El día D

Hoy hace 6 meses del día D. Después de tantos preparativos, de la incertidumbre sobre el tiempo y del estrés por cosas superfluas (lacitos, lucecitas, color de la decoración…), me vi al fin delante de mi familia y amigos. Ellos me han visto crecer, conocen mis logros, han estado ahí cuando me equivoqué, cuando tuve buena suerte y cuando la suerte no fue tan buena. En mayor o menor medida me han visto reír, llorar, cortar madera de balsa para una maqueta a las 4 de la mañana, cantar en el coche de vuelta de pasar toda una noche haciendo fotos en la playa o cambiarme el look de maneras no siempre muy acertadas.

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Esta vez creo que el look no estaba nada mal

Todos sonrientes, algunos incluso emocionados de verme entrar, diciéndome guapa, haciendo fotos. Y a mi lado, Maromo, más guapo que nunca (cómo gana con traje el jodío), sonriente y mirándome como sólo él sabe hacerlo. La ceremonia fue muy bonita, personal, donde algunos amigos nos dedicaron unas palabras y nosotros también nos dedicamos mutuamente nuestros votos. Hubo mucha lagrimilla, pero también risas recordando viejos tiempos. Maromo cogió el anillo equivocado y cuando me tocó a mí, no le cabía, así que hubo que arreglarlo en el momento con los nervios y la risa general. Cuando fuimos a compartir las arras, no las encontrábamos todas en la cajita y Maromo se tuvo que parar a hacer recuento: vaya a ser que no cuadre y se nos vaya la boda al traste.

Fue muy emocionante escuchar el discurso de Maromo que también me sacó una lagrimilla. Tuvo que meter alguna broma, porque si no revienta, pero se controló bastante. Hasta MI PADRE, que es más duro que una piedra, se emocionó en la ceremonia. Mi madre estaba guapísima, al igual que mi suegra, y ambas henchidas de felicidad.

El resto de la celebración fue muy divertida, y para decepción de todos los que me dijeron que en una boda “la novia no come nada”, yo me comí el menú entero, que con la comida no se juega, y eso era parte de la diversión. Luego bailamos como locos con una música bien chula, proporcionada por nuestro súper DJ de 20 años pero grandes conocimientos musicales, hasta que el cuerpo aguantó.

Para mí, todo salió perfecto y lo pasamos en grande. A la mañana siguiente, Marido (ya como digievolución de Maromo) decía que nos podíamos casar cada 5 años, pero debemos tener en cuenta que él no tuvo que lidiar con la wedding planner. Despedimos a los invitados, descansamos casi todo el día, y nos preparamos para nuestra etapa de viaje del día siguiente… que deberá ser contada en un nuevo post 😉

Siempre me quedará un recuerdo estupendo de nuestra boda, un día estupendo en el que decidimos celebrar con los nuestros la suerte que tenemos por habernos elegido.

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Myself and Marido