Disneywork

Llevo apenas dos semanas en el nuevo trabajo, y estoy flipando. Lo flipo por cómo un lugar a donde voy a trabajar pueda ser así, y porque el resto de los trabajadores parezcan tan acostumbrados a ello y vayan tan tranquilos por la vida. Cómo se nota que muchos de ellos no han sido ni meta-becarios (a.k.a., el becario del becario, true story), ni mileuristas, nadie les ha susurrado la palabra «fugoneta» al oído o les ha dicho «Qué pronto te vas hoy del curro, no?» a las 19.45 de un martes cualquiera.

El caso es que trabajo en un edificio salido de la guerra de las galaxias, donde hay dos puntos nespresso de aproximadamente el doble del tamaño de mi cocina en cada planta para echarte ahí los cafeles y téseles que quieras. Hay un gimnasio, una guardería, un restaurante panorámico con un stand de sushi y… una «sala zen», con unas cabinas donde te metes, te programas una siestecita y aquello te pone musiquita y te da masajes.

EXPERIENCE

Desde el primer día, mis impulsos más primarios me pedían hacerle fotos a todo para enseñárselo a mis amigos y a mi familia, pero me he contenido para no ser yo ahora la cateta a babor del lugar. Así que las haré a escondidas.

Huelga decir que mi primer día, en mi puesto de trabajo, ya había un cartel de cristal con mi nombre y un señor australiano con chaqueta y corbata me estaba esperando para configurarme el pc. Creo que estuve a punto de llorar más veces ese día que viendo E.T.

Tengo la sensación de haberme colado allí. Aunque el trabajo en sí no vaya a ser un reto intelectual supremo (estoy aprendiendo los procedimientos aún y parece bastante asequible), es un gustazo trabajar en ese ambiente, con horarios flexibles, todo mega-pensado (nivel: el escritorio tiene un motorcito para subirlo y bajarlo por si quieres alternar el trabajar de pie o sentado), y nada que ver con ningún sitio donde haya trabajado o donde haya estado.

Me hace pensar lo injusto que es que las casi 1000 personas que estamos allí tengamos estas ventajas, y que mi mejor amigo, con dos carreras y haciendo el doctorado en España, tenga que hacer malabarismos para superar el mileurismo, y dar encima las gracias por tener trabajo. En fin, una tampoco olvida de donde viene, pero eso me hace apreciarlo más.

Bonne nuit!

 

¡Tengo trabajo! (Yeah)

El miércoles pasado, a las 16:39, sonó el teléfono para darme la buena noticia: ¡Me han seleccionado y empiezo a trabajar en una semana! Como estaba sola en casa, tuve que pegar botes y bailar rollo Príncipe de Bel Air yo sola, importándome un auténtico bledo la pesada de la vecina de abajo.

carlton

No me lo podía creer, estaba flipando en colorines! Después de un período de unos 2 meses y medio donde no había conseguido ninguna entrevista, de repente aparecieron dos, en empresas estupendas, y en puestos chachis, la misma semana. La cosa parecía avanzar, y aunque siempre tienes esa ilusión de que alguno de los dos será tuyo, tampoco me quería flipar porque luego se queda una con un palmo de narices cuando te dicen: Sentimos mucho desestimar su candidatura, dado que hemos encontrado un candidato que además hablaba chino cantonés sin acento y bailaba el waka waka de shakira mientras cuadraba un balance.

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Para este puesto en concreto han sido 3 entrevistas y un test de personalidad de estos oscuros de RRHH. No quiero ofender a ningún profesional de los Recursos Humanos, pero a mí muchas de sus actitudes con respecto a los candidatos no me parecen para nada humanas. (No es este el caso, pero en experiencias anteriores sí que me he encontrado al típico de RRHH al lado en la entrevista, apuntando cosas muy en secretito y analizándote psíquicamente. ¿Cómo quieres que esté tranquila así, maremía?)

personalidad-pasta-dental

El caso es que pasé todas las pruebas y estoy súper ilusionada con empezar el miércoles. La jefa parece una persona encantadora por lo que llevo visto, y los compañeros a los que conocí (3 de unos 9 que son en el equipo) también. Para mí es también una tranquilidad el saber que tomé la decisión correcta cuando decidí no volver a España con las orejas gachas siguiendo a mi jefe, y arriesgarme a intentarlo aquí. Además estoy especialmente contenta por haber conseguido:

  • Encontrar el trabajo por el cauce de procesos de selección «normal» (antes había sido o por contactos o porque se trataba de algún proceso oficial tipo mini oposición).
  • La experiencia en una empresa 0% española y sin ningún vínculo con la piel de toro. No por ningún tipo de animadversión por mi país, sino por la superación personal de saber que puedo competir con personas de otros países en su terreno.
  • Saber que voy a trabajar en francés y en inglés (yeah!)
  • Haber pasado de una empresa donde el avance tecnológico significaba:«Benito y Manolo se instalan el Office 2000» a una empresa de 26.000 personas donde espero que los procesos estén más profesionalizados. (Esto, a comprobar, pero nada puede ser peor que manejar una empresa de 500 personas con un excel, jajaja)

Por todo ello estoy súper contenta de tener esta oportunidad, y ahora es mi turno para demostrar que no se equivocaron! Feliz fin de semana a tod@s y que os pasen también muchas cosas buenas! 🙂

Malos jefes y jefes malos

Después de varios días de reflexión, de conversaciones con Maromo, familia, amigos, incluso foros anónimos, he decidido que intentaré quedarme en Suiza y buscar un futuro mejor, aunque suponga renunciar a volver a España a mi «antiguo puesto» (?), algo ni tan seguro, ni tan apetecible por otra parte.

Y es que soy el «ente fantasma» de mi empresa. Actualmente, pueden pasar días enteros sin ningún contacto con mi empresa, ni un triste Skype. A estas alturas, la verdad, ya me da igual, incluso lo prefiero. Me enviaron aquí para coordinar a un equipo, pero al poco de llegar, se anunció la finalización del proyecto por causas ajenas y lo que tuve que hacer fue irles echando uno a uno. Ya solo quedo yo. Genial.

Al principio de estar en la empresa, achacaba mis malentendidos, o mi confusión, a mi inexperiencia en general, y en el sector; hoy sé que el problema aquí es mi jefe.

cateto-a-babor

Imaginemos al director general de una empresa de 550 personas que no delega nada. Que revisa cada gasto de gasolina de un técnico que ha ido a instalar algo en Castilleja de la Cuesta, o en Panamá, y le tiene que hacer «click» para que la maquinaria funcione. Que organiza la empresa mediante hojas excel. Como bien lo denomina un buen amigo mío, un Don Pablo cualquiera, pero con poder.

Esta misma persona te manda a Suiza para establecer allí una empresa porque según ellos tienen un proyecto de puta madre, y lo vamos a petar, que en Suiza hay mucha pasta, y además espanis tecnisian is mor chiper (palabras textuales en cualquier reunión random con mi jefe y clientes). Tú, que sobre la decisión de si es un buen proyecto, o de cuán complicado es este mercado, no tienes ni voz ni voto, vas.

Y… oh là là! Te toca hacer todo, sepas o no hacerlo. Cosas que podrían relacionarse con tu puesto, y cosas que ni de coña. Invertir duele al bolsillo, pero entrar en un país como Suiza a medio gas para no gastar tanto, sale al final más caro (comprobado). Y claro… una ha resuelto muchas papeletas en su vida, pero una empresa sin soporte ni medios detrás, se nota. He pasado épocas de sentirme responsable de que esto no reflotara, de hacer más de lo que podía para intentarlo… pero está claro. Sin apoyo, y, para dar una pincelada, siendo la única de la empresa que habla otros idiomas, esto es imposible.

Es como tener «Aceros Manolo» y que tu cliente sea Microsoft. Y tú en medio.

En fin, que solo tengo una vida, y si me dejo llevar por miedo al camino que me marquen, no salgo de «Aceros Manolo» ni a la de tres, y con todo lo que he hecho y las vueltas que he dado, me merezco algo mejor.

Ayer pasé todo el día creando 3 modelos de CVs orientados a diferentes puestos, para luego ir personalizando según la oferta. He estado leyendo posts al respecto en el blog de lavidaensuiza, y son bastante interesantes. También hay modelos para la Suiza francófona (Aquí dicen Suisse Romande, pero en español parece que se denomina Romandía, Suiza Romanda o Suiza Francesa) en las webs de Manpower y Adecco.

Ahora toca traducirlos también al francés y empezar a darle a la manivela. Todo esto, teniendo en cuenta que aún mi salida de mi empresa actual no se ha hecho oficial, y cuando se haga, con esto de los preavisos suizos, realmente tendría mes y pico de margen, al menos, «salarial».

Toca ser positiva y constante. 🙂

 

La Suisse, Der Schweiz, La Svizzera

Estaba yo tan feliz pensando en retomar este blog y contar mi reciente experiencia suiza, que podría ir comparando con la estadounidense, de manera que iba a quedarme un post «tó guapo«. Pero bam! Se tambalearon las cosas y de nuevo me encuentro en ese momento clásico de mi vida de encrucijadas vitales.

Ayer no fue mi mejor día. Llevo en Suiza intermitentemente 11 meses, y «fija» desde Marzo de este año. Vine como abanderada de mi empresa de raíces españolas, a coordinar el percal. El tema es que el percal agonizaba terriblemente, y aunque se veía venir, vi también la oportunidad de probar la vida en este país. Por nosecuagésima vez hice las maletas, y Au Revoir.

Llegar a Ginebra y conseguir una situación pseudo estable (alojamiento + regularizar tu situación en el país), incluso teniendo tu contrato de trabajo firmado y en la mano, no es tarea fácil. Quizás me extienda en otros posts sobre este tema, pero resumiendo diré que hasta mes y pico después de llegar, no tenía casa y fui de airbnb a subalquiler (de precios desorbitados ambos), y hasta 3 meses después no tuve el dichoso papelito del permiso de trabajo, que me permitía sacarme chorradas como: línea de móvil y cuenta bancaria…

Además de eso, mientras, había que trabajar. El hecho de no tener aquí oficina como tal, hacía que todo fuese más fácil y flexible, pero también te mete en una dinámica en la que todo el tiempo estás con la cabeza en lo mismo, es muy difícil desconectar.

Nuestro cliente aquí cerró el proyecto, y esto está a punto de chapar. Mi empresa me ha dado el primer toque de que me vuelva a España y cierre el chiringuito… y me parece que el chiringuito lo cierro… pero lo de volver no está tan claro…

Next Station USA

«En tiempos de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán bien equipados para un mundo que ya no existe.»

Eric Hoffer

Así es… en poco más de un mes estaré surcando highways en la costa oeste. Lo conseguí, me piro, un año de desconexión remunerada a 12.000 km de distancia de mi casa. A veces me acojono -no muchas veces, la verdad-, y estoy súper ilusionada con esta experiencia. Mi familia está flipando, todos muy orgullosos de que haya salido triunfante en el proceso selectivo de estas becas, que era lo más parecido a Los Juegos del Hambre o Battle Royale (A matarse todos hasta que queden los elegidos), y está siendo el tema estrella de las navidades.

Y es que todo esto me ha costado mucho esfuerzo, muchos, muchos disgustos, incertidumbres -de las malas-, putadas de compañeros, etc, etc, pero me llevo varias conclusiones de todo  el proceso que creo que me han ayudado a conocer un poco más de mí y de los demás, por ejemplo:

– Hay gente chachi por ahí, de los que pillan tu humor y lo aprecian como tú quieres que lo entiendan. Gente inteligente a la que admirar, y no estaban tan lejos, ni eran tan diferentes.

– Puedo ser una buena mediadora, una buena organizadora, y -qué coño, lo voy descubriendo- tengo capacidad de liderazgo. Doy credibilidad a lo que hago, la gente confía en mí y piensan que soy alguien con quien se puede contar. Eso es genial, y me alegro de ser así, la verdad. He dado el 150% de mí en este proceso, sobre todo en la parte de proyecto grupal. Ellos lo han valorado, y, a pesar de haber tenido encontronazos, problemas de coordinación, discusiones, etc, yo estoy muy orgullosa de mi propia actuación. No he perdido los papeles NUNCA. He ayudado a que los demás no los perdieran más de la cuenta, y, ciertamente, me he dado cuenta de que hay personas que saben llevar la presión, y personas que no. Puedo vivir en una olla exprés.

– Hay personas oscuras. Con dos caras, o tres, o catorce. Y mi impresión es que alguien que es oscuro lo es en todas las facetas de su vida. Así se fue desvelando un compañero, que, con el trato diario y el trabajo intenso, llegué a «calar» más hondo. Y lo que vi no me gustó nada. No es que haya descubierto la pólvora con esto, pero sí creo que me hace ser más cauta. Tiendo, de todas formas, a no pensar «lo peor» de la gente -en ese caso estaría siempre al borde del suicidio-, sin embargo no está de más tener cierta precaución, y que no la tomen a una por tonta. Esta persona se reveló manipuladora y totalmente Jeckyll & Hyde, pero fue tan progresivo que casi no me daba cuenta, hasta que me hizo plantearme mi propia personalidad con una serie de reproches que me repetía en los días de trabajo más intensos. Que no respetaba su opinión, que no le dejaba hablar… Me llegué a creer que yo estaba siendo así -y yo NO SOY ASÍ-, y gracias al resto de compañeros de grupo me di cuenta de que yo era la de siempre y que el que estaba en otra dimensión -conmigo y con el resto-, era esa persona, y que así intentaba manipular al resto. Cuando me hicieron verlo así, me di cuenta, y ya estuve preparada para manejar esa situación, que, gracias a Dios, tenía fecha de caducidad.

– Da lo mejor de ti. Siempre. Aunque te parezca que no sirve para nada, sí sirve. En este proceso, que era de espíritu totalmente competitivo -y eso para algunos se traducía en mezquino-, yo he hecho, dentro de mis posibilidades, lo que he podido para ayudarnos a todos en general.  He compartido información -otros NO lo hacían-, he echado una mano cuando he podido y he contribuido con gracietas en el grupo de fb cuando todos estábamos hasta el santo **** de estudiar, y nos hemos reído. Y la gente lo ha agradecido. Fue muy emocionante cuando en la entrega de diplomas, «subieron» los aplausos cuando me tocó salir a mí, porque era un gesto guay por parte de mis compañeros, que antes de competidores han sido eso, compañeros. Si otros no lo ven así, y se guardan su preciada información para ellos, es su problema. Yo me llevo mucho más siendo como soy cuando no hay nada en juego.

En fin, me sumo a la corriente de emigrantes españoles que buscan algo mejor que hacer con su vida que mirar su careto en el espejo cada mañana. Es cierto que esto no hubiera pasado si siguiéramos en el boom inmobiliario y yo estuviera haciendo chalets como galletas… pero en el fondo yo tampoco quería eso, y me voy con alegría. Con ganas de ver cosas nuevas. Intuyo que la cultura norteamericana me va a chocar, y que habrá miles de cosas que no me gustarán, pero hay que probar primero, y opinar después.

Feliz Navidad a todos 😉

Su cuchillo, gracias

Me clasifiqué para la beca de comercio exterior. Puesto 23 de 500 presentados a las pruebas. Fue un día duro, examen de comercio exterior -me había estudiado los tochos, pero a la hora de la verdad preguntaron algunas cosas bastante absurdas- y examen de inglés e italiano, escritos, y orales. Vamos, que entré a las 9 y salí cerca de las 19h el día de las pruebas. ¡Pero aquí estoy! Contenta, y con metas.

La siguiente fase es un curso online de un mes con un examen presencial en Agosto. Después, dos meses en Córdoba de formación presencial, exámenes y un proyecto de internacionalización a redactar. Tuvimos la presentación el otro día y ya vi a todos mis «contrincantes», y es que es triste pero es así: de los 60 que haremos la formación, sólo 40 pasarán a tener beca y destino en una oficina de comercio exterior por el mundo. El resto, suplentes, o a casa. Así que la peña va a la yugular. Mucha competencia y mucha presión.

En esta semana que llevo de curso ya he visto que la gente va a por todas y lo mismo tengo que hacer yo. No es mi tema, casi todo sigue siendo nuevo para mí pero la verdad es que me resulta hasta interesante. Y si no sale el plan A, hay 26 letras más para elegir.

¡¡¡¡Quién sabe dónde estaré el año que viene por estas fechas!!!!

Donde puede que esté el 7 de octubre es en Sevilla… I Triatlón Puerto de Sevilla… calentando motores…

Impossible? I’m possible!

Me cuesta mucho encontrar un rato para escribir aquí, y es que parece que, al menos para mí, escribir es terapéutico, una vía de escape, de manera que escribo sólo cuando lo estoy pasando mal y necesito verbalizar, ordenar pensamientos y, de alguna manera, avanzar. De esa manera, escribir es algo que me sale mucho más natural y fluído. Por tanto, si tanto me cuesta escribir ahora, es porque soy mucho más feliz 😉

Así es, aunque mi vida siga en un camino desconocido de momento para mí, soy feliz, porque hago lo que hago de manera consciente y porque creo que me lleva a un lugar mejor, que me abrirá otras puertas, sin planificar mucho más allá del siguiente paso: es lo que más me ha costado aprender pero a la vez lo más reconfortante para mí, que he sido organizada y planificadora desde mi más tierna infancia. Ahora me doy cuenta de que no puedo (ni quiero) tener el control de todo y que no tiene sentido enfrascarse en un agobio extremo por no saber qué pasará, si conseguiré trabajar, o qué será de mí en 5 años. No sé qué será de mí en un mes, y empiezo a estar cómoda viviendo en la incertidumbre.

He apostado por luchar por una beca de comercio exterior que puede llevarme al extranjero por un año como mínimo. Es un tema que no domino, pero que no es física cuántica y que si diplomados en Turismo lo han conseguido otros años, puedo hacerlo yo. Lo voy a luchar, eso seguro, y la idea de trabajar en un ambiente internacional donde me exijan utilizar por fin los idiomas que tanto he disfrutado aprendiendo, me encanta. Lamentablemente no conseguí el puesto para el que me entrevistaron justo después de dejar el trabajo, pero no pasa nada. Quizás no era ese mi momento.

Me sorprendo a mí misma de lo contenta que estoy comparado a cómo pensaba que estaría cuando vi que era más que probable que me quedara en paro. Me levanto cada mañana y no tengo la sensación de un vacío vital. Me pongo a estudiarme la beca y cuando me canso siempre tengo algo que hacer: edito una foto, me voy a hacer deporte, quedo con alguien. Y no necesito tanto dinero como pensaba, puedo ir tirando. Esto tiene que servirme de lección para no volver a tener esos ataques de insomnio y estrés que me provocaron incluso un herpes por saber que se me acababa el trabajo.

Y suma y sigue! El triatlón fue una experiencia magnífica y que espero repetir en cuanto pueda. El día de antes me acojoné un poco pero luego allí todo fue genial. Los tres amigos a los que convencí para ir también lo pasaron de muerte, el ambiente era espectacular, la gente animada y había de todo: Pros y no tan pros, así que se me fue el miedo y empecé a disfrutar al sentirme parte de todo aquello. Dejando las cosas en boxes hablé con un par de chicas que tenían dudas tontas igual que yo, y nos reímos, así que me fui relajando.

Tras ver al resto de categorías, y encontrar entre montones de cabecitas con gorro amarillo a una lifestraveller a punto de competir, llegó mi turno. Iba totalmente concienciada a golpear y ser golpeada en la natación, así que eso no me dió ningún miedo. Me tiré del tirón y preferí tener una posición más bien por fuera para evitar la total marabunta. Aunque se formaban pegotones no tengo la sensación de haber sido pateada… sino al contrario, creo que pegué más de una patada y aparté a dos o tres en mi camino, pero… así es la vida, supongo. Lo malo es que estuve a punto de irme a la otra orilla del río porque me despisté y ahí perdí algo de tiempo, pero luego enfilé y salí del agua con el puesto 22 de 41 de mi categoría, que, para ser yo, está genial. Llegué corriendo, me puse los avíos y hala, la bici. Es lo que peor llevaba porque aunque hubiera entrenado, la bici no era gran cosa y yo no soy una gran ciclista. Conclusión: me adelantó todo el mundo en la parte de bici, que fue especialmente durilla por el viento en contra en la mitad del recorrido. Cuando llevaba la mitad, al pasar un puente, de repente escuché gritos de ánimo, y es que allí estaban 3 de mis amigos que se habían acercado a animarme, qué subidón me dió ese momento, les di una palmada y eso me dio fuerzas para continuar! Acabada la bici, la solté y sin pensarlo mucho me puse a correr. Los primeros minutos noté que uno de mis gemelos quería fiesta, pero aguanté a ritmo bajito y se fue pasando.

A pesar de que correr después de una tralla semejante puede parecer el remate de un cadáver, lo cierto es que no sufrí. Disfruté todo el rato y la serotonina corría por mi sistema nervioso porque me daba cuenta de que LO ESTABA CONSIGUIENDO. Yo, con dos cojones. Aunque aquello se volviera tan extenuante que tuviera que trotar como un pequeño pony, sabía que iba a llegar. Me adelantaron algunos, y yo adelanté a dos, creo. Unos niños me gritaron para animarme y si no fuera porque tenía que seguir les hubiera dado un achuchón a cada uno. Poco después escuchaba la música y el follón de la meta, y eso me dió el último impulso. Al llegar no sólo estaban mis 3 compañeros esperándome, sino una amiga que grabó un vídeo y uno de mis amigos fotógrafos para inmortalizar el momento. Fue genial! Es una sensación que no entenderá quien no se haya puesto nunca a prueba. Uno de mis amigos me dijo en ese momento: «Estoy orgulloso de tí… podemos hacer lo que nos propongamos!» y me sentí como en esas películas de serie B que te plantan en la sobremesa de antena 3 donde suele haber alguna historieta de superación cuasi inverosímil. Ésta fue la mía, y esto es sólo el comienzo.

[Flash Back. 28 de abril de 2010]

El día que ocurrió todo lo malo, ese día, me perdí en internet y el post donde acabé era este. Pensé «esta tía está loca». Un triatlón, dice. A mí eso me sonaba a la tienda Decathlón, pero en pro. No le hice mucho caso. Pero seguí leyendo. Al mes siguiente retomé la piscina después de casi 6 años sin haberla pisado. Creí morir, pero aguanté. En septiembre empecé a correr con dos amigas. 1 minuto y 1 minuto andando. Creí morir, pero aguanté. Ellas lo dejaron a la semana siguiente porque «hacía frío». Cada vez me parecía menos loco todo aquello, pero aún muy lejos de mi alcance. Me traje una bici del año pum a Sevilla y me di una vuelta. Creí morir… pero de nuevo, aguanté.

Dos años después de leer ese post yo también lo hice. No creo que de no haber topado con esas historietas me hubiera picado la curiosidad porque en mi entorno, correr es de cobardes. Y nadar, ir en bici y correr ya es de puros psicópatas. Por eso agradezco haber encontrado tu blog.

Gracias por escribirlo 😉

Las defensas me abandonan

Las fuerzas me flaquean. Levantarme por la mañana y dirigirme a un trabajo sin sentido que además tiene fecha de caducidad me provoca un regusto amargo que no me gusta nada. Las horas son interminables y mi capacidad de concentración es nula. Sin embargo, la idea de que en breve esto se acabará -y con ello mis ingresos- me acojona. Miro las ofertas de trabajo de soslayo y pienso en un puesto análogo a éste, en una oficina tan gris como ésta, en esta misma o en otra ciudad, y me desmotivo.

Leo y leo blogs y noticias que desaniman en todos los sentidos: si buscas trabajo, no lo encontrarás. Si crees que escapar a otro país a ganarte la vida es un as que siempre tienes en la manga, olvídalo; no es tan fácil, y además de no encontrar trabajo, te cagarás de frío.

Empecé en enero un Máster online de diseño gráfico porque el tema siempre me atrajo, porque lo daban con una beca -gratuito-, y porque pensé que sería echar unas horitas algunas tardes aprendiendo Photoshop y algunas cosas más. Inscribirme fue «demasiado» fácil, me aceptaron del tirón y la cosa al final empezó. Es interesante pero muy muy intensivo. Consume mucho de mi tiempo y entre las horas de encierro en el trabajo y las entregas de trabajos apenas saco tiempo para nadar o simplemente desmayarme en la cama. Así que ya de plantear mi futuro cuando me vea en el paro, ni hablar. Claro que eso no significa que no sienta la fría culata de la amenaza cada vez más apretada contra mi cogote. Todo el rato.

Así que empecé a no poder dormir, a destrozarme la cara porque cuando me pongo nerviosa me rasco, me aprieto, me dejo el cuerpo hecho un cristo, y la semana pasada empezó un dolor en un costado, una especie de dolor-escozor que quise ignorar hasta que no pude. Bienvenido, Herpes Zóster. Por lo visto el virus de la varicela, cuando la has pasado, se queda latente por ahí y ante varios factores como bajada de defensas o estrés emocional, aflora. Así que enhorabuena, tengo que estar curándome una herida que se extendió hasta un pecho y que pega unos pinchazos de aúpa mientras tomo unas pastillas para que el dolor en la zona no persista una vez la herida cicatrice. 100 pavos que costaban la mierda de las pastillas.

Así que a falta de ideas positivas, utilizo esto para desahogarme. Sólo quiero hacerme pequeña y dormir, dormir, dormir. Que pase todo esto, que encuentre un camino. Por favoooooooooooooooor.

Chim Pún

Parece que se acaba otra etapa en mi vida, y es que se me acabó el trabajo (aunque no de tanto usarlo, jeje). Tengo sentimientos encontrados, porque por una parte estaba harta de él por mi absoluta falta de motivación, pero a cambio tenía una posición bastante cómoda, dadas las circunstancias actuales y en comparación con los amigos y compañeros de mi entorno. C’est la vie, supongo, y quizá esta patada en el culo es lo que me hacía falta para intentar mejorar a medio-largo plazo y no estancarme en el conformismo al que llega una cuando asienta el culo en una zona de confort, que es algo así como ponerte el pijama un sábado por la noche. Es casi imposible que aunque te llame el mismísimo Brad Pitt, te lo quites, te pongas los tacones y salgas a bailar 😉 Digamos que me han quitado el pijama y me han empujado a la pista de baile, o al menos quiero verlo así.

Aunque ya me lo viera venir, el confirmarlo me ha descolocado un poco. Es normal, y a pesar de tenerlos bien puestos -eso creo, eso dicen- debo permitir sentirme débil de vez en cuando. Si me reinventé cuando mi pareja me tiró al ring, puedo hacerlo ahora, eso seguro. Quizá toque luchar aquí o emprender el vuelo, pero eso aún no lo sé. Cada día, un pasito. En esta semana tengo que acabar el trabajo pendiente e intentar pedir un mes de «prórroga» para no quedarme con el culo al aire del tirón y poder empezar a plantearme alternativas.

Se aceptan todo tipo de ideas 😉