50 shades of grey & la ecuación vital

Sí amigos, este es el tiempo que tenemos en la querida Ginebra, lo cual unido a que quedan 4 días 18 horas y 34 minutos para irme a España de vacaciones, hacen que el tiempo pase muy lento, muuuuuy lento, así como si te contaran un chiste en balleno.


Escribo menos que un adolescente con iPhone, pero lo cierto es que desde que nos mudamos de casa (yeah!) hasta hoy, hemos recibido 4 visitas y hemos tenido que “montar” un apartamento, que aunque no sea muy grande, estaba vacío, lo que se dice “del tó”. Estos Suizos no te dejan ni las lámparas al alquilar un piso, maremía.

Las luchas finales con la loca del wifi al dejar nuestra antigua casa terminarán en los tribunales. Sí hamijos, la buena mujer me ha tocado tanto los linfocitos que al final he decidido utilizar todos los resquicios legales para darle en toda la raclette. Esto será desarrollado en otro post que titularé algo así como “Guerra al casero”.

Y mientras, creo que casi he llegado a desarrollar una teoría sobre mi propia existencia, que confirma que nena, no se puede tener todo. La hago pública -o digamos, semipública, vete a saber quién lee esto- para saber si esto le pasa a alguien más.

La teoría del cangrejo cojo, como me gusta llamarla, dice que la vida de la menda se sostiene en múltiples patas cual cangrejo, lo cual ayuda a que el mismo no se caiga si falta alguna, pero que  sin embargo le condena a estar siempre cojo.

Suena guay eh? Pues no, es una mierda! Pongamos un ejemplo básico, definiendo estas “patas” o elementos como sigue:

  • Tener trabajo
  • Ser financieramente independiente
  • Tener buena salud
  • Estar en forma (ya tú sabe, másomeno)
  • Tener buena relación con la familia
  • Relación de pareja satisfactoria
  • Relaciones sociales satisfactorias
  • Intereses / Hobbies / Desarrollo personal satisfactorio

Mi teoría confirma, en mis limitados y no rigurosos ensayos personales, que hay patas incompatibles, como “Relación de pareja satisfactoria” y “Estar en forma”. Esto es una lucha titánica, a mí el deporte me cura de las depresiones por ruptura, pero cuando estoy feliz soy como los cochinillos en un charco, y ésta, que un día llegó a hacer un triatlón, hoy no llega corriendo ni al tranvía.

Ningún cangrejo ha sido sacrificado en la concepción de esta teoría


Luego existen relaciones un poco conflictivas como “tener trabajo” y “tener buena salud”. A mí el estrés y las preocupaciones se me reflejan en la salud en forma brotes atópicos en la piel, problemas en los ojos, etc. Al menos eso me decían todos -médicos y madre, que también es médico- cuando a principios de este año empecé con todos esos problemas que no tenía desde, ejem, la adolescencia. “Cuando encuentres trabajo y te relajes se te va a curar todo”. Hey, holiiiis, llevo trabajando desde Mayo y sigo con más mala cara que un pollo asado del PRYCA. Tengo “peace of mind” y todo, pero nada. No le deseo males dermatológicos ni a mi peor enemigo… Incluso el jefe de servicio de dermatología del HUG (Hospital Universitario de Ginebra), además de cobrarme un riñón por cambiarme de marca de crema hidratante, no me ha dado muchas más soluciones 🙂

Es un coñazo este post y no tiene sentido? Puede, pero ya has llegado hasta aquí, y quizás todo este desvarío sea simplemente por la falta de rayos solares en estas últimas semanas, y cuando me de un poco el Lorenzo y me trinque unos buenos anises del mono y mantecados de Estepa, se me pase la tontería.

Feliz preparación navideña!

Cádiz

Yo no nací en Cádiz, nací en Jaén, pero los Gaditanos nacemos donde nos da la gana. Cádiz es ese olor a choco frito y a pescado riquísimo, es ese grito de “Quilloooo” que se cruzan dos que se encuentran por la calle, esa brisa de poniente al caer la tarde. Las playas infinitas, de arena fina, que en algunos lugares siguen sin estar sobreexplotadas por culpa gracias al viento de Levante, que ahuyenta a los veraneantes más atrevidos. Es poder quedar con alguien hoy mismo, cambiar el plan en el último momento porque te enteras de que hay una feria en algún sitio. Es salir a las ocho de la tarde, con el pelo mojado, a tomar un tinto de verano en la playa. Son las albóndigas de choco, las tortillas de camarones, el Carnaval. 

Pero Cádiz es también esa estación de RENFE a donde llegas con tu billete electrónico pero tienes que hacer cola en la ventanilla para que te abran la entrada, y al final da igual haberlo comprado por internet que con un ábaco de madera. Es ese policía local que se queja de la corrupción pero te cuenta que imprime todos los libros de la universidad de su hija en la comisaría porque allí “es gratis”. Es ese tranvía de chopocientos millones de Euros que sabes que nunca será rentable y que dudas que llegue a funcionar. Es un 40% de paro, pero lleno de instaladores de aire acondicionado, albañiles, fontaneros, jardineros y electricistas que no te dan una factura ni a tiros. Es esa chica que se decide a estudiar contabilidad en lugar de márketing aunque le atrae más lo segundo, porque “es en Jerez, y contabilidad es en Cádiz, e ir todos los días hasta Jerez sin estar segura…”.


Cádiz es a donde siempre me gusta volver pero donde no podría volver a vivir. Unos días son estupendos, unas semanas incluso, siempre que haya fecha de salida. Es el lugar donde relajarse, perder el tiempo, pasear, disfrutar del sol y de la familia. Pasar por la puerta de tu antiguo instituto y que parezca que aquello fue hace un siglo. Es ver al hijo del vecino que ha terminado la carrera y que iba al cole cuando te fuiste. Es despedirte cada vez con la pena de querer quedarte un poco más pero sabiendo que no querrías quedarte demasiado.

Buscar un piso en Ginebra

Aprovecho para escribir mientras me pongo en modo inmobiliaria para recibir visitas de futuros víctimas inquilinos de “la loca del wifi”. Sí amigos, maromo consiguió trabajo de lo suyo (empieza en septiembre, yey!), hemos conseguido encontrar otro apartamento, y si todo sale bien, por fin podré dormir tranquila sin pensar en que quizás con mi respiración estoy molestando a alguien en este remanso de pejigueras paz.

Encontrar un apartamento en Suiza -y me atrevería a decir que en Ginebra en particular- no es cosa fácil, mucha demanda, poca oferta, y la mafia de las Régies (Inmobiliarias), que poseen la mayor parte de los inmuebles y con las que hay que lidiar.

Para conseguir alquilar algo, normalmente tienes que visitar el sitio y entregar:

  • Tus tres últimas nóminas
  • Un certificado de no tener deudas en Suiza
  • Tu permiso de trabajo o pasaporte Suizo

Si ya vives aquí y trabajas*, tendrás esos documentos, y normalmente la Régie calculará que el alquiler no supera un 25-30% de tu salario bruto para considerarte como candidato, por lo que dos sueldos mejor que uno, claramente.

 

Para nosotros era importante encontrar algo con al menos una habitación más (Estamos en un estudio ahora mismo) y en una zona con mejor comunicación, ya que desde aquí al trabajo de Maromo son 40 min. Vimos 3 apartamentos y entregamos 3 dossiers con todos los documentos, y voilà, a la tercera va la vencida! En octubre nos mudamos! Aunque siempre hay pros y contras, el poder tener un salón para invitar a gente (y que no se tengan que sentar en… la cama?) va a ser un gran cambio (esto en España suena a coña, pero es que no me podía permitir un piso más grande yo sola!!!).

El tema es que para poder dejar nuestro apartamento actual, como no hemos avisado con 3 meses de antelación, tenemos que buscar a alguien que se quede con el piso y que le mole a la loca, así que he publicado anuncios en internet y tengo algunas visitas ahora. Luego me toca recopilar los dossier y entregarlos para que la buena señora, decida.

¿Por qué todo es tan complicado en este país? ¿Alguien en otra zona de Suiza que haya tenido experiencias distintas?

*Si es la primera vez que buscas casa en Suiza, no tendrás nada de eso, así que las alternativas son:

  • Subalquilar un apartamento (es legal aquí y mucha gente lo hace por períodos más o menos largos para no soltar el apartamento pero ahorrarse unas pelas si no van a estar aquí). Te piden menos papeles ya que se trata de alquilarle a un inquilino.
  • Tirar de AirBnB, hostales o similares, claro que mucho más caro.
  • Si tu permiso de trabajo lo permite, alquilar algo temporalmente en Francia vecina.

No holidays here

Este es el primer verano que no tengo vacaciones. No se me hace muy pesado porque me gusta mi trabajo y la ciudad en verano es bastante agradable (no echo nada de menos los veranos sevillanos/cordobeses a 47º ni el verano gaditano con el pueblo saturado de turistas a más no poder), así que realmente el tiempo pasa rápido y voy encontrando cosas que hacer. Lo que es curioso es ir viendo cómo los demás sí se van de vacaciones, y lo que les cuesta volver.

En el trabajo he estado sustituyendo a compañeros que se han ido, así que tenía que hacer su trabajo y el mío, y aunque alguna semana me he quedado un rato más para llegar a ponerme al día, lo he llevado bien. Mi contrato es aún temporal (hasta enero), pero visto que la persona a la que sustituyo dejó la empresa, tengo la esperanza de quedarme más tiempo. Mi jefa (a la que amo oficialmente) me ha comentado varias veces que está muy contenta con mi trabajo y con lo rápido que he asimilado todo, así que por ella no será…

Mientras, mi querida casera y sus curiosas maneras de comunicarse también me han tenido entretenida. Estoy deseando encontrar otro piso y perderla de vista, porque esta mujer de verdad que está para hacérselo mirar, y bien. Miramos anuncios de vez en cuando, pero lo cierto es que para mudarnos, con la que hay que liar, nos tiene que gustar mucho el sitio y tiene que entrar en nuestro presupuesto. Maromo empieza a trabajar en septiembre (yeah! es un auténtico campeón), así que tendremos más posibilidades con 2 sueldos.

Mi mini vacación consistirá en un finde en Ámsterdam dentro de un par de semanas. Tenía ganas desde hacía mucho tiempo de conocer Holanda, y gracias a una oferta de Easyjet con horarios adecuados para el finde (cosa rara) podremos conocer la tierra de Van Gogh.

La semana pasada fue puente por el día de la fiesta nacional, 1 de Agosto. Como Maromo estaba en España de vacaciones y no quería quedarme sin hacer nada especial, fui con mi mejor amigo y su familia a conocer el departamento francés de Ardèche, a unas 5 horas de coche de aquí. Fue, sin lugar a dudas, una experiencia… que dudo que repita. El grupo en cuestión éramos mi amigo, su novia, su hija de apenas 2 años, y la hermana de 14 años del matrimonio anterior de ella. Sounds like a plan. La cosa empezó bien, pero la verdad es que es agotador llevarle el ritmo a una familia que no es la tuya, y que ahora mismo tiene frentes abiertos a nivel Dora Exploradora y Justin Bieber. Las niñas eran un encanto, pero ellos perdían la paciencia cada 10 minutos y echaban broncas a diestro y siniestro. Se daba el fenómeno de cabreos encadenados -bebé cabrea a madre, madre paga con adolescente, adolescente paga con padrastro, y ya sólo quedaba yo, que era la suiza neutral-, que me tenían en un estado de pseudo tensión todo el día.

Al final, a pesar de que les quiero mucho, acabé la escapada más cansada que cuando me fui. La zona es preciosa y con mucho para disfrutar, pero ni pude hacer la actividad estrella (descender el río Ardèche en kayak), ni pude ser muy proactiva en los planes, porque ellos mandaban. Me gustaría volver con Maromo para ir más a nuestro ritmo.

Me ha salido un post un poco de cualquier manera, pero al menos manifiesto que sigo viva y coleando.

Hasta pronto!

Cartas desde el piso de abajo

Quizás hayas leído el post en el que presenté a mi querida casera, a.k.a. La Loca del Wifi. Es un buen antecedente para este nuevo episodio de encuentros en la tercera fase Suiza.

Volvía yo, jovial y glamurosa tras una jornada de trabajo en Disneywork -todo lo jovial que se puede volver apretujada en el tram 12 a las 6 de la tarde, y todo lo glamurosa después de que el aroma del interior del mismo fuera más bien a choto-, cuando, tras mirar en el buzón y encontrar una carta, compruebo con estupor que la dirección del remitente es idéntica a la del destinatario (moi), y que para más inri, se encuentra franqueada y entregada por nuestros amigos de La Poste.

Cartas desde tu propia casa. Inquietante.

Evidentemente, tal contrasentido solo podía provenir de mi querida Loca del Wifi, que pasaba ahora a un estatus superior, siendo capaz de escribir e imprimir una carta (no era manuscrita), llevarla a la oficina de correos, ponerle el sello más barato de Suiza (por 85 céntimos envías una carta que tarda unos 3-5 días, pero por 1 franco llega al día siguiente), y enviármela a mí, que vivo en el piso de arriba. A mí, a la que manda sms cuando mi susurro supera los 5dB, y con quien se comunicaba por e-mail cuando firmamos el contrato.

“No límites mis formas de expresión”

¿Se habrá vuelto (semi) Amish? Digo semi, porque llegó a abrir el word, escribir la carta e imprimirla. Tendría algún tipo de justificación lógica si fuera como mi ex ex ex ex ex ex casero, el señor Antonio de Espartinas, que nos comunicaba a mis compañeras de piso y a mí cualquier buena nueva por correo postal, y aunque le llamáramos, el hombre se aturrullaba (era mayor y de pueblo) y la cosa no se hacía “oficial” hasta que no había carta de por medio. Hablo de misivas como esta:

Reina Mercedes, Sevilla, 12 de Marzo de 2004
Estimado Antonio,

Por la presente le comunicamos la avería recurrente de la lavadora. Debido a la persistencia de la misma, nos vimos obligadas a llamar al técnico pertinente, que se sorprendió de que siendo un modelo tan antiguo, siguiera aún con vida, a pesar de que usted afirma que la misma está casi nueva. Quizás debiéramos revisar el concepto “nuevo”, ya que en el marco de una existencia dilatada como la suya, el hecho de que la lavadora tenga 20 años pueda ciertamente calificarse como nueva, mientras que para nosotras, estudiantes de 3º de carrera y con 21 años, es de hecho el 98% de nuestra vida, lo cual nos impide considerarla “nueva”. […]

Sin embargo, no puedo considerar que mi compi yogui la casera juegue en esta liga, ya que me ha enviado e-mails con anterioridad. Entonces, ¿Por qué enviarme una carta postal por correo no certificado, pudiendo incluso depositar la misma sin franquear en mi buzón, situado a 34,5 mm exactamente del suyo? Hm. Veamos el contenido de la carta.

En efecto, la carta, en un inglés B1 sin florituras, venía a decir:

Hola,

Está la cosa tomatosa, y el consumo de calefacción ha subido, así que a ti te toca pagar 30 francos más al mes.

Ciao Bacalao,

Atentamente,

La Loca

Ahhhhh, acabáramos! Que es para pedir pasta sin ningún tipo de justificación! Ahí comienza a cobrar sentido el enrevesado canal comunicativo, para ver si cuela, o algo. Una nota sin ningún tipo de cálculo donde ponga cuánto he gastado de más, o cómo se reparte la factura de la calefacción entre todos, ni nada.

Y aquí entra en juego una respuesta de nivel cultura Suiza B2 (nivel que me auto-atribuyo tras unos dos años de análisis helvético por mi parte), que es contestar, educadamente, que le voy a pagar eso sin justificación cuando Heidi cante reaggeton, citando artículos de la ley de arrendamientos y a la asociación de defensores de los derechos del inquilino.

Por supuesto, en una carta a la que puse un sello de 85 céntimos y deposité en el buzón más lejano que me fue posible.

Hasta la próxima 🙂

Disneywork

Llevo apenas dos semanas en el nuevo trabajo, y estoy flipando. Lo flipo por cómo un lugar a donde voy a trabajar pueda ser así, y porque el resto de los trabajadores parezcan tan acostumbrados a ello y vayan tan tranquilos por la vida. Cómo se nota que muchos de ellos no han sido ni meta-becarios (a.k.a., el becario del becario, true story), ni mileuristas, nadie les ha susurrado la palabra “fugoneta” al oído o les ha dicho “Qué pronto te vas hoy del curro, no?” a las 19.45 de un martes cualquiera.

El caso es que trabajo en un edificio salido de la guerra de las galaxias, donde hay dos puntos nespresso de aproximadamente el doble del tamaño de mi cocina en cada planta para echarte ahí los cafeles y téseles que quieras. Hay un gimnasio, una guardería, un restaurante panorámico con un stand de sushi y… una “sala zen”, con unas cabinas donde te metes, te programas una siestecita y aquello te pone musiquita y te da masajes.

EXPERIENCE

Desde el primer día, mis impulsos más primarios me pedían hacerle fotos a todo para enseñárselo a mis amigos y a mi familia, pero me he contenido para no ser yo ahora la cateta a babor del lugar. Así que las haré a escondidas.

Huelga decir que mi primer día, en mi puesto de trabajo, ya había un cartel de cristal con mi nombre y un señor australiano con chaqueta y corbata me estaba esperando para configurarme el pc. Creo que estuve a punto de llorar más veces ese día que viendo E.T.

Tengo la sensación de haberme colado allí. Aunque el trabajo en sí no vaya a ser un reto intelectual supremo (estoy aprendiendo los procedimientos aún y parece bastante asequible), es un gustazo trabajar en ese ambiente, con horarios flexibles, todo mega-pensado (nivel: el escritorio tiene un motorcito para subirlo y bajarlo por si quieres alternar el trabajar de pie o sentado), y nada que ver con ningún sitio donde haya trabajado o donde haya estado.

Me hace pensar lo injusto que es que las casi 1000 personas que estamos allí tengamos estas ventajas, y que mi mejor amigo, con dos carreras y haciendo el doctorado en España, tenga que hacer malabarismos para superar el mileurismo, y dar encima las gracias por tener trabajo. En fin, una tampoco olvida de donde viene, pero eso me hace apreciarlo más.

Bonne nuit!

 

¡Tengo trabajo! (Yeah)

El miércoles pasado, a las 16:39, sonó el teléfono para darme la buena noticia: ¡Me han seleccionado y empiezo a trabajar en una semana! Como estaba sola en casa, tuve que pegar botes y bailar rollo Príncipe de Bel Air yo sola, importándome un auténtico bledo la pesada de la vecina de abajo.

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No me lo podía creer, estaba flipando en colorines! Después de un período de unos 2 meses y medio donde no había conseguido ninguna entrevista, de repente aparecieron dos, en empresas estupendas, y en puestos chachis, la misma semana. La cosa parecía avanzar, y aunque siempre tienes esa ilusión de que alguno de los dos será tuyo, tampoco me quería flipar porque luego se queda una con un palmo de narices cuando te dicen: Sentimos mucho desestimar su candidatura, dado que hemos encontrado un candidato que además hablaba chino cantonés sin acento y bailaba el waka waka de shakira mientras cuadraba un balance.

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Para este puesto en concreto han sido 3 entrevistas y un test de personalidad de estos oscuros de RRHH. No quiero ofender a ningún profesional de los Recursos Humanos, pero a mí muchas de sus actitudes con respecto a los candidatos no me parecen para nada humanas. (No es este el caso, pero en experiencias anteriores sí que me he encontrado al típico de RRHH al lado en la entrevista, apuntando cosas muy en secretito y analizándote psíquicamente. ¿Cómo quieres que esté tranquila así, maremía?)

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El caso es que pasé todas las pruebas y estoy súper ilusionada con empezar el miércoles. La jefa parece una persona encantadora por lo que llevo visto, y los compañeros a los que conocí (3 de unos 9 que son en el equipo) también. Para mí es también una tranquilidad el saber que tomé la decisión correcta cuando decidí no volver a España con las orejas gachas siguiendo a mi jefe, y arriesgarme a intentarlo aquí. Además estoy especialmente contenta por haber conseguido:

  • Encontrar el trabajo por el cauce de procesos de selección “normal” (antes había sido o por contactos o porque se trataba de algún proceso oficial tipo mini oposición).
  • La experiencia en una empresa 0% española y sin ningún vínculo con la piel de toro. No por ningún tipo de animadversión por mi país, sino por la superación personal de saber que puedo competir con personas de otros países en su terreno.
  • Saber que voy a trabajar en francés y en inglés (yeah!)
  • Haber pasado de una empresa donde el avance tecnológico significaba:“Benito y Manolo se instalan el Office 2000” a una empresa de 26.000 personas donde espero que los procesos estén más profesionalizados. (Esto, a comprobar, pero nada puede ser peor que manejar una empresa de 500 personas con un excel, jajaja)

Por todo ello estoy súper contenta de tener esta oportunidad, y ahora es mi turno para demostrar que no se equivocaron! Feliz fin de semana a tod@s y que os pasen también muchas cosas buenas! 🙂