El día que me regalaron una mesa de 500CHF

Ginebra es una ciudad donde la gente se está mudando continuamente, y donde los apartamentos no suelen estar amueblados. Esto da lugar a un chorreo infinito de gente teniendo que vender muebles, y gente teniéndolos que comprar. 

Cuando llegué en Abril al nuevo apartamento, tuve suerte de que tenía lo básico, así que lo único que compré fue un pequeño sofá cama para las visitas y un escritorio más la correspondiente silla para trabajar. El famoso Home Office.

Desde que vino Maromo, necesitamos más espacio para poder guardar bien la ropa (y dejar de ponerme siempre los mismos tres jerséis porque son los únicos que veo), pero como tampoco tenía claro dónde podíamos meter más muebles o cómo, lo iba dejando pasar. A la vuelta de Navidad, estaba claro que necesitábamos un armario como el comer, y redistribuir un poco el estudio, porque nos trajimos también la TV y mi amueblamiento espartano no daba para más.

Así que, de manera clásica, entré en la web de IKEA para ver qué armarios había por ahí; La verdad es que por 100 pavos tienes un armario la mar de apañado, y alguna cómoda donde guardar muchas cosas y poner la TV encima no era tampoco mala idea. Me hice mis cuentas mentales, y ese día me fui a una entrevista de trabajo en a-tomar-por-saco, así que me fui en coche.

La lié aparcando y me cascaron una multa de 120CHF. Mecagüenmivida. ¡Mi armario a la basura! Ya sé que no tiene nada que ver una cosa con la otra, pero para el dinero, a veces soy así. Pienso «Me voy a gastar 120CHF en un armario» y luego pierdo una cantidad equivalente en algo que no tiene nada que ver, y pienso «pues esto era el dinero del armario y ahora tengo que pagar la multa». Como una especie de «auto castigo». En fin, esto lo dejo para cuando me psicoanalicen.

El caso es que ese día se me quitaron las ganas de ir a IKEA. Maromo sugirió que fuéramos a visitar algún Brocante (Tiendas de segunda mano), por si sonaba la flauta, total, no teníamos prisa. Visitamos un par de ellas: El Brocante La Fouine de Cáritas y el Brocante La Renfile Plan-les-Ouates, propiedad del Centro Social Protestante. Debo decir, que, por definición, un lugar lleno fundamentalmente de TIESTOS es un lugar que no me gusta un pelo. Y ciertamente, la mayoría de las cosas eran muebles u objetos que jamás compraría estando en mi sano juicio, pero si eres un nostálgico o tienes suerte, puedes encontrar cosas curiosas. Echamos un vistazo, y la verdad es que había algunas cosas incluso de IKEA a 1/4 del precio original y en buen estado, pero ninguna que nos viniera bien.

Esa tarde me dio por mirar los anuncios por palabras online, ya que igual que en España he vendido un montón de cosas en webs como la de www.segundamano.com, en esta zona también deben de funcionar bastante. Consulté www.anibis.ch y www.petitesannonces.ch, que por lo visto son los que lo petan en la Suisse Romande.

Y de repente, voilà!: «Se regalan armarios blancos  a recoger en Jonction-Cirque», con una fotito de los típicos armarios de IKEA blancos que me harían tó el apaño. ¿Regalados? Por probar… Le envié un mensaje a la chica y me dijo que si podíamos ir esa tarde, y yo, que claro que sí. Me dijo que uno de ellos tenía una pata regular y que la barra se había roto, pero que los otros estaban perfectos. Pensé, no tengo nada que hacer, lo peor es que no me sirvan y los tenga que tirar yo… Así que, mi fiel escudero y yo nos dirigimos en la gélida noche al piso de la chica con el coche. Llegamos y allí estaban, tal y como decía la chica: los dos pequeños perfectos, el grande necesitaba un pequeño arreglo. Los desmontamos como profesionales del bricolaje para sorpresa de la chica -nena, he montado tantos muebles de IKEA que podría escribir yo las instrucciones-, y los cargamos (bueno, Maromo los cargó mientras yo desmontaba), y pa casa! 

 

Armarios montados

 
Tras una visita a Leroy Merlin y unos 18€, ¡toma 3 armarios estupendos que me agencié!. Más contenta que unas pascuas y por coste mínimo (que no es que no pueda permitirme un armario, pero lo gratis tiene como ese gustirrinín, y oye, mejor reciclar que tirar).

Así que a mí eso de los muebles gratis me estaba pareciendo tan estupendo que empecé on fire a mirar si habría algo más así que nos pudiera servir. Y, a los dos días, veo un post en Facebook: «Mesa de escritorio en perfecto estado gratis, precio nueva 500CHF, a recoger». What? La peña está loca o qué? Le mandé un mensaje como a los 30 segundos (la mesa molaba mil), y me dijo que su hija había empezado a aprender piano, habían metido un piano en la habitación y la mesa no les cabía. Pues nada chica, necesitarás que te la recojan pronto, no? Pues mañana estamos allí el Capitán Planeta y una servidora, faltaría plus.

Así que ayer casi sin creérnoslo llegamos a su casa, nos abrió el garaje, y allí estaba esa preciosa mesa de diseño (Esta mesa exactamente), que cuidadosamente metimos en el coche, y a la saca. Esta chica era española y llevaba ya como 15 años en Ginebra. Me dijo «ya ves, es que no nos cabe, y yo tampoco sabría venderla ni qué pedir por ella» (será mi mentalidad de pobre, pero la mesa está perfecta, fijo que la hubiera vendido).

 

Mi flamante mesa nueva

 
Ya me contó un compañero en clases de francés, que los suizos a veces son así y como no les hace falta pasta, sueltan cosas que ni te imaginas. Me contó que a él le habían regalado UN COCHE casi nuevo (como 20.000km), del padre de una compañera de trabajo de su mujer (ojo al dato), porque el señor estaba mayor para conducir. El chico, que era colombiano, me dijo: «en mi país no me darían gratis ni maíz», jajaja!

Total, que mi madre me ha dicho «hija, así te acabas amueblando la casa gratis». Y oye, que en cualquier momento encuentro la cómoda, que es lo que me falta 😉