“Pero vamos, lo que te guste a ti”

Sábado, 10:43 AM

[Video llamada de Facetime]

Mamá: Oye, que he pensado que el detalle este que pondréis para los invitados, habrá que envolverlo, ¿no?

Alicia: ¿Pero no es suficiente con la caja que trae, que es bonita?

M: No hija, eso no queda fino, que en la boda que estuve el mes pasado iban envueltos y no hay color.

A: Pues yo no voy a tener tiempo de envolver 150 paquetitos con la de cosas que hay que hacer…

M: Tranquila que ya lo voy haciendo yo, tú busca un papel de regalo bonito que sea en rollo bastante largo.

[20 minutos de búsqueda en Amazon después]

A: Mira, a ver si te gusta este papel plateado, y estas etiquetas de papel kraft que he encontrado.

M: ¡Ah! Qué bonitas! Estupendo, sí… aunque la etiqueta no pega con ese papel, ¿no? A ver si ves otro papel.

[20 minutos de búsqueda en Amazon de rollos de papel de 50m “bonitos”]

A: A ver este como dorado, si te pega más.

M: ¡Ese sí! ¿Ves tú? Mucho mejor, así va coordinado y a las etiquetas les ponemos un sello y quedarán fetén.

[2 horas más tarde]

M: Oye, ¿Por casualidad hiciste ya el pedido?

A: No, estaba comiendo, ahora lo hago.

M: Es que estaba pensando si el papel pegará con los caminos de mesa.

A: ????

M: A ver, saca las fotos de los manteles y eso del sitio de la celebración.

A: Voilâ

M: ¿Qué camino de mesa querías poner?

A: Yo que sé mamá, el marroncito ese mismo, que es bonito y pega con el papel.

M: Ay pero es que el bajo plato es plateado y no va a pegar. Deberías coger el gris.

A: Pues el gris.

M: Pues ahora es que el papel de regalo ese no pega, sería más bien plateado.

A: ¿TE REFIERES AL PRIMER PAPEL QUE BUSQUÉ ESTA MAÑANA?

M: Sí, en realidad sí… aunque hija… elige lo que te guste a ti.

A: Mamá me da igual todo esto, pues pediré el papel plateado.

M: Acuérdate que las etiquetas no pegan.

A: …

[1 hora después de navegar por diversas tiendas online]

A: Bueno, pues ya está, con las etiquetas blancas.

M: ¡Muy bien todo!

[Suenan las llaves y llega Maromo de trabajar a las 6pm]

Maromo: ¡Hola! ¿Qué tal el día? ¿Y esa cara? ¿Qué has hecho hoy?

A: COMPRAR UN P*** PAPEL DE REGALO.

Car Madness #1

Las distancias aquí son enormes. No me termino de acostumbrar. Pregunto por algún sitio, me dicen “a 3 manzanas” y lo que me imagino como 5-10 minutos andando llega a ser 20. Y es que los americanos ocupan mucho. Sus casas ocupan mucho. Los coches son enormes. De hecho en las habitaciones individuales nadie tiene una cama más pequeña que una “Queen Size Bed”, que es una cama de 1,50m. En el salón de mi casa (un piso de 3 personas), hay dos sofás con “chaise longue” donde cabrían sentadas unas 12 personas cómodamente.

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Mi casa en L.A. Es uno de los 3 apartamentos de esta casita.

Creo que un Angelino en Tokio se pegaría un tiro si los espacios allí son tan reducidos como me imagino.

Total, que el hecho de que las distancias sean tan grandes, unido al hecho de que el transporte público is a mess, hace la situación bastante incómoda si no se tiene coche. En L.A. sólo hay metro en la parte este (L.A. mide 70 km de este a oeste, y unos 40 km de norte a sur), y en el resto de la ciudad hay sólo autobuses, que para mayor confusión, pertenecen a 3 compañías diferentes, los “pases” no valen de una a otra, y los viajes cuestan $1 en todas las líneas menos en los buses naranjas, que cuesta $1,50. Es por todo esto que llevo un par de semanas mirando coches de segunda mano, como han hecho los otros becarios, y básicamente toda alma humana que ha pasado por la oficina.

El mercado de coches de segunda mano es un claro ejemplo de información asimétrica en un mercado, según he aprendido fervientemente en estos días. Es decir, que una de las partes de la compraventa no cuenta con la misma información que la otra. El vendedor sabe cómo está el coche. Tú, no, sólo ves el precio. Como hay coches “buenos” y “malos”, y eso los compradores lo saben, el precio medio baja. Entonces, los vendedores de coches “buenos”, no dispuestos a malvender sus coches en buen estado, los sacan del mercado, lo que hace que lo que va quedando es casi todo “malo”. Para los más frikis, la Wikipedia lo explica mejor que yo.

Así que para intentar no comprar el coche a ciegas, en la oficina me pasaron el contacto de un mecánico que los conoce y que hace “pre-sale inspections”, es decir, te revisa la chatarra que le lleves para decirte el estado en que está, las reparaciones necesarias, etc. Y lo más guay, “free”. El tipo en cuestión es un hispanoasiático llamado Walter Wong, y está especializado en Saab. Por tanto, el taller es un lugar bastante cachondo, con un montón de mexicanos hablando español menos cuando se refieren a partes o piezas de los coches (“Oye, el steering wheel le falla, y la verdad que la transmission mount habría que cambiarla, aunque lo que sí te aguanta es el timing belt”), todo ello en un taller decorado con motivos suecos (por lo de Saab). En fin, sin palabras.

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Walter Wong, tu mecánico amigo

El primer coche que llevé era un mitsubishi eclipse descapotable súper cuidado pero claro, con 10 años y atención: 150.000 millas. (Sí, 240.000km). Yo no había visto un coche con 240.000km en mi vida. Lo llevé porque tenía buena pinta, y porque otro de los becarios se compró uno con 160.000 y parece que le aguanta. No era este el caso, aunque estaba bien mantenido, había que reparar mil cosas, y había temas que se estaban rompiendo sin remedio. Normal, para mí un coche con 100.000 km (unas 60.000 millas) ya es un coche bastante viejo… Total, que los coches con “low miles” de los anuncios tienen 100.000 millas o más, y luego quedas con los dueños y hay cada uno que es para verlo.

A lo mejor se me fue la pinza con el descapotable, pero es que aquí no hay cochecitos normales de 90cv. El más mierdoso tiene 150-200!! Y yo sería feliz con un focus de 70cv, pero va a ser que no… toca seguir buscando. Esta mañana vi otro, era un saab con buena pinta, pero claro, lo quise llevar al mecánico también, porque aunque iba bien, yo no tengo ni idea. El tío se quedó mi dni y yo me llevé el coche al mecánico. Allí me dijeron que tenía de todo y que no lo comprara ni de coña (desesperación total, llevos vistos como 8 coches ya), así que cabizbaja me voy a llevárselo al dueño y… yuju! no arranca! Los mecánicos lo intentaron y no pudieron,así que llamé al tío para contarle la papeleta (El tío era un armenio con un poco de mala leche y un acento raruno).

– Hola, soy la del coche, lo han revisado y además de tener 28 errores de motor, ahora no arranca y no te lo puedo devolver.

– Cómo? Que sí arranca, tú espera un ratito que verás que sí.

– Erm… que no, que tres mecánicos lo han intentado arrancar ya y si ellos no pueden, algo le pasa.

– Es que lo tienes que dejar “descansar” un rato.

– Que le digo que no arranca.

– Pi, pi, pi… (me cuelga!)

 [10 min después]

– Hola, soy yo de nuevo, esto no arranca, y yo me tengo que ir. Va a tener que llamar a una grúa o algo.

– Hmmm, ahí no tienen grúa?

– No, llame a la de su seguro.

– El coche no tiene seguro (yuju!!! he ido por ahí conduciendo sin segurooo!! geniaaaaal!!!!)

– ¬¬’

Al final me fui a por mi dni y él llamó a una grúa, pero perdí 3 horas dando vueltas con la mierda del coche. Así que mi motivación no está muy alta en el tema, aunque sé que lo tendré que seguir intentando si quiero tardar menos de una hora cada vez que voy a algún sitio cerca.

En otro orden de cosas, fui a una fiesta en West Hollywood, y el único famoso que había era un actor de “Al salir de clase” #EpicFail. Por algo se empieza, jajajaja. La compañera de piso de una compañera de oficina es cantante y salió en el “Factor X” de EEUU. Desde entonces hace actuaciones y va de gira de vez en cuando, y nos ha invitado a una fiesta en Berverly Hills el domingo. Si no hacemos otra cosa, supongo que iremos a ver los personajes que hay por ahí. Mucho “artista” veo yo por aquí, jajajaja.

Próximamente, más y mejor!!