Car Madness #2 & Santa Monica

Un mes y seis días, coincidiendo además con el bonito día de Andalucía, conseguí comprar un coche [aplausos]. Al día siguiente, va un camión y se choca con el coche marcha atrás [fail].

Sigo coleccionando historietas para contar a mis nietos, como la cosa siga así, tendré que meterlas en un pendrive o algo… El caso es que tras aprender a hacer búsquedas súper elaboradas en craiglist (el cambalache nº1 en USA) para encontrar coche, harta de la vida, mandé un e-mail a uno de ellos mientras desayunaba. Resulta que me contestó y que podía ver el coche esa misma mañana. Me fui para allá (1h de bus) y probé el coche. Iba bien. Le dije al dueño (un indio más o menos de mi edad, de nombre impronunciable), que si podía llevarlo a Walter, mi ya cuasi padre-mecánico. Accedió, fuimos y «el carrito estaba bueno». Casi llorando de emoción, le pagué el coche y fuimos a cambiar todos los papeles a la DMV (tráfico de aquí), con sendas esperas de hora y media en el mecánico y por el estilo en la DMV.

Así que en 3h de espera, el chaval y yo nos contamos las respectivas vidas, me recomendó bares, le recomendé sitios de España, me contó cosas de India, en fin… ya no sabíamos qué contarnos, jaja, menos mal que el chaval era simpático, porque si me toca un sieso me hubiera cortado las venas.

Arreglé el seguro también, y por la tarde fui a recoger el coche. Mi paseo inaugural pasó por el 99 cent, que es una cadena de tiendas donde venden de todo por 99 cent, y cuando digo de todo, es de todo. Desde comida, detergente, cargadores de móvil… Me han comentado que llevan ahí excedentes de las otras cadenas de supermercados, y que por eso los productos van cambiando y no son siempre los mismos. La verdad es que compré cosas que había comprado de la misma marca y características (tipo galletas, café instantáneo) por más del doble o el triple en alguno de los típicos supermercados de aquí (Ralphs, Trader Joe’s, Vons). Mi gozo máximo fue vislumbrar una FREGONA por $1. Encima, de lunares!!! Fue un auténtico momento de éxtasis.

Celebramos con unas cervezuelas y algunos «Spanish Summer Wines» la llegada del bólido a nuestras vidas, y creo que ayer fue el día en que dormí mejor del último mes.

[Fundido en negro. Viernes 8,30 AM]

Hoy me levanté dando un salto mortal, y enérgicamente recogí a mi compañera para ir a la oficina. Ella necesitaba ir al mecánico para llevar un coche, así que la acerqué. Estando el coche aparcado correctamente en la entrada del taller, va un camión de reparto de nosequé, da marcha atrás y ZASCA, me hunde un trozo del capó y se carga la rejilla del radiador. OLE, OLE Y OLE. Yo no ví el golpe en sí, sino que el conductor del camión entró en el taller, donde estaba yo, y me buscó para decirme que me había dado un golpe sin querer, que lo sentía mucho, y que saliera por favor para intercambiar la información de los seguros. IGUALITO QUE EN ESPAÑA. No sé si será la presión social de que alguien lo hubiera visto y le denunciara o me lo dijera, o la buena voluntad intrínseca en el señor, pero lo cierto es que eso, en España, no pasa. Te dan un golpe estando aparcado, y se piran.

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Camión maligno

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Estado del bólido

Llamamos a Walter (el mecánico) para que saliera y me dijera si tenía que hacer algo especial, porque aquí no se rellena un parte ni nada, te cambias los datos del seguro, haces fotos y reportas el accidente a tu compañía, que se encargará de reclamarle a la otra los daños. El hombre estaba muy apurado y casi temblando, y me daba hasta penica. Nos cambiamos los datos, hicimos fotos del «incidente», y me dijo Walter que fuera dentro cuando acabara.

Así lo hice, y cuando entré me dijo Walter: ahora siéntate que te explique. Yo con este tío es que me mondo, se sabe todas las triquiñuelas posibles, y como prefiero no hacer mucho el primo (más aún, me refiero), le escuché. Me dijo:

«Mirá flaca, lo que vas a hacer ahora es irte a pedir un presupuesto estimado a estos tres talleres que te digo (uno en Beverly Hills y otros por ahí cerca). Tú no te asustes de ver los carros que entran allá, que serán carros lindos como Porsche y así. Tú entra con tu «jonda» tan tranquila, y pide un estimado para que te arreglen el capó. Te darán precios locos, pero tú hazte con tres presupuestos y se los presentas a la compañía aseguradora. Después, ellos te dirán que cojas el más barato, y si es poco suelen darte directamente la plata. Entonces te vienes y te recomiendo a un taller que hace chapa y pintura por muchos menos pesos, porque puede coger un capó de segunda mano o hacerte un arreglo y te sale por menos plata. Y si te sobra plata la disfrutas flaca, que estás aquí unos meses.»

Mi cara de absoluta atención cautivada se tornó en una cómplice sonrisilla, así que no sé si eso funcionará, pero mañana a primera hora me toca tournée por los talleres más cool de la ciudad. Palabra de Walter.

Por la tarde estuvimos en Santa Monica, ya que yo todavía no había visto el famoso Pier, un muelle donde hay algunas atracciones (una noria, una montaña rusa), sitios para tomar algo, gente cantando, todo en la playa. Es el muelle que salía mil veces en «Los vigilantes de la playa», y más de uno se ahogaba o se quedaba atascado entre los pilares de madera.

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Estaba chulo, y la playa mola bastante. Como iba atardeciendo, refrescaba, pero el día de hoy era para haber ido a la playa con la tortilla y todo. Por la noche estuvimos en Venice, cerca de Santa Monica, es un barrio más «hipster», con muchas tiendas «alternativas» donde las cosas cuestan una pasta, pero bares chulos, y hoy, por ser primer viernes de mes, había bastante gente y camiones de comida de muchos sitios diferentes, para pedirla y comértela por la calle.

En fin, el día ha dado para mucho, lo mejor ha sido aparcar en Venice después de un rato y ver que lo había hecho en «Andalusia Street» 😉

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El caso del huevo

Cuando busqué piso, mi prioridad era que los compañeros fueran abiertos y hubiera buen rollo entre nosotros. Era mi prioridad, por encima de cómo fuera el piso o cualquier otra cosa, y estoy contenta de que eso se haya cumplido. Las chicas son un encanto y tienen muchas cosas buenas, pero, como parece ser factor común en los compañeros foráneos de los otros españoles aquí… no son precisamente Mr. Propper.

Cuando uno llega a un sitio nuevo, lo normal es que se adapte al sitio, y no pretenda que el sitio se adapte a él (al menos es la forma lógica), así que cuando llegué, tuve que reprimir mi instinto de coger un estropajo y limpiar como si no hubiera un mañana para que no me tomaran por loca. Sobre todo, en la cocina. Así que, de vez en cuando, aprovechando alguna hora muerta, iba sacando mi bayeta de contrabando (bayeta: ese gran desconocido aquí, junto a la fregona, la cual ando en trámites de conseguir) y atacando al germen estadounidense que habitaba la mayor parte de superficie de mi cocina. En plan guerrilla, para que no se notara mucho.

La nevera era una de las zonas francas que no había podido atacar, y, ciertamente, había un tufillo sospechoso que indicaba la necesidad de meter las tropas limpiadoras. Así que, con premeditación y alevosía, aprovechando la huida de mis queridas coinquilinas a diversos lugares, me dispuse a surcar las baldas y cajones de la típica nevera americana de dos puertas.

Todo iba sobre ruedas hasta que… WTF? ¡Un huevo cascado y derramado TAL CUAL al fondo de la nevera! Me imagino la situación… huevo que rueda… y… «plof» (Nota: Un huevo que se cae y casca, SUENA). Pensarían… «bah, ahora, YA SI ESO, quito el huevo…», y eso pasaría aproximadamente en 2009. En fin, lo que no mata engorda.

Mi silenciosa lucha por la limpieza me ha llevado a darme cuenta de algunas cosas de aquí que me parecen un atraso, como el tema de las bayetas (en su lugar restriegan la encimera con un paño mojado que luego no se seca ni a la de tres), o la ausencia de fregona (ignoro si alguna vez limpian el suelo de las zonas sin moqueta, por ello lucho por conseguir una fregona por menos de $20), o el «AJAX en polvo» que usan para limpiar, que me parece algo digno del Pleistoceno medio.

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Y es que tengo tele por cable con EXACTAMENTE 1.481 canales, pero no tengo UNA LAVADORA EN MI CASA. ¡Cambiaría 1.450 canales por una lavadora! Tengo que bajar al garaje, donde hay una lavadora y una secadora que funcionan con quarters ($1.25 lavar, $1 secar), y tengo que meter todo en la secadora porque no se puede tender en ningún lado… ¡Con el sol que hace aquí!

Ayer lunes fue el «President’s Day», y como tuvimos puente, aprovechamos para visitar San Diego, al sur de California, y a apenas 20 minutos de Tijuana. En breve subiré fotitos y un post sobre la ciudad, que, la verdad, me gustó mucho y seguro que vuelvo 😉

Car Madness #1

Las distancias aquí son enormes. No me termino de acostumbrar. Pregunto por algún sitio, me dicen «a 3 manzanas» y lo que me imagino como 5-10 minutos andando llega a ser 20. Y es que los americanos ocupan mucho. Sus casas ocupan mucho. Los coches son enormes. De hecho en las habitaciones individuales nadie tiene una cama más pequeña que una «Queen Size Bed», que es una cama de 1,50m. En el salón de mi casa (un piso de 3 personas), hay dos sofás con «chaise longue» donde cabrían sentadas unas 12 personas cómodamente.

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Mi casa en L.A. Es uno de los 3 apartamentos de esta casita.

Creo que un Angelino en Tokio se pegaría un tiro si los espacios allí son tan reducidos como me imagino.

Total, que el hecho de que las distancias sean tan grandes, unido al hecho de que el transporte público is a mess, hace la situación bastante incómoda si no se tiene coche. En L.A. sólo hay metro en la parte este (L.A. mide 70 km de este a oeste, y unos 40 km de norte a sur), y en el resto de la ciudad hay sólo autobuses, que para mayor confusión, pertenecen a 3 compañías diferentes, los «pases» no valen de una a otra, y los viajes cuestan $1 en todas las líneas menos en los buses naranjas, que cuesta $1,50. Es por todo esto que llevo un par de semanas mirando coches de segunda mano, como han hecho los otros becarios, y básicamente toda alma humana que ha pasado por la oficina.

El mercado de coches de segunda mano es un claro ejemplo de información asimétrica en un mercado, según he aprendido fervientemente en estos días. Es decir, que una de las partes de la compraventa no cuenta con la misma información que la otra. El vendedor sabe cómo está el coche. Tú, no, sólo ves el precio. Como hay coches «buenos» y «malos», y eso los compradores lo saben, el precio medio baja. Entonces, los vendedores de coches «buenos», no dispuestos a malvender sus coches en buen estado, los sacan del mercado, lo que hace que lo que va quedando es casi todo «malo». Para los más frikis, la Wikipedia lo explica mejor que yo.

Así que para intentar no comprar el coche a ciegas, en la oficina me pasaron el contacto de un mecánico que los conoce y que hace «pre-sale inspections», es decir, te revisa la chatarra que le lleves para decirte el estado en que está, las reparaciones necesarias, etc. Y lo más guay, «free». El tipo en cuestión es un hispanoasiático llamado Walter Wong, y está especializado en Saab. Por tanto, el taller es un lugar bastante cachondo, con un montón de mexicanos hablando español menos cuando se refieren a partes o piezas de los coches («Oye, el steering wheel le falla, y la verdad que la transmission mount habría que cambiarla, aunque lo que sí te aguanta es el timing belt»), todo ello en un taller decorado con motivos suecos (por lo de Saab). En fin, sin palabras.

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Walter Wong, tu mecánico amigo

El primer coche que llevé era un mitsubishi eclipse descapotable súper cuidado pero claro, con 10 años y atención: 150.000 millas. (Sí, 240.000km). Yo no había visto un coche con 240.000km en mi vida. Lo llevé porque tenía buena pinta, y porque otro de los becarios se compró uno con 160.000 y parece que le aguanta. No era este el caso, aunque estaba bien mantenido, había que reparar mil cosas, y había temas que se estaban rompiendo sin remedio. Normal, para mí un coche con 100.000 km (unas 60.000 millas) ya es un coche bastante viejo… Total, que los coches con «low miles» de los anuncios tienen 100.000 millas o más, y luego quedas con los dueños y hay cada uno que es para verlo.

A lo mejor se me fue la pinza con el descapotable, pero es que aquí no hay cochecitos normales de 90cv. El más mierdoso tiene 150-200!! Y yo sería feliz con un focus de 70cv, pero va a ser que no… toca seguir buscando. Esta mañana vi otro, era un saab con buena pinta, pero claro, lo quise llevar al mecánico también, porque aunque iba bien, yo no tengo ni idea. El tío se quedó mi dni y yo me llevé el coche al mecánico. Allí me dijeron que tenía de todo y que no lo comprara ni de coña (desesperación total, llevos vistos como 8 coches ya), así que cabizbaja me voy a llevárselo al dueño y… yuju! no arranca! Los mecánicos lo intentaron y no pudieron,así que llamé al tío para contarle la papeleta (El tío era un armenio con un poco de mala leche y un acento raruno).

– Hola, soy la del coche, lo han revisado y además de tener 28 errores de motor, ahora no arranca y no te lo puedo devolver.

– Cómo? Que sí arranca, tú espera un ratito que verás que sí.

– Erm… que no, que tres mecánicos lo han intentado arrancar ya y si ellos no pueden, algo le pasa.

– Es que lo tienes que dejar «descansar» un rato.

– Que le digo que no arranca.

– Pi, pi, pi… (me cuelga!)

 [10 min después]

– Hola, soy yo de nuevo, esto no arranca, y yo me tengo que ir. Va a tener que llamar a una grúa o algo.

– Hmmm, ahí no tienen grúa?

– No, llame a la de su seguro.

– El coche no tiene seguro (yuju!!! he ido por ahí conduciendo sin segurooo!! geniaaaaal!!!!)

– ¬¬’

Al final me fui a por mi dni y él llamó a una grúa, pero perdí 3 horas dando vueltas con la mierda del coche. Así que mi motivación no está muy alta en el tema, aunque sé que lo tendré que seguir intentando si quiero tardar menos de una hora cada vez que voy a algún sitio cerca.

En otro orden de cosas, fui a una fiesta en West Hollywood, y el único famoso que había era un actor de «Al salir de clase» #EpicFail. Por algo se empieza, jajajaja. La compañera de piso de una compañera de oficina es cantante y salió en el «Factor X» de EEUU. Desde entonces hace actuaciones y va de gira de vez en cuando, y nos ha invitado a una fiesta en Berverly Hills el domingo. Si no hacemos otra cosa, supongo que iremos a ver los personajes que hay por ahí. Mucho «artista» veo yo por aquí, jajajaja.

Próximamente, más y mejor!!

Supermercados en L.A.

 

Al fin tengo casa! 😀

Me mudé ayer y hoy, por fin, fui a comprar al súper. En lo poco que llevo aquí le he ido preguntando a la gente cuáles son los supermercados a los que suelen ir, las diferencias, etc. Los dos más conocidos son Ralph’s y Trader Joe’s. Trader Joe’s tiene poca variedad pero -creo- que precios algo más bajos, aunque la verdad es que hay muchas cosas que ni encuentras. Me tiré media hora el otro día para encontrar maíz en lata! Ralphs es más grande, más variedad y algo más caro, y a ese es al que he ido hoy.

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En general los precios son más altos, y he tardado UNA HORA en encontrar lo que quería y mirar que no me costara dos millones de dólares (En serio, pasta «Barilla» que compraba en Roma por 0,30€ aquí $2.99, WTF). Hay una especie de fiebre por las cosas en lata y por las cosas precocinadas. En serio, una pared ENTERA de sopas Campbell y ofertas de 10 por $10 (el otro día me compré una y he probado líquidos de frenos mejores que eso). Otra buena sección repleta de «Mac&Cheese» precocinados de millones de maneras (Eoooo americanoooosss, son sólo unos MACARRONES CON QUESO!).

El momento álgido ha llegado cuando he visto aceite Carbonell, dos lagrimones me corrían por la mejilla. Lamentablemente, dado que costaba $7/750ml, al final he comprado el de marca blanca (soy becaria, cuando sea consejera o algo, otro gallo cantará).

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Flipo mucho con la cantidad de chorradas que hay para comprar (preparados para todo tipo de dulces, pasteles, pizzas, etc…), en proporciones mayores a las cosas «sanas» y básicas para comer. A lo mejor hay 15 tipos de preparado de pancakes pero sólo 3 o 4 tipos de atún en lata.

NO HAY LECHE UHT!!! Sólo leche fresca refrigerada, no como la que conozco de Europa, y no puedo comprar 6 o 12 envases sino una pedazo de garrafa de medio galón que seguramente se ponga mal antes de que me de tiempo a acabarla ¬¬’

En fin, ya iré descubriendo las delicias locales -si las hay, jajaja- De momento lo que tengo es un encargo de mis recién estrenadas compis de piso de hacer una paella, y he dicho que sé hacerla (mentira), así que tendré que inventármela un poco y ver si encuentro las cosas!

Próximamente más y mejor XD

Piso hunting y 420 friendly

Buscar piso es un coñazo. Eso lo sabe hasta el tato. Bien es cierto que la búsqueda aquí no se me está haciendo tan insufrible como cuando tuve que buscar en Roma (aquello fue horrible), pero aún así, espero no tardar mucho en encontrar un sitio «definitivo».

Aquí los americanos usan la web craiglist.com hasta para comprar el pan. Es una especie de cambalache/segundamano bastante cutre (aunque ahora se puede buscar piso mediante el mapa, eso está mucho mejor). El caso es que me parto muchas veces con las descripciones de lo que se oferta (cómo es el piso, los compañeros, etc) y lo que se busca. Por ejemplo:

«We’re looking for a drama free, easy going, open minded person…» o a veces simplemente pone «NO DRAMA».

Es decir: NO ME CUENTES TUS PENAS. Quiero alquilar una habitación, Y PUNTO. Lo pone en un montón de anuncios y no sé si será porque hay mucha gente rayada de la vida por estos lares que va avasallando al personal.

«We’re 420 friendly»

Esta es buena. Significa básicamente que fuman marihuana (para que te hagas el cuerpo de que les molará el tema en casa). El origen de la expresión no está muy claro; he leído que 420 podría ser un código policial para denominar la tenencia ilícita de Marihuana. También pone por ahí que podría estar relacionado con otras leyendas como que las 4:20 los componentes de una banda se ponían a fumar, etc…

Si encuentro alguna más la añadiré…

Gringos al volante

Es normal que a 12.000km de tu casa, las cosas sean diferentes. Si uno lo piensa bien, lo raro es que nos parezcamos en algo. Y son esas diferencias las que me hacen gracia y me hacen darme cuenta todo el rato de lo lejos que estoy.

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El sábado le eché valor y cogí un coche de alquiler para aprovechar más el tiempo viendo pisos. Digo que le eché valor porque aunque a priori uno piense que sabiendo conducir en un lado, se sabe en todos, hay algunas cosillas que hay que tener en cuenta aquí (supongo que muchas, pero hay algunas más evidentes). De hecho, legalmente sólo puedo conducir con mi carnet español durante 10 días y después tengo que sacarme el permiso de conducir de California. Las pruebas son: un examen teórico de 25 preguntas (apruebas con un máximo de 6 fallos), y un examen práctico, que si me apunto en la delegación de Culver city, mis queridos amigos ya se saben la ruta y es SIEMPRE la misma (desidia total). Además apuntarse a examen, creo que con 2 oportunidades vale $30. Ah, y de autoescuelas nada. Se nota que aquí conducir más que un negocio, es una necesidad.

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En fin, las cosas que me rayan de la conducción aquí son, básicamente:

  • Los semáforos están al otro lado del cruce en el que estás.

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  • En un cruce normal sin semáforo (no de avenidas principales), hay 4 STOP (En España habría 2 STOP y un sentido tendría preferencia, pos aquí se para todo el mundo y a tomar por saco), y la preferencia de paso la tiene EL QUE LLEGUE ANTES. Ni derecha, ni izquierda ni leches: Tonto el último.
  • En avenidas de 6 o 7 carriles, se puede girar a la izquierda. Ea, porque tú lo vales.
  • En avenidas grandes se puede hacer muchas veces en el semáforo la famosa «pirula de dar la vuelta» legalmente.(Cambiar de sentido, vamos).
  • El peligro de multa por aparcamiento de alto o muy alto debido a carteles incomprensibles que se superponen en plan «Aparcamiento máximo 2h» + «No aparcar de 4 a 7pm». + «No aparcar los jueves de 3 a 5 pm» + «Residentes con permiso excluídos». Vamos, que te tienes que parar un rato a leer todos y hacerte un croquis de horarios para no liarla. Además, si aparcas en una calle con cuesta y no dejas las ruedas giradas hacia la acera, multa al canto (a uno de la ofi le multaron por esto).

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Por otro lado, van más bien «pisando huevos»; el límite es de 35 mph en ciudad (56 km/h), pero hay avenidas TAN LARGAS (De hecho la calle urbana más larga del mundo, Sepulveda Boulevard, está en L.A. y mide 69 km), que la cosa se hace eterna.Aún así, me lo paso bien con mi flamante Nissan Sentra (o algo así), muy fácil de conducir ya que es automático e «incalable». Eso sí, al alquilarlo lo hice con seguro a terceros porque como le de un golpe tonto a cualquiera me cuesta la beca, que aquí los porsche y demás son de lo mínimo que se despacha.

He visto unos 7 pisos en 3 días, de los cuales me ha gustado de verdad 1, sobre todo por la compañera. A ver si me sale, si no, a seguir buscando! Eso sí, de los $1000 (hab. individual en piso compartido) no baja ninguno! O_o

Welcome to the States

He dicho mil veces (sobre todo en época de entregas o exámenes) que ojalá el día, en lugar de tener 24h, tuviera 36 o más. Pues lo retiro. Mi día de hoy, debido a la rotación terrestre y a la invención del aeroplano, va a tener unas 33h y eso no está molando tanto.

Por fin llegó el día de cruzar el charco, todo transcurría de la manera más Zen imaginable (dentro de lo Zen que puede ser levantarse a las 6,15 y viajar con Iberia), hasta que el vuelo Madrid-Chicago se retrasaba por «causas técnicas». Quizás habían pillado al airbus con la pegatina de la ITV caducada o a saber, pero lo mejor es que tras enterarnos que cambiaban de avión por un problema en un motor, en el segundo avión que trajeron, al comandante le dio un síncope y se lo llevaron en ambulancia.

Así que tras buscar a algún becario aspirante a piloto que hiciera el favor de llevarnos a tierras yankis, partimos con unas dos horas de retraso. 9h30min de vuelo se hacen más o menos igual de largas que un maratón de Harry Potter, pero por lo menos me dieron de comer y pillé una fila de 3 asientos donde echar la siesta. De hecho, al final tenía una especie de síndrome de Estocolmo similar al creado por una mesa camilla con brasero, ya que estaba tan agusto viendo capítulos de Homeland.

Llegué a Chicago y mucho «Welcome to the States», pero ahí lo que había era una cola larguísima de inmigración donde te miraban de arriba a abajo, te preguntaban qué ibas a hacer allí, miraban tu pasaporte, te miraban de nuevo, y hala, a por tu equipaje para volver a facturarlo después. La historieta al final fueron casi dos horas de controles y luego otro vuelo de 4h hacia Los Ángeles. Llegué para recogerme con cucharilla después de 24h viajando. Hacía una noche de perros, lloviendo sin parar, así que en mi primera noche lo máximo que llegué a ver fue la cama donde me desmayé hasta el día siguiente 😉

SAMO