Las defensas me abandonan

Las fuerzas me flaquean. Levantarme por la mañana y dirigirme a un trabajo sin sentido que además tiene fecha de caducidad me provoca un regusto amargo que no me gusta nada. Las horas son interminables y mi capacidad de concentración es nula. Sin embargo, la idea de que en breve esto se acabará -y con ello mis ingresos- me acojona. Miro las ofertas de trabajo de soslayo y pienso en un puesto análogo a éste, en una oficina tan gris como ésta, en esta misma o en otra ciudad, y me desmotivo.

Leo y leo blogs y noticias que desaniman en todos los sentidos: si buscas trabajo, no lo encontrarás. Si crees que escapar a otro país a ganarte la vida es un as que siempre tienes en la manga, olvídalo; no es tan fácil, y además de no encontrar trabajo, te cagarás de frío.

Empecé en enero un Máster online de diseño gráfico porque el tema siempre me atrajo, porque lo daban con una beca -gratuito-, y porque pensé que sería echar unas horitas algunas tardes aprendiendo Photoshop y algunas cosas más. Inscribirme fue “demasiado” fácil, me aceptaron del tirón y la cosa al final empezó. Es interesante pero muy muy intensivo. Consume mucho de mi tiempo y entre las horas de encierro en el trabajo y las entregas de trabajos apenas saco tiempo para nadar o simplemente desmayarme en la cama. Así que ya de plantear mi futuro cuando me vea en el paro, ni hablar. Claro que eso no significa que no sienta la fría culata de la amenaza cada vez más apretada contra mi cogote. Todo el rato.

Así que empecé a no poder dormir, a destrozarme la cara porque cuando me pongo nerviosa me rasco, me aprieto, me dejo el cuerpo hecho un cristo, y la semana pasada empezó un dolor en un costado, una especie de dolor-escozor que quise ignorar hasta que no pude. Bienvenido, Herpes Zóster. Por lo visto el virus de la varicela, cuando la has pasado, se queda latente por ahí y ante varios factores como bajada de defensas o estrés emocional, aflora. Así que enhorabuena, tengo que estar curándome una herida que se extendió hasta un pecho y que pega unos pinchazos de aúpa mientras tomo unas pastillas para que el dolor en la zona no persista una vez la herida cicatrice. 100 pavos que costaban la mierda de las pastillas.

Así que a falta de ideas positivas, utilizo esto para desahogarme. Sólo quiero hacerme pequeña y dormir, dormir, dormir. Que pase todo esto, que encuentre un camino. Por favoooooooooooooooor.