¡Tengo trabajo! (Yeah)

El miércoles pasado, a las 16:39, sonó el teléfono para darme la buena noticia: ¡Me han seleccionado y empiezo a trabajar en una semana! Como estaba sola en casa, tuve que pegar botes y bailar rollo Príncipe de Bel Air yo sola, importándome un auténtico bledo la pesada de la vecina de abajo.

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No me lo podía creer, estaba flipando en colorines! Después de un período de unos 2 meses y medio donde no había conseguido ninguna entrevista, de repente aparecieron dos, en empresas estupendas, y en puestos chachis, la misma semana. La cosa parecía avanzar, y aunque siempre tienes esa ilusión de que alguno de los dos será tuyo, tampoco me quería flipar porque luego se queda una con un palmo de narices cuando te dicen: Sentimos mucho desestimar su candidatura, dado que hemos encontrado un candidato que además hablaba chino cantonés sin acento y bailaba el waka waka de shakira mientras cuadraba un balance.

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Para este puesto en concreto han sido 3 entrevistas y un test de personalidad de estos oscuros de RRHH. No quiero ofender a ningún profesional de los Recursos Humanos, pero a mí muchas de sus actitudes con respecto a los candidatos no me parecen para nada humanas. (No es este el caso, pero en experiencias anteriores sí que me he encontrado al típico de RRHH al lado en la entrevista, apuntando cosas muy en secretito y analizándote psíquicamente. ¿Cómo quieres que esté tranquila así, maremía?)

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El caso es que pasé todas las pruebas y estoy súper ilusionada con empezar el miércoles. La jefa parece una persona encantadora por lo que llevo visto, y los compañeros a los que conocí (3 de unos 9 que son en el equipo) también. Para mí es también una tranquilidad el saber que tomé la decisión correcta cuando decidí no volver a España con las orejas gachas siguiendo a mi jefe, y arriesgarme a intentarlo aquí. Además estoy especialmente contenta por haber conseguido:

  • Encontrar el trabajo por el cauce de procesos de selección «normal» (antes había sido o por contactos o porque se trataba de algún proceso oficial tipo mini oposición).
  • La experiencia en una empresa 0% española y sin ningún vínculo con la piel de toro. No por ningún tipo de animadversión por mi país, sino por la superación personal de saber que puedo competir con personas de otros países en su terreno.
  • Saber que voy a trabajar en francés y en inglés (yeah!)
  • Haber pasado de una empresa donde el avance tecnológico significaba:«Benito y Manolo se instalan el Office 2000» a una empresa de 26.000 personas donde espero que los procesos estén más profesionalizados. (Esto, a comprobar, pero nada puede ser peor que manejar una empresa de 500 personas con un excel, jajaja)

Por todo ello estoy súper contenta de tener esta oportunidad, y ahora es mi turno para demostrar que no se equivocaron! Feliz fin de semana a tod@s y que os pasen también muchas cosas buenas! 🙂

Next Station USA

«En tiempos de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán bien equipados para un mundo que ya no existe.»

Eric Hoffer

Así es… en poco más de un mes estaré surcando highways en la costa oeste. Lo conseguí, me piro, un año de desconexión remunerada a 12.000 km de distancia de mi casa. A veces me acojono -no muchas veces, la verdad-, y estoy súper ilusionada con esta experiencia. Mi familia está flipando, todos muy orgullosos de que haya salido triunfante en el proceso selectivo de estas becas, que era lo más parecido a Los Juegos del Hambre o Battle Royale (A matarse todos hasta que queden los elegidos), y está siendo el tema estrella de las navidades.

Y es que todo esto me ha costado mucho esfuerzo, muchos, muchos disgustos, incertidumbres -de las malas-, putadas de compañeros, etc, etc, pero me llevo varias conclusiones de todo  el proceso que creo que me han ayudado a conocer un poco más de mí y de los demás, por ejemplo:

– Hay gente chachi por ahí, de los que pillan tu humor y lo aprecian como tú quieres que lo entiendan. Gente inteligente a la que admirar, y no estaban tan lejos, ni eran tan diferentes.

– Puedo ser una buena mediadora, una buena organizadora, y -qué coño, lo voy descubriendo- tengo capacidad de liderazgo. Doy credibilidad a lo que hago, la gente confía en mí y piensan que soy alguien con quien se puede contar. Eso es genial, y me alegro de ser así, la verdad. He dado el 150% de mí en este proceso, sobre todo en la parte de proyecto grupal. Ellos lo han valorado, y, a pesar de haber tenido encontronazos, problemas de coordinación, discusiones, etc, yo estoy muy orgullosa de mi propia actuación. No he perdido los papeles NUNCA. He ayudado a que los demás no los perdieran más de la cuenta, y, ciertamente, me he dado cuenta de que hay personas que saben llevar la presión, y personas que no. Puedo vivir en una olla exprés.

– Hay personas oscuras. Con dos caras, o tres, o catorce. Y mi impresión es que alguien que es oscuro lo es en todas las facetas de su vida. Así se fue desvelando un compañero, que, con el trato diario y el trabajo intenso, llegué a «calar» más hondo. Y lo que vi no me gustó nada. No es que haya descubierto la pólvora con esto, pero sí creo que me hace ser más cauta. Tiendo, de todas formas, a no pensar «lo peor» de la gente -en ese caso estaría siempre al borde del suicidio-, sin embargo no está de más tener cierta precaución, y que no la tomen a una por tonta. Esta persona se reveló manipuladora y totalmente Jeckyll & Hyde, pero fue tan progresivo que casi no me daba cuenta, hasta que me hizo plantearme mi propia personalidad con una serie de reproches que me repetía en los días de trabajo más intensos. Que no respetaba su opinión, que no le dejaba hablar… Me llegué a creer que yo estaba siendo así -y yo NO SOY ASÍ-, y gracias al resto de compañeros de grupo me di cuenta de que yo era la de siempre y que el que estaba en otra dimensión -conmigo y con el resto-, era esa persona, y que así intentaba manipular al resto. Cuando me hicieron verlo así, me di cuenta, y ya estuve preparada para manejar esa situación, que, gracias a Dios, tenía fecha de caducidad.

– Da lo mejor de ti. Siempre. Aunque te parezca que no sirve para nada, sí sirve. En este proceso, que era de espíritu totalmente competitivo -y eso para algunos se traducía en mezquino-, yo he hecho, dentro de mis posibilidades, lo que he podido para ayudarnos a todos en general.  He compartido información -otros NO lo hacían-, he echado una mano cuando he podido y he contribuido con gracietas en el grupo de fb cuando todos estábamos hasta el santo **** de estudiar, y nos hemos reído. Y la gente lo ha agradecido. Fue muy emocionante cuando en la entrega de diplomas, «subieron» los aplausos cuando me tocó salir a mí, porque era un gesto guay por parte de mis compañeros, que antes de competidores han sido eso, compañeros. Si otros no lo ven así, y se guardan su preciada información para ellos, es su problema. Yo me llevo mucho más siendo como soy cuando no hay nada en juego.

En fin, me sumo a la corriente de emigrantes españoles que buscan algo mejor que hacer con su vida que mirar su careto en el espejo cada mañana. Es cierto que esto no hubiera pasado si siguiéramos en el boom inmobiliario y yo estuviera haciendo chalets como galletas… pero en el fondo yo tampoco quería eso, y me voy con alegría. Con ganas de ver cosas nuevas. Intuyo que la cultura norteamericana me va a chocar, y que habrá miles de cosas que no me gustarán, pero hay que probar primero, y opinar después.

Feliz Navidad a todos 😉

Las defensas me abandonan

Las fuerzas me flaquean. Levantarme por la mañana y dirigirme a un trabajo sin sentido que además tiene fecha de caducidad me provoca un regusto amargo que no me gusta nada. Las horas son interminables y mi capacidad de concentración es nula. Sin embargo, la idea de que en breve esto se acabará -y con ello mis ingresos- me acojona. Miro las ofertas de trabajo de soslayo y pienso en un puesto análogo a éste, en una oficina tan gris como ésta, en esta misma o en otra ciudad, y me desmotivo.

Leo y leo blogs y noticias que desaniman en todos los sentidos: si buscas trabajo, no lo encontrarás. Si crees que escapar a otro país a ganarte la vida es un as que siempre tienes en la manga, olvídalo; no es tan fácil, y además de no encontrar trabajo, te cagarás de frío.

Empecé en enero un Máster online de diseño gráfico porque el tema siempre me atrajo, porque lo daban con una beca -gratuito-, y porque pensé que sería echar unas horitas algunas tardes aprendiendo Photoshop y algunas cosas más. Inscribirme fue «demasiado» fácil, me aceptaron del tirón y la cosa al final empezó. Es interesante pero muy muy intensivo. Consume mucho de mi tiempo y entre las horas de encierro en el trabajo y las entregas de trabajos apenas saco tiempo para nadar o simplemente desmayarme en la cama. Así que ya de plantear mi futuro cuando me vea en el paro, ni hablar. Claro que eso no significa que no sienta la fría culata de la amenaza cada vez más apretada contra mi cogote. Todo el rato.

Así que empecé a no poder dormir, a destrozarme la cara porque cuando me pongo nerviosa me rasco, me aprieto, me dejo el cuerpo hecho un cristo, y la semana pasada empezó un dolor en un costado, una especie de dolor-escozor que quise ignorar hasta que no pude. Bienvenido, Herpes Zóster. Por lo visto el virus de la varicela, cuando la has pasado, se queda latente por ahí y ante varios factores como bajada de defensas o estrés emocional, aflora. Así que enhorabuena, tengo que estar curándome una herida que se extendió hasta un pecho y que pega unos pinchazos de aúpa mientras tomo unas pastillas para que el dolor en la zona no persista una vez la herida cicatrice. 100 pavos que costaban la mierda de las pastillas.

Así que a falta de ideas positivas, utilizo esto para desahogarme. Sólo quiero hacerme pequeña y dormir, dormir, dormir. Que pase todo esto, que encuentre un camino. Por favoooooooooooooooor.

Chim Pún

Parece que se acaba otra etapa en mi vida, y es que se me acabó el trabajo (aunque no de tanto usarlo, jeje). Tengo sentimientos encontrados, porque por una parte estaba harta de él por mi absoluta falta de motivación, pero a cambio tenía una posición bastante cómoda, dadas las circunstancias actuales y en comparación con los amigos y compañeros de mi entorno. C’est la vie, supongo, y quizá esta patada en el culo es lo que me hacía falta para intentar mejorar a medio-largo plazo y no estancarme en el conformismo al que llega una cuando asienta el culo en una zona de confort, que es algo así como ponerte el pijama un sábado por la noche. Es casi imposible que aunque te llame el mismísimo Brad Pitt, te lo quites, te pongas los tacones y salgas a bailar 😉 Digamos que me han quitado el pijama y me han empujado a la pista de baile, o al menos quiero verlo así.

Aunque ya me lo viera venir, el confirmarlo me ha descolocado un poco. Es normal, y a pesar de tenerlos bien puestos -eso creo, eso dicen- debo permitir sentirme débil de vez en cuando. Si me reinventé cuando mi pareja me tiró al ring, puedo hacerlo ahora, eso seguro. Quizá toque luchar aquí o emprender el vuelo, pero eso aún no lo sé. Cada día, un pasito. En esta semana tengo que acabar el trabajo pendiente e intentar pedir un mes de «prórroga» para no quedarme con el culo al aire del tirón y poder empezar a plantearme alternativas.

Se aceptan todo tipo de ideas 😉