenga muy claro cuánto le está costando todo esto a final de año.
Feliz finde!!

Upgrades

Es un poco triste que mi anterior post date del día de Reyes, pero bah, el blog es mío y hago lo que me da la gana 😛

La vida va muy rápido, o al menos eso me parece, pues desde mi anterior post hay muchas y buenas novedades. Maromo decidió un buen día de Febrero, en pleno Pont de Sant’Angelo de Roma, que quería un upgrade de Maromo 2.0 a Marido 1.0. Y yo, que soy muy de ir a la última tecnología, dije que sí! Así que andamos planeando lo que esperamos sea el bodorrio de 2018 con mucha ilusión y bastante lío, ya que lo hacemos en la distancia.

proposal

Esta locura ha dado de sí buenas anécdotas como la excursión liderada por una estupenda wedding planner que contratamos, mi madre, una amiga de mi madre y los padres de Maromo para elegir el sitio donde celebraríamos tan dichoso evento, ya que había que reservar con tiempo y nos era imposible ir a España en aquellos momentos. Nosotros, desde Suiza, recibíamos fotos y vídeos por Whatsapp con las opiniones de cada uno sobre tal o cual sitio. Ahí fue donde comprobé la buena decisión de haber contratado a la WP, pues ella nos enviaba vídeos donde podíamos hacernos una idea del emplazamiento y nos explicaba las ventajas e inconvenientes de cada uno. En paralelo, tanto mi madre como mi suegra, nos enviaban fotos…. del suelo, vídeos girados 90º, o simplemente, se quedaban sin batería. Es lo que tiene contratar a un profesional.

Así que tras esta primera incursión y tras recibir el input de cada uno, pudimos reservar el sitio y lo visitamos en septiembre aprovechando que ya teníamos unos días de vacaciones por tierras patrias.

Sólo la organización bodil daría para varios posts. Ahora mismo estamos intentando realizar los trámites legales en el consulado para casarnos en España, pero no podemos continuar ya que antes necesitamos encontrar un notario que esté dispuesto a desplazarse un sábado para casarnos en el lugar elegido. Es una idea que me gusta, ya que evita estas ceremonias-paripé, típicas de bodas civiles, donde los contrayentes se casaron en el ayuntamiento el día o la semana anterior.

En otro orden de cosas, parece que estaremos en Suiza bastante tiempo más 🙂 Conseguí un puesto mejor y… permanente! en la misma empresa en la que llevo desde Mayo del año pasado. Es increíble que en relativamente poco tiempo haya podido conseguir un puesto así, con el que fantaseaba cuando aún trabajaba en la empresa de Cateto a Babor.

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No encontraría algo así en España ni en mis sueños más remotos, así que estoy en un estado de paz interior laboral que no experimentaba desde… creo que nunca! Es cierto que he currado como loca, y en esta ocasión ha tenido su recompensa. Olé, olé y olé! (Y al que no diga olé, pues que se le seque la hierbabuena… jejeje).

Feliz sábado 🙂

 

Cambiando Roscón por Galette

Creo que es el primer día de Reyes que me pilla trabajando. En mi casa hace tiempo que cambiamos el día de Reyes por Nochebuena, porque a nadie le pillaba ya en Cádiz, así que este día, si alguien andaba por casa, como mucho nos poníamos algunas chuches en la chimenea, pero no como los días de Reyes de antaño. Así que aunque me dé cosita no salir a ver la cabalgata a luchar a muerte por caramelos de propaganda de caja rural que dos semanas después acabaría tirando, tampoco me supone un trauma.

Lo que me da rabia es que este año me he quedado sin probar el roscón! Entre unas cosas y otras, y como ya de por sí andaba comiendo cual gorrina toda la Navidad, realmente ni me acordé, hasta hoy. Sin embargo esto me ha permitido probar el equivalente francés/suizo de la Galette des Rois, ya que una compañera del trabajo ha traído una para que todos la probáramos en el desayuno.

La Galette es una especie de tarta de hojaldre rellena de mazapán (todo light, of course). Dentro tiene también sorpresas escondidas, y trae coronas de cartón. Se supone que las personas que encuentren la sorpresa, serán los reyes y se pueden poner la corona. De hecho, mi jefa y un compañero las han tenido puestas un buen rato, jaja.

Más o menos esta pinta tenía el asunto

Debo decir que el mazapán de dentro (frangipane, en la lengua de Baudelaire), no es tan tocho como el de españa, que te comes un trocito y necesitas una traqueotomía. Este estaba algo más suave y fluido, así que el invento estaba bastante bueno.

En la wikipedia dice que este tipo de roscón es típico en Francia, Suiza, Luxemburgo, Bélgica y el Líbano. Me pregunto si en la parte alemana de Suiza también lo toman.

Por otra parte, los Reyes sí que me han dejado un regalito en la oficina, de una compañera española: Una morcilla de Burgos que en breve voy a degustar, y el típico paquete de papas artesanas tipo Casa Paco (Clásico de Jaén), que están de muerte. Yo le había dejado a ella un detalle el día anterior y mira, ¡al menos hemos tenido un poco de día de Reyes aunque sea a nuestra manera!

¡Espero que os hayan traído muchas cosas!

 

No holidays here

Este es el primer verano que no tengo vacaciones. No se me hace muy pesado porque me gusta mi trabajo y la ciudad en verano es bastante agradable (no echo nada de menos los veranos sevillanos/cordobeses a 47º ni el verano gaditano con el pueblo saturado de turistas a más no poder), así que realmente el tiempo pasa rápido y voy encontrando cosas que hacer. Lo que es curioso es ir viendo cómo los demás sí se van de vacaciones, y lo que les cuesta volver.

En el trabajo he estado sustituyendo a compañeros que se han ido, así que tenía que hacer su trabajo y el mío, y aunque alguna semana me he quedado un rato más para llegar a ponerme al día, lo he llevado bien. Mi contrato es aún temporal (hasta enero), pero visto que la persona a la que sustituyo dejó la empresa, tengo la esperanza de quedarme más tiempo. Mi jefa (a la que amo oficialmente) me ha comentado varias veces que está muy contenta con mi trabajo y con lo rápido que he asimilado todo, así que por ella no será…

Mientras, mi querida casera y sus curiosas maneras de comunicarse también me han tenido entretenida. Estoy deseando encontrar otro piso y perderla de vista, porque esta mujer de verdad que está para hacérselo mirar, y bien. Miramos anuncios de vez en cuando, pero lo cierto es que para mudarnos, con la que hay que liar, nos tiene que gustar mucho el sitio y tiene que entrar en nuestro presupuesto. Maromo empieza a trabajar en septiembre (yeah! es un auténtico campeón), así que tendremos más posibilidades con 2 sueldos.

Mi mini vacación consistirá en un finde en Ámsterdam dentro de un par de semanas. Tenía ganas desde hacía mucho tiempo de conocer Holanda, y gracias a una oferta de Easyjet con horarios adecuados para el finde (cosa rara) podremos conocer la tierra de Van Gogh.

La semana pasada fue puente por el día de la fiesta nacional, 1 de Agosto. Como Maromo estaba en España de vacaciones y no quería quedarme sin hacer nada especial, fui con mi mejor amigo y su familia a conocer el departamento francés de Ardèche, a unas 5 horas de coche de aquí. Fue, sin lugar a dudas, una experiencia… que dudo que repita. El grupo en cuestión éramos mi amigo, su novia, su hija de apenas 2 años, y la hermana de 14 años del matrimonio anterior de ella. Sounds like a plan. La cosa empezó bien, pero la verdad es que es agotador llevarle el ritmo a una familia que no es la tuya, y que ahora mismo tiene frentes abiertos a nivel Dora Exploradora y Justin Bieber. Las niñas eran un encanto, pero ellos perdían la paciencia cada 10 minutos y echaban broncas a diestro y siniestro. Se daba el fenómeno de cabreos encadenados -bebé cabrea a madre, madre paga con adolescente, adolescente paga con padrastro, y ya sólo quedaba yo, que era la suiza neutral-, que me tenían en un estado de pseudo tensión todo el día.

Al final, a pesar de que les quiero mucho, acabé la escapada más cansada que cuando me fui. La zona es preciosa y con mucho para disfrutar, pero ni pude hacer la actividad estrella (descender el río Ardèche en kayak), ni pude ser muy proactiva en los planes, porque ellos mandaban. Me gustaría volver con Maromo para ir más a nuestro ritmo.

Me ha salido un post un poco de cualquier manera, pero al menos manifiesto que sigo viva y coleando.

Hasta pronto!

¡Tengo trabajo! (Yeah)

El miércoles pasado, a las 16:39, sonó el teléfono para darme la buena noticia: ¡Me han seleccionado y empiezo a trabajar en una semana! Como estaba sola en casa, tuve que pegar botes y bailar rollo Príncipe de Bel Air yo sola, importándome un auténtico bledo la pesada de la vecina de abajo.

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No me lo podía creer, estaba flipando en colorines! Después de un período de unos 2 meses y medio donde no había conseguido ninguna entrevista, de repente aparecieron dos, en empresas estupendas, y en puestos chachis, la misma semana. La cosa parecía avanzar, y aunque siempre tienes esa ilusión de que alguno de los dos será tuyo, tampoco me quería flipar porque luego se queda una con un palmo de narices cuando te dicen: Sentimos mucho desestimar su candidatura, dado que hemos encontrado un candidato que además hablaba chino cantonés sin acento y bailaba el waka waka de shakira mientras cuadraba un balance.

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Para este puesto en concreto han sido 3 entrevistas y un test de personalidad de estos oscuros de RRHH. No quiero ofender a ningún profesional de los Recursos Humanos, pero a mí muchas de sus actitudes con respecto a los candidatos no me parecen para nada humanas. (No es este el caso, pero en experiencias anteriores sí que me he encontrado al típico de RRHH al lado en la entrevista, apuntando cosas muy en secretito y analizándote psíquicamente. ¿Cómo quieres que esté tranquila así, maremía?)

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El caso es que pasé todas las pruebas y estoy súper ilusionada con empezar el miércoles. La jefa parece una persona encantadora por lo que llevo visto, y los compañeros a los que conocí (3 de unos 9 que son en el equipo) también. Para mí es también una tranquilidad el saber que tomé la decisión correcta cuando decidí no volver a España con las orejas gachas siguiendo a mi jefe, y arriesgarme a intentarlo aquí. Además estoy especialmente contenta por haber conseguido:

  • Encontrar el trabajo por el cauce de procesos de selección “normal” (antes había sido o por contactos o porque se trataba de algún proceso oficial tipo mini oposición).
  • La experiencia en una empresa 0% española y sin ningún vínculo con la piel de toro. No por ningún tipo de animadversión por mi país, sino por la superación personal de saber que puedo competir con personas de otros países en su terreno.
  • Saber que voy a trabajar en francés y en inglés (yeah!)
  • Haber pasado de una empresa donde el avance tecnológico significaba:“Benito y Manolo se instalan el Office 2000” a una empresa de 26.000 personas donde espero que los procesos estén más profesionalizados. (Esto, a comprobar, pero nada puede ser peor que manejar una empresa de 500 personas con un excel, jajaja)

Por todo ello estoy súper contenta de tener esta oportunidad, y ahora es mi turno para demostrar que no se equivocaron! Feliz fin de semana a tod@s y que os pasen también muchas cosas buenas! 🙂

El Alzheimer del viajero

Últimamente no hay viaje que haga en el que no tenga un micro infarto debido a despistes propios cual viajera del IMSERSO. Mi madre tiene la teoría de que como he viajado tanto y he usado tantos transportes, voy “demasiado” relajada y no en tensión como el que va a un aeropuerto la primera vez, y claro, me despisto y la voy liando. Creo que tiene razón.

Ayer me dejé la maleta de mano en el Mc Donalds de la T4 de Madrid y me di cuenta al lavarme las manos en el baño de la puerta de embarque. Sí señores, lo típico que oyes por megafonía “Se ha encontrado maleta olvidada” y piensas “hay que ser gilipollas, dado además el nivel de paranoia (tristemente justificada) que existe en los aeropuertos, como para que a alguien le pase“. Pues eh! Aquí estoy! (Icono de whatsapp que levanta la mano). Afortunadamente mi carrera-trote cochinero hacia el Mc Donalds (al principio, en sentido contrario, -gracias arquitectos de la t4 por hacerla tan anodina que una no sabe hacia dónde va-), me llevó a encontrar la maleta justo donde la dejé, así que sudando como un pollo, llegué a la puerta de embarque del siguiente vuelo con cara de pocos amigos y oliendo a choto.

Y creo que es bueno que me pare a reflexionar sobre este hecho, realizando el TOP 3 CAGADAS VIAJERAS, rollo los 40 principales, para ir in crescendo hacia la apoteosis final.

En el tercer puesto tenemos el bonito hecho de llegar a Madrid y no poder continuar el viaje hacia Andalucía. Está la vez en que los astros se alinearon y llegué de Suiza con tiempo a coger el último tren, cuando al “embarcar”, la chica de RENFE me dijo que mi billete estaba anulado y que hasta luego, morena. By the face. El sentimiento de impotencia fue máximo al ver el AVE de las 21.20 partir hacia Sevilla y a mí con cara de gilipollas sin tener alternativas y sin yo haber anulado nada. Esto no se resolvió aunque puse reclamaciones sin descanso, y debo decir que RENFE me estafó 75€ POR TODO EL JETO. 

  
Intenté alquilar un coche, pero dados los precios desorbitados, jugué la baza de que me aplicaran la tarifa de mi empresa y cuando coló y ya todo parecía resolverse… Tachán! No tenía el carnet de conducir encima y sin presentarlo, niente de coche! Bieeeeeen! (Tras esto, hubo unos 5 minutos en que lloré). Esto se resolvió cogiendo un autobús nocturno que me dejó en Córdoba a las 6 o 7 de la mañana y que fue una auténtica tortura.

En el segundo puesto está la vez en que dejé el coche en el aeropuerto de Ginebra en uno de estos servicios que te lo recogen, se lo llevan a aparcarlo en sus instalaciones (más barato que dejarlo en el parking del aeropuerto), y te lo traen cuando vuelves (lo que en USA llaman valet parking). Eran como las 5AM y mi ritmo circadiano empieza a las 10, si sirve como excusa. Lo genial fue que me dejé el móvil en el asiento del copiloto con todas las tarjetas de embarque. Me di cuenta al subir la escalera hacia el control, y tachán! Adrenalina que corre por mis venas y a correr para que no se hubieran llevado el coche. Llegué ahogada pero no había nadie cerca del coche y yo no tenía la llave. Subí, y resulta que el chico había ido a comprarse un café, vino y menos mal que me acompañó y me lo devolvió. Ohú.

Y por último el top maxi momento de cagadas viajeras fue el día en que llegué al aeropuerto de London City y al pasar el control escaneando el móvil, me dice “acceso no autorizado”, miro el billete y… mi vuelo salía de Heathrow, en la otra punta de Londres! (Nota mental: fijarse cuando una compra vuelos low cost y son en aeropuertos distintos de la misma ciudad). Aquí el infarto fue máximo. Tenía una hora y poco para la salida de mi vuelo y era prácticamente imposible que llegara.

 

magnitud de la cagada

 
La chica de la aerolínea simplemente se descojonó de mí y me dijo que ese día ya no había más vuelos a Suiza ni para venderme ni para cambiarme ni nada. Pregunté a un señor muy aburrido de los transportes londinenses si un taxi me salvaría, pero me dijo que sería peor y que lo único que podía intentar era correr en el transporte público. (Todo esto metiendo prisa y en milésimas de minuto). Así que voilà, corrí cual gacela por los metros de Londres con la maleta de mano en la ídem, empujando gente, preparándome en cada cambio de estación para ser la primera, sudando como un luchador de sumo, y llegué al aeropuerto a la hora en que abría el embarque de mi vuelo. Cola de seguridad infinita, así que solo se me ocurrió una cosa: gritar. Es bastante efectivo, la verdad. La gente me veía con la cara colorada, corriendo y sudando, así que dudo de si se apartaban por solidaridad o por simple asco. El caso es que yo, la loca que iba gritando “mi vuelo está saliendo! Por favor, déjenme pasar!” (Pero así en inglés con acento desesperado), llegué a la puerta cuando estaban diciendo “última llamada”, y la puerta del finger se cerró detrás de mí. Ohú doble.

La verdad es que simplemente poniendo un poco de atención no la hubiera liado tan parda, pero como paciente de este síndrome que te vuelve gilipollas a medida que pasas más tiempo en aeropuertos, me pondré recordatorios o algo…

Feliz resto de semana, que ya es jueves!

Un día en Gruyères

Aprovechando que volvemos a tener coche y que hacía mejor tiempo, decidimos salir de excursión al pueblo de Gruyères, en el cantón de Friburgo. Está a una hora y media en coche desde Ginebra, y las carreteras son buenas (todo autovía menos la pequeña carretera final de acceso). Una vez allí, hay varios aparcamientos grandes gratuitos (ou yeah), y el pueblito en sí es muy pequeño y peatonal.

 

Gruyères en el mapa

 
La noche anterior estuve viendo qué era lo más significativo para ver en la zona, y según leí, los highlights son:

  • Château de Gruyères 
  • Maison de Gruyères (fábrica de queso)
  • Museo H.R. Giger
  • Museo tibetano
  • Maison Cailler (fábrica de chocolate)

Dado que el horario de todo esto era de 10-17h, con la última entrada en algunos sitios a las 16h, no nos iba a dar tiempo a todo. Como a Maromo no le gusta el queso (!), y el museo del Tíbet no me atraía mucho, decidimos ver el resto.

Primero hicimos una paradiña en la oficina de turismo, que está a la entrada peatonal del pueblo, donde nos dieron la información sobre lo que queríamos visitar, y aproveché para ir al baño en una de esas casetas prefabricadas, como las que vemos en los festivales. Inciso: Los baños en Suiza están muy limpios. Flipo de que siempre haya papel, siempre estén bien… Acostumbrada a los baños de bares o a los de festivales (estos ya, ni te cuento) de España, esto es, sin duda, un minipunto para los Suizos.

Château de Gruyères

Vista del jardín francés

El Castillo está bien conservado y muy enfocado a ser visitado. Primero puedes ver un vídeo que explica la historia del lugar de manera amena (con audioguías en muchos idiomas, incluido español), y luego ya pasas a las dependencias. La visita se hace entretenida y dura aproximadamente una hora y media. El recorrido es lógico, vas pasando de una estancia a otra sin repetir (esto parece obvio, pero en muchos monumentos no es así. Me da tela de coraje visitar un sitio y pasar veinte veces por el mismo punto…), y tiene unas vistas chulísimas del valle que lo rodea.  

Vivir en un fondo de escritorio de Windows es posible aquí

Dentro, me sorprendió una exposición de arte fantástico contemporáneo, las “pintadas” sobre algunas paredes de épocas anteriores, y el escudo del pueblo de Gruyères, que es una grulla! 

Exposición de arte fantástico

 

Una de las obras

 

Pintadas de antaño. Al menos la caligrafía era mona!

 

La grulla, símbolo del escudo de Gruyères

 

Museo H.R. Giger

Al salir del castillo, se me acercó un hombre con su familia, y me dijo: “Parlez-vous Français?”, le dije “Un peu”, y me dice en español “Pues dame 100 francos”, a lo que contesté “Pero español, perfectamente”, jajaja. Lo que quería es que les hiciera una foto, pero iba de graciosillo… Ay campeón, cuidado que por estos lares no se sabe de dónde es la gente!

Tras este pequeño inciso, nos dirigimos al museo H.R. Giger… ¿Y quién es este buen hombre? Pues nada menos que el creador de toda la estética de las películas de Alien, y ganador de un Óscar por ello en 1980. Resulta que el señor era de Chur, capital del cantón de los Grisones (Por lo visto Chur en Español es “Coira”), y tras relacionarse con Salvador Dalí y con Alejandro Jodorowsky, entró de la mano de este último en el mundo del cine, diseñando la criatura de Alien a partir de sus diseños de seres fantásticos.

 

A la entrada del museo te esperan estos señores extraños

  

Escultura a la entrada del museo. Parece que tiene frío.

 

El museo en sí es bastante siniestro, las obras son principalmente lienzos muy grandes al aerógrafo, con diseños de tema fantástico-tenebroso. Hay un apartado “no apto para niños”, con otras obras de tema más bizarro, que la verdad es que daban bastante grima, jajaja.

Lo que nos moló fue el bar del museo, donde hicimos el tentempié de medio día tomándonos una hamburguesa y una cervecita. Para ser Suiza, no era muy caro (hamburguesa pelá, 9CHF, birra pequeña 4CHF). Había muchos restaurantes turísticos por alrededor, recomendables para tomar fondue o raclette, pero como queríamos algo rápido y no muy caro, nos sirvió. Además aprovechamos para hacer fotos dentro, la estética lo merecía.

El interior del bar

No le faltaba un detalle

Maison Cailler (Fábrica de Chocolate)

Y después del paseíto por Gruyères, nos encaminamos a Broc, a unos diez minutos en coche, donde se encuentra la fábrica de chocolates Cailler, que se fusionó con Nestlé en los años 30. Aquí nos lo pasamos como enanos. La visita incluye un tour que explica la historia de la compañía, cómo se fabrica el chocolate, y te dejan ver una línea de producción de las famosas barritas “Branches Cailler”.
 

Aunque haya de varios colores, son todas iguales

 

Me encantan las maquinitas de las fábricas, me quedo embobada:

En el camino te van dando a probar chocolatinas, y con la choco-guía (una audio guía en forma de tableta de chocolate) vas escuchando las explicaciones de cada paso. En el último pasillo, había que coger una chocolatina para que te enseñarán a “catarla”. En las instrucciones empezaron a decir: “Coja una chocolatina y ábrala. No se la coma”. ERROR. Ya me la había comido! Jajaja, cogí otra y a empezar de nuevo.

Lo mejor de todo: Al final había un stand con todas las variedades de chocolate que tenían y podías coger todo lo que quisieras. Debo decir que no pude probarlos todos, porque me engollipé (palabra andaluza 100%) y ya no me entraba ni un bombón más. Maromo se comió por lo menos 20 bombones, y claro, luego fue con fatiguita a la vuelta.

El paraíso

Aprender francés en Ginebra

Como cualquier cosa en Suiza, los cursos de francés en Ginebra son caros. Sin embargo, existen algunas alternativas que son más que razonables (o incluso gratuitas) y que es interesante conocer. Este es un listado no exhaustivo basado en la propia experiencia y la de Maromo.

Espace solidaire Pâquis

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Se trata de una asociación solidaria donde ofrecen una variedad de servicios, entre ellos, cursos de francés gratuitos. No requiere inscripción alguna, y es un buen lugar donde iniciarse si no se tiene mucha idea del idioma.

También asesoran en la redacción de CV y carta de motivación (a esto fue Maromo a que le echaran un cable y le pareció un sitio interesante), hay más información sobre horarios en su web.

Centro Roseraie

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Se trata de un centro de bienvenida a personas inmigrantes. Dan cursos de francés gratuitos (sin inscripción previa), talleres de integración, deportivos, culturales, etc. Lo llevan voluntarios y objetores de conciencia. Más información en su web.

Maromo ha asistido a muchas clases de estos cursos, que no llevan un temario “al uso” estructurado en gramática, ortografía, etc. Son más bien talleres que tratan de temas concretos en francés, como por ejemplo: ir al médico, votar, ir a una tienda, etc. En los talleres explican el vocabulario y las expresiones usuales para desenvolverse en cada situación. No hay que inscribirse pero es recomendable llegar con un poco de tiempo, las clases se llenan!

Université Populaire du Canton de Genève

UPCGEE

La Universidad Popular es una entidad basada en el trabajo de profesores voluntarios, la cesión de espacios escolares de manera gratuita por parte de las escuelas de la ciudad, y financiación mediante donaciones, contribución del cantón y las bajas tasas de inscripción académicas.

La UPCGe ofrece multitud de cursos, no sólo de francés, a precios muy bajos (50CHF de matrícula + 50CHF por semestre). Los profesores son voluntarios y las clases se imparten en diferentes colegios e institutos de la ciudad.

En cuanto a las clases de francés, son cursos estructurados por niveles y que siguen un manual y un temario. Es necesaria la inscripción -además hay bastante demanda-, y hay un límite de faltas de asistencia injustificadas para permanecer en el curso (si te apuntas y no vas, te echan y dejan el hueco para alguien que sí tenga interés!).

Maromo está contento con las profesoras de su curso, pero dice que como son voluntarios, todo depende de quién te toque… Este es el enlace a la web.

École-club Migros

ecole-club

Esta academia es un clásico Suizo. Forma parte del imperio Migros (esto podría ser tema para un post aparte). Las hay por toda Suiza, y en Ginebra existen dos: una en el centro (Rue du Prince), y otra en Balexert (cerca de IKEA).

El precio de estos cursos ya es otro cantar. Suelen costar unos 18.5CHF/hora, pero como hay cursos semi-intensivos (2 días en semana x 1,5h cada día), intensivos (varias horas al día, 5 días por semana), o normales (1 día en semana), lo mejor es ver el precio por hora para hacernos una idea. En su web está toda la info.

Los cursos están organizados por niveles de acuerdo al Marco Europeo Común de las lenguas, pero dividiendo cada nivel en 3 subniveles: Hay A2/1, A2/2, A2/3, B1/1, B1/2, etc. Un subnivel en clases de 2 días por semana cuesta unos 550CHF.

No realizan pruebas de nivel exhaustivas para entrar (Puedes hacer un test online pero no es muy fiable), ni tampoco hay exámenes o tests intermedios. Esto para mí es una desventaja porque crea desigualdad de nivel en la misma clase. En mi curso había mucha diferencia entre varios alumnos y esto hacía que la clase no pudiera avanzar a ritmo normal.

Lo bueno es que son grupos reducidos (no más de 15) y que hay amplitud de horarios y niveles. Las profesoras que tuve me parecieron buenas, pero no muy exigentes, y lo fueron menos conforme avanzaba el curso.

IFAGE – Fondation pour la formation des adultes

ifage

El IFAGE es un centro de formación con cursos de todo tipo, no sólo idiomas. Está en la plaza Augustins, en Plainpalais. Es centro examinador de los principales certificados de idiomas (Cambridge para inglés, DELF DALF de francés, Los del instituto Goethe, Instituto Cervantes, etc).

En cuestión de precio anda franco arriba, franco abajo con école-migros. La hora cuesta unos 17.50CHF/hora de curso según mis cálculos. También están organizados por niveles A2-, A2, A2+, B1-, B1, B1+, etc. Un curso intensivo de 5 semanas, con 3h al día los 5 días, son unos 1000CHF.

A diferencia de école-migros, en IFAGE hacen mucho hincapié en clasificar tu nivel antes de asignarte un curso. No es posible matricularte sin llevar el resultado de tu prueba de nivel, que hacen gratuitamente un par de veces por semana. Esto para mí es muy positivo, y en mi caso aún habiéndome asignado un grupo, la profesora de ese grupo me aconsejó cambiarme al siguiente nivel para aprovecharlo mejor, y es donde estoy ahora.

Hay aulas con un sistema de grabación para perfeccionar la pronunciación, donde la profesora graba a todo el mundo haciendo el ejercicio y corrige individualmente. Luego es posible escucharse a uno mismo y esto ayuda a corregir también fallos. Yo nunca había usado este método y me parece bastante eficaz.

Aquí es donde estudio mi curso actual, y estoy muy contenta del nivel de exigencia y de los profesores.

Esta es nuestra experiencia con cursos de francés en Ginebra desde gratuitos hasta intensivos y bastante caros. No hay excusa para no aprender francés!

À bientôt!

 

 

Aduanas y comprar en Francia

Suiza no es parte de la Unión Europea pero sí está dentro el Espacio Schengen, que establece libertad de movimiento entre sus miembros. Esto significa que se eliminan los controles en las fronteras interiores.

Sin embargo, existen restricciones a tener en cuenta si pensamos en comprar algo fuera de las fronteras Suizas (En España de visita o en Francia, por ejemplo), y luego vamos a entrarlo en el país. El 95% de las veces no te paran en la frontera al pasar en coche, y menos en fronteras sin vigilancia (en Ginebra hay un montón), sin embargo es importante saber cuáles son las posibilidades legales, y luego cada uno que se apañe 😛

En Ginebra, ir a Francia es el pan de cada día. La aduana más cercana a mi casa está a 10 minutos de tranvía. Cruzas un paso de peatones y voilà, estás en Francia, hay euros, y todo es un poco más “conocido”.

Douane_de_Moillesulaz_2008-04-24

Es vox populi que muchos Ginebrinos hacen la compra en Francia (yo incluída), dado el ahorro que supone, sobre todo, en la carne, por ejemplo:

Pechuga de pollo: Suiza, 14-27CHF (aprox. 13-25€)/kg; Francia, 6-9 €/kg (Acabo de mirar un folleto de Migros y otro de Carrefour). La distancia entre los dos supermercados es de aprox. 5km.

Pues bien, existen contingentes arancelarios para ciertos productos -sobre todo la carne-, que hay que tener en cuenta para ir tranquilos al súper.

Si nos pasamos de las cantidades establecidas y nos revisan la compra en la aduana (en 7 meses no me había pasado, pero hace 3 días pararon a Maromo), nos obligan a dejar la mercancía o a pagar los derechos de aduana en la cantidad sobrante, lo cual no interesa nunca. Estos son los límites:

Carne: 1 kg/persona y día (Exceso: 17CHF/kg)
Alcohol de <18º: 5litros/persona y día (Exceso: 2CHF/l)
Alcohol de >18º: 1 litro/persona y día (Exceso: 15CHF/l)
Aceite de consumo: 5 litros/persona y día (Exceso: 2CHF/l)
Cigarros: 250uds/persona y día (Exceso: 0.25CHF/pieza)

Más info en este enlace.

Por otra parte, las compras están exentas de pagar el IVA Suizo al entrar (8%) siempre que su valor no supere los 300CHF por persona (Si es un objeto de más de 400CHF, paga IVA aunque vayáis dos). Para compras diarias, es fácil no salirse de los límites (nota: mejor no ir una sola persona a comprar la carne de una barbacoa, por si las moscas!).

Supongo que intentan evitar que, por ejemplo, un restaurante aproveche la diferencia de precios y la depreciación del Euro para cargar con suministros en Francia y venderlos a precios suizos.

Es también interesante aprovechar el tax-free una vez eres residente de fuera de la UE. Si hay tiendas con el distintivo y realizas una compra mínima, puedes no pagar el IVA en el país de compra y, si es menos de 300CHF, no pagar el iva suizo tampoco.

Ejemplo: El Corte Inglés de España (donde sé que lo hacen). Si tus compras superan más de 90€, tienes derecho al tax-free. Debes ser residente permanente fuera de la UE y llevar el pasaporte. Vas con los ticket de compra a “Atención al cliente” y te orientan con los formularios.

Luego, la mercancía debe ir contigo, y debes sellar los documentos antes de salir de España en la aduana española (en los aeropuertos hay), para certificar que salen de la UE. Cuando llegas a Suiza, tienes que mandar estos documentos sellados de vuelta a España para que te devuelvan el IVA cobrado.

He leído en internet, y parece algo lioso, además de que las compañías que lo gestionan (principalmente Global Blue) se llevan una comisión, por lo que creo que hacer todo el lío sólo merece la pena a partir de cierto importe.

Y por último… recibir paquetes en Suiza. Aquí no hay Amazon.ch, por ejemplo (yo cualquier cosa la compro en Amazon, jeje), así que puedes comprar en Amazon de Francia, Alemania, Italia o España y que te lo manden a Suiza… pero claro, te cobran los derechos de aduana según el importe del artículo.

He comprado varias cosas de aprox. 50€, y he tenido que pagar unos 10€ de gastos extra, comparado con el envío a Francia o al país del Amazon de turno. La solución? Enviarlo a un Point Relais de Francia (Suelen ser supermercados o pequeños comercios que actúan como centros de recogida y envío de pequeñas mercancías). Cuando te llega el aviso de que está tu envío, cruzas la frontera y lo recoges.

Esto vale para tiendas online y para que tu madre te mande lo que sea. En ese caso, si es desde España, ella realiza el envío desde algún Punto Pack hacia el Point Relais de Francia deseado. Yo lo he comprobado con mis regalos de cumple, y un paquete de hasta 5kg ha costado 15€ (con seguro, sin seguro era 11,50€), y ha llegado en 5-6 días.

En Correos, el mismo paquete costaba 42€, y si tienen que gestionar la aduana, 62€.

La mayoría de esta información es sólo aplicable para ciudades fronterizas de Suiza… pero es la mejor manera de sacar provecho a esta situación!